Hay lugares que en otoño parecen hechos a propósito para quedarse mirando el horizonte. El Valle de Uco, en Mendoza, es uno de esos. Ubicado a los pies de la Cordillera de los Andes y custodiado por el imponente Cerro Tupungato (que supera los 6.500 metros), este rincón del oeste argentino cambia de piel entre marzo y mayo: los viñedos se tiñen de ocres, los álamos de las rutas se vuelven amarillos y la luz se vuelve más suave.
El valle abarca los departamentos de Tunuyán, Tupungato y San Carlos, y es uno de los destinos más buscados por los amantes del enoturismo, pero también por quienes buscan desconectar sin tener que recorrer miles de kilómetros.
Vinos, sidras y sabores que merecen una copa aparte
La Ruta Nacional 40 es la columna vertebral del valle. Conecta los tres departamentos y es la puerta de entrada a un universo de bodegas que producen algunos de los vinos más premiados del mundo. Pero no todo es vino: también hay sidras premium, jugos artesanales, conservas y hasta fábricas de esencias que abren sus puertas para degustaciones que combinan lo mejor de la tierra con la creatividad de los productores.
Algunas bodegas ofrecen hospedajes temáticos, experiencias sensoriales y maridajes que elevan el plato a otro nivel. La oferta gastronómica, en general, está a la altura: desde parrillas al aire libre hasta restaurantes con estrellas.
Pueblos de tierra, historias centenarias
Más allá de las bodegas, el Valle de Uco tiene una cara más criolla que se descubre en sus pueblos. Calles de tierra, casas de adobe centenarias, cines antiguos y artesanos que siguen tejiendo con las técnicas de siempre. Allí la cocina se hace al fuego, las historias se cuentan alrededor de una mesa larga y el turismo rural propone algo que escasea en las ciudades: tiempo.
Aventura, naturaleza y algo de historia
El valle también es punto de partida para caminatas y excursiones. El Manzano Histórico fue escenario del Cruce de los Andes y hoy conserva el Monumento Retorno a la Patria, un camping, senderos y un centro de interpretación que cuenta aquella gesta.
Para los que buscan paisajes más salvajes, la Reserva Natural Laguna del Diamante (al pie del Volcán Maipo) es un paraíso de fauna autóctona: guanacos, zorros y aves que encuentran allí su refugio. También hay trekking en el Cordón del Plata, excursiones a la Quebrada del Cóndor y el paisaje casi lunar del desierto de Huayquerías.
Cuándo ir y cómo llegar
El Valle de Uco está a 90 minutos en auto desde la ciudad de Mendoza (unos 100 km por la Ruta 40, completamente asfaltada y bien señalizada). Para una primera visita, un día alcanza para recorrer bodegas y almorzar con vista a la montaña. Pero si se quiere hacer base, caminar, conocer los pueblos y perder el apuro, lo ideal es quedarse dos o tres noches.
