Final feliz para Nay: así fue la liberación de la cóndor andina que fue rescatada en una ruta de Tucumán

Después de casi dos meses de rehabilitación, una joven cóndor andina recuperó fuerzas y regresó a su hábitat natural en los Valles Calchaquíes tucumanos.

19 de mayo, 2026 | 14.27

La comunidad ambiental y científica de Tucumán logró un final feliz con uno de sus animales en los últimos días. Nay, la joven cóndor andina que había sido encontrada debilitada y herida durante el mes de marzo, recuperó finalmente la libertad tras un intenso proceso de rehabilitación. Ahora, volvió a surcar los cielos de Tafí del Valle.

La liberación se realizó en el Área Natural Protegida Valles Calchaquíes tucumanos y marcó el final del operativo que involucró a organismos provinciales, universidades, veterinarios, guardafaunas, fuerzas de seguridad y organizaciones dedicadas a la conservación de la fauna silvestre.

El caso de Nay movilizó a múltiples especialistas, pero también a vecinos y a comunidades originarias, que participaron del emotivo regreso del ave a su entorno natural.

El rescate de Nay

Todo comenzó el 15 de marzo, cuando la Administración de Parques Nacionales alertó sobre la presencia de un cóndor volando a baja altura cerca del río Cochuna, en la provincia de Tucumán. El comportamiento del ave llamó la atención porque permitía acercamientos sin intentar escapar, una clara señal de debilidad.

Horas después, la Policía de Alpachiri informó que el animal había sido rescatado a un costado de la ruta. A partir de ese momento se activó un operativo coordinado entre distintas instituciones. La licenciada en Ciencias Biológicas Alicia Ibarra y el veterinario Ignacio Rodríguez Montesinos trasladaron al ave hasta la Reserva Experimental Horco Molle, donde comenzaron las evaluaciones médicas y el tratamiento.

Los estudios incluyeron análisis de sangre, radiografías y controles físicos para detectar fracturas, intoxicaciones o lesiones compatibles con disparos. Los resultados descartaron la presencia de plomo y cebos tóxicos, lo que alentó a los especialistas. Sin embargo, Nay presentaba anemia, una herida en el ala y un marcado estado de desnutrición. “Hacía poca fuerza incluso cuando la manipulábamos, pero sí tenía mucha hambre. Comía con mucha voracidad”, explicó la encargada de manejo de fauna de la Reserva de Horco Molle Thania Moreno Ten.

Con el paso de las semanas, la joven cóndor comenzó a recuperar tanto su peso como su energía. Cuando su estado general mejoró, fue trasladada a un recinto más amplio en la reserva de la Universidad San Pablo-T, donde los veterinarios pudieron evaluar su capacidad de vuelo y su movilidad.

El trabajo colectivo como símbolo de conservación

Después de casi dos meses de cuidados, Nay cumplió con todos los parámetros necesarios para regresar a la naturaleza. La liberación fue organizada en Tafí del Valle, uno de los ambientes más adecuados para su reinserción. “El cóndor es una especie de alta prioridad, por eso cuando aparece un caso se activan protocolos entre distintas instituciones para actuar rápidamente y salvar al animal”, explicó Moreno Ten.

El momento de la liberación tuvo un fuerte sentido simbólico y cultural. Una comunidad originaria participó con un ritual tradicional antes de que Nay emprendiera nuevamente el vuelo, mientras vecinos y trabajadores de las reservas acompañaron la escena.

La historia de Nay también permitió visibilizar la importancia del cóndor andino dentro del ecosistema. Estas aves cumplen un rol fundamental como carroñeras naturales, ayudando a mantener el equilibrio ambiental.

A través de la difusión del caso se reforzó el mensaje de concientización sobre el respeto por la fauna silvestre. “Toda la fauna cumple un rol y merece el respeto de la comunidad”, sintetizaron.