El Mundial de México terminó con una decepción ante Inglaterra, pero tras un torneo que superó las expectativas, devolvió la confianza y reveló una generación prometedora, el nuevo DT, Rafael Márquez, hereda la tarea de demostrar que un torneo memorable puede traducirse en un progreso duradero.
La derrota 3-2 ante Inglaterra en octavos de final privó al coanfitrión de alcanzar los cuartos de final de un Mundial por primera vez desde 1986. Sin embargo, México abandona el torneo disputado en casa en una situación muy diferente a la que tenía al comenzarlo.
Tras años de críticas por un rendimiento estancado y varias campañas decepcionantes en el Mundial, el equipo de Javier Aguirre ganó cuatro partidos consecutivos sin encajar ningún gol, se proclamó líder del Grupo A, puso fin a una espera de 40 años para lograr una victoria en la fase eliminatoria del Mundial y reavivó el optimismo en torno al equipo.
Este contenido se hizo gracias al apoyo de la comunidad de El Destape. Sumate. Sigamos haciendo historia.
Que esa racha resulte ser el inicio de un auténtico resurgimiento o simplemente un mes excepcional impulsado por el apoyo de la afición es la pregunta que definirá los próximos cuatro años.
Márquez, uno de los mejores jugadores de México y veterano de cinco Mundiales, intentará dar respuesta a esa pregunta. La federación anunció en 2024, cuando Aguirre regresó para su tercera etapa al frente del equipo, que Márquez sería su asistente antes de liderar a la selección para el ciclo del Mundial 2030.
"Sé, con certeza, que este fue mi último partido como entrenador de la Selección Mexicana en el Estadio Azteca," declaró Aguirre, confirmando el relevo tras la derrota del domingo ante Inglaterra. "Hay que hacerse de lado para que vengan los buenos, que son Rafa y su grupo".
El técnico, de 67 años, también expresó su confianza en la plantilla que heredará Márquez. "Le di un gran abrazo a Rafa, que continuará con esto, porque le vienen cuatro años muy buenos. Hay una base sólida," afirmó Aguirre.
Quizá el mayor éxito de México no haya sido solo sus resultados, sino la aparición de jugadores que se espera que formen la columna vertebral de la próxima selección.
Gilberto Mora, de 17 años, fue una de las revelaciones del torneo, demostrando una serenidad muy superior a su edad y convirtiéndose en el titular más joven de un Mundial desde Pelé, que tenía 17 años cuando jugó con Brasil en 1958.
El centrocampista Erik Lira se consolidó como uno de los jugadores más fiables del equipo; Roberto Alvarado ofreció algunas de las mejores actuaciones de su carrera internacional; y el portero Raúl Rangel disipó las preocupaciones sobre el futuro de México bajo los palos tras el retiro de Guillermo Ochoa.
Los defensas César Montes y Johan Vásquez también reforzaron su prestigio en una zaga que mantuvo la portería a cero en cuatro partidos consecutivos antes de que Inglaterra lograra marcar.
Los jugadores más jóvenes contaron con el apoyo de líderes experimentados que recuperaron su mejor forma cuando México más los necesitaba.
Raúl Jiménez volvió a brillar con goles decisivos y actuaciones influyentes, mientras que Julián Quiñones se consolidó como el eje central del ataque, terminando como el máximo goleador histórico de México en el Mundial.
El reto que le espera a Márquez será muy diferente al que afrontó Aguirre, ya que deberá demostrar que esas actuaciones no fueron meramente fruto de la ventaja de jugar en casa.
Sea cual sea la respuesta, México despide el torneo con algo que no se había llevado a casa de un Mundial en muchos años: la convicción de que su futuro puede ser más brillante que su pasado.
(Reportaje de Janina Nuno Ríos. Editado por Javier Leira)
