Un grupo de vacas que fue abandonado hace 130 años en la isla de Ámsterdam despertó el interés científico ya que lograron sobrevivir y multiplicarse. Los animales fueron dejados en un territorio francés que presentaba condiciones climáticas adversas para la vida de estos ejemplares.
Según registros, en 1871 fueron abandonadas cinco vacas que conformaron una manada salvaje que perduró durante generaciones, alcanzando las 2000 cabezas. De acuerdo a un estudio genético realizado en 2024, investigadores lograron reconstruir su historia a partir de muestras de ADN conservadas de décadas atrás.
Los resultados apuntaron a que los actuales animales son de ascendencia mixta, además mostraron una rápida recuperación tras un cuello de botella externo y resaltaron que la vida en la isla provocaría una rápida disminución de la población bovina.
¿Dónde queda la isla de Ámsterdam?
La isla se encuentra a unos 4450 kilómetros al sureste de Madagascar y abarca aproximadamente 54 kilómetros cuadrados. La investigación describe al entorno como "frecuentemente azotado por fuertes vientos, que a veces alcanzan fuerza de huracán", con clima frío y escasez de agua dulce. Por estas condiciones se considera un lugar poco propicio para la supervivencia de los animales de granja.
Varios relatos sitúan la llegada de los animales en 1870, habrían sido dejados por un granjero, llamado Heurtin, y su familia. El hombre provenía de otra isla francesa, Reunión, en el océano Índico, a unos 1700 kilómetros al oeste. Sin embargo, a los pocos meses abanaron sus intentos por asentarse allí, regresaron a Reunión y abandonaron el ganado a su suerte.
Con el paso del tiempo, la manada se expandió hasta convertirse en una de las pocas poblaciones de ganado salvaje bien documentadas del planeta. En 1952 llegó al pico de 2000 animales, en 1988 sucedió lo mismo, pese a las enfermedades y sacrificios selectivos.
Dadas las prioridades de conservación moderna, el ganado no logró sobrevivir. En 2010, los últimos animales habían sido sacrificados como parte de un programa de restauración destinado a proteger las especies autóctonas. El análisis genético señaló que la erradicación se llevó a cabo sin un esfuerzo coordinado para preservar muestras biológicas.
En cambio, los investigadores contaban con una muestra valiosa: el ADN de 18 bovinos, reunidos entre 1992 y 2006. De estos, ocho fueron analizados mediante secuenciación del genoma completo y peritieron comparar el ganado de la isla con muchas otras poblaciones bovinas en todo el mundo.
La investigación liderada por el genetista Mathieu Gautier, con colaboradores vinculados al INRAE y a la Universidad de Lieja, combina muestreos de campos antiguos con herramientas genéticas actuales para develar cómo sobrevivieron cinco bovinos a la extinción.
Los antepasados
El ADN apunta a dos fuentes principales de ascendencia: una son las tres cuartas partes del trasfondo genético del rebaño que eran más cercanas al ganado taurino europeo y otra es una cuarta parte más cercana al cebú del Océano Índico, ganado común en climas cálidos, emparentado con animales de Madagascar y Mayotte.
Esta mezcla es importante porque puede aumentar la diversidad genética desde el principio, incluso si el grupo fundador es pequeño. El análisis sugiere que los fundadores podrían haber tenido una ascendencia mixta en Reunión, por lo que el rebaño original portaba más variación genética de la que aparentaba el grupo.
A finales de la década de 1980, los administradores se habían enfrentado a una disyuntiva entre mantener una manada salvaje poco común y proteger un ecosistema insular única. En un artículo publicado en 1992 en el Journal of Zoology, describió una cerca construida en 1987 y la reubicación de 1059 cabezas de ganado de la parte sur de la isla en 1988 y 1989.
