Casi dos meses después de la muerte de Merlín Díaz, la peluquera de 30 años que decidió quitarse la vida bebiendo ácido muriático tras ser víctima de una estafa, una de las mujeres acusadas de participar en el engaño se entregó a la Justicia.
Se trata de M.S.M, de 78 años, quien se presentó este miércoles en la UFI N°19 de Lomas de Zamora acompañada por su abogado. Hasta ese momento, permanecía prófuga y era intensamente buscada por la policía.
Fuentes judiciales confirmaron que la mujer declaró ante el fiscal Torrigino y negó cualquier participación en los hechos que se le imputan. Aceptó que conocía a Díaz, pero aseguró que su vínculo se limitaba a visitar su peluquería para hacerse las uñas.
Sin embargo, su versión generó dudas entre los investigadores ya que presenta algunas inconsistencias, respecto de la distancia y el tiempo empleados para adquirir un servicio que podría encontrar más cerca. Mitrovich no pudo explicar por qué viajaba desde el barrio La Perla, en Temperley, hasta Ingeniero Budge —un trayecto sin automóvil demanda más de una hora— solamente para realizarse la manicuría.
Dos mujeres aún prófugas
La causa tiene otras dos acusadas que continúan escapadas: Mirta Noemí Mitrovich y Nancy Marina Yovanovich. Sobre ellas pesa un pedido de captura y son buscadas en el marco de la investigación que intenta esclarecer la mecánica del engaño que terminó con la vida de la joven peluquera.
Cómo fue la estafa
El caso comenzó a tomar estado público tras el suicidio de Merlín Díaz, ocurrido el 20 de enero. Días antes, las tres mujeres habían ingresado a su local en Ingeniero Budge y comenzaron a frecuentarlo con asiduidad. En esas visitas, tejieron un vínculo de confianza con la víctima.
Seg consta en la denuncia, las sospechosas le hicieron creer a Díaz que alguien le había realizado un "trabajo malicioso" que afectaba su economía y el crecimiento de su negocio. Le ofrecieron hacer una "limpieza espiritual" para revertir esa situación y lograr que su peluquería prosperara.
El esposo de Merlín intentó advertirle que desconfiara, pero ella continuó en contacto con las mujeres a escondidas.
El desenlace fatal llegó el 20 de enero, cuando las acusadas convencieron a la víctima de que les entregara todos sus ahorros en efectivo: 14 millones de pesos. Según el pacto, los billetes iban a ser "limpiados" y luego devueltos, pero eso nunca ocurrió. Lo que terminó por consumar la estafa y llevar a la peluquera a tomar la fatídica decisión.
"Me robaron toda mi vida"
Al verse estafada, Merlín entró en desesperación. Antes de tomar la fatal decisión, envió un video a una de las gitanas. "Mire señora, por su culpa mire lo que voy a hacer ahora" , se la escucha decir en la grabación, segundos antes de beber el ácido muriático. Apenas ingirió la sustancia, se arrepintió y pidió auxilio a su pareja. Fue trasladada de urgencia a un hospital, pero llegó sin vida.
Antes de morir, alcanzó a escribir una carta dirigida a su familia. En un cuaderno, dejó asentada su versión de los hechos. "Las gitanas son las culpables. Me robaron toda mi vida, me robaron mi plata" , escribió. Esa carta hoy forma parte del expediente y es una de las pruebas centrales de la acusación.
