El fin de la clase media argentina: una encuesta demoledora de la sociedad de Milei

El Monitor de Opinión Pública de Zentrix Consultora muestra que el 50,1% de los argentinos se autopercibe como clase media baja o baja, mientras la clase media "pura" se mantiene apenas por encima del tercio de la sociedad. La serie evolutiva desde agosto de 2025 confirma una tendencia sostenida.

06 de julio, 2026 | 16.26

Un dato de la última encuesta nacional de Zentrix Consultora enciende una alarma silenciosa: la autopercepción de clase social de los argentinos se corrió hacia abajo. Según el relevamiento, apenas el 39% de la población se define hoy como clase media, mientras que la suma de clase media baja y baja alcanza al 50,1% de la sociedad.

El desglose completo de la pregunta "¿A qué clase social pertenece?" es elocuente: el 36,4% se ubica en clase media baja, el 13,7% en clase baja, el 39% en clase media, el 9,6% en clase media alta y apenas el 0,9% se percibe como clase alta. En otras palabras, 9 de cada 10 argentinos se ven a sí mismos por debajo o, como máximo, en el promedio social, y solo una porción minúscula se identifica con los sectores más altos.

Qué muestra la serie histórica

Lo más relevante del dato no es la foto de un mes, sino su evolución. Desde agosto de 2025, la serie de Zentrix viene marcando que la clase baja se mueve en una franja alta, entre el 49,6% y el 55,7% si se suma con la clase media baja, según el mes. En junio de 2026 esa sumatoria se ubica en 50,2%, prácticamente en la misma zona que un año atrás, lo que sugiere que el corrimiento hacia abajo no fue un pico coyuntural, sino que se sostiene en el tiempo.

La clase media, en tanto, osciló entre el 33,9% y el 44,6% en ese mismo período, y hoy se ubica en 39%, un nivel intermedio dentro de esa banda. La clase alta y media alta, combinadas, nunca superaron el 12% de las menciones en los últimos diez meses.

Qué significa este dato

La autopercepción de clase social es una variable subjetiva, pero con alto valor de diagnóstico: no mide directamente el ingreso, sino cómo la gente interpreta su propia posición en la sociedad. Que la mitad del país se ubique en los escalones más bajos de esa escala habla de una sensación de deterioro que excede lo estrictamente monetario y toca la identidad social.

Este dato se conecta directamente con otros hallazgos del mismo informe: el 41,7% evalúa negativamente su economía personal y el 86,1% considera que su salario no le gana a la inflación. La autopercepción de clase social funciona, en ese sentido, como una síntesis de ambos fenómenos: la experiencia acumulada de varios meses de pérdida de poder adquisitivo termina modificando cómo la gente se ubica socialmente.

Una tendencia que no distingue coyunturas

Lo que llama la atención de la serie es su estabilidad. A diferencia de otros indicadores del informe —como la aprobación presidencial o la evaluación de la economía nacional, que muestran picos y caídas bien marcados según el mes—, la percepción de clase social se mantiene relativamente constante en una banda alta de "clase baja + media baja" durante casi todo el período relevado. Esto podría indicar que se trata de un fenómeno más estructural que coyuntural, menos sensible a la macroeconomía de corto plazo y más ligado a una experiencia social acumulada.

El contexto más amplio

El dato de clase social se enmarca en un clima social donde, según el mismo estudio, el 64% evalúa negativamente la situación económica del país y el 55,1% cree que "lo peor está por venir". La combinación de estos tres indicadores —autopercepción de clase, evaluación económica nacional y expectativas a futuro— dibuja un escenario donde la sensación de retroceso social convive con un fuerte pesimismo sobre el rumbo del país.