Lejos de los circuitos turísticos más tradicionales de Córdoba, existe un destino donde el tiempo parece haberse detenido. Se trata de Villa Tulumba, una pequeña localidad ubicada a unos 160 kilómetros de la capital provincial que, con más de 440 años de historia, conserva intacta buena parte de su patrimonio arquitectónico y cultural. Representa una oportunidad increíble para conocer en escapadas de fin de semana una postal de la Argentina rural.
Villa Tulumba fue fundada en 1585 y es considerada la más antigua de Córdoba. Sus calles empedradas, sus construcciones antiguas, los faroles y el ritmo pausado de la vida cotidiana mantienen el espíritu colonial que caracterizó sus primeros años. Su compromiso con la preservación del patrimonio le valió un reconocimiento dentro del programa Best Tourism Villages de la Organización Mundial del Turismo, que distingue a las comunidades rurales por la conservación de su identidad y sus tradiciones.
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Un recorrido por la historia y el patrimonio
Uno de los principales atractivos de Villa Tulumba es su casco histórico, que permite a quienes lo visitan realizar un recorrido por el pasado del país mientras disfrutan de un entorno natural privilegiado. Cada rincón refleja la influencia de la época colonial: entre los edificios más destacados se encuentra la Iglesia Nuestra Señora del Rosario inaugurada en 1882, que alberga un valioso tabernáculo de estilo barroco y obras del artista Martín Santiago.
Otro punto emblemático es el sector conocido como Las Cuatro Esquinas, considerado el corazón histórico del pueblo y fuente de inspiración para artistas y fotógrafos. A pocos metros también se encuentra la antigua casa de la familia Reynafé, vinculada a la planificación del asesinato del caudillo Facundo Quiroga en la denominada masacre de Barranca Yaco.
Estos sitios convierten al pueblo de Villa Tulumba en un verdadero museo a cielo abierto, donde la historia se descubre a cada paso.
Naturaleza, gastronomía y experiencias rurales
Además de su riqueza histórica, Villa Tulumba ofrece múltiples alternativas para quienes buscan contacto con la naturaleza. A pocos kilómetros del casco urbano se encuentra la Laguna El Cristal, un espacio ideal para realizar caminatas, disfrutar de un picnic o practicar avistaje de aves. También es posible ascender hasta la ermita de la Virgen Madre del Cerro, desde donde se obtienen vistas panorámicas espectaculares del paisaje serrano.
Los alrededores del pueblo invitan a recorrer parajes como Las Juntas y Río Yosoro, caracterizados por sus arroyos y su monte nativo. A ello se suman propuestas de turismo rural, con cabalgatas, visitas a establecimientos de campo y degustaciones de comidas típicas elaboradas con productos regionales.
