Cada 3 de mayo se celebra el Día de la Milanesa y en Buenos Aires hay una amplia variedad de restaurantes para disfrutar la mejor versión de este clásico argentino. Ya sea a caballo, napolitana, con papas fritas o hasta pasta, el icono de la comida argentina se puede festejar al máximo este fin de semana.
Día de la Milanesa en Argentina: los mejores lugares de Buenos Aires para ir a comer
Rufino
Para el Día de la Milanesa, Rufino redobla la apuesta con una de las estrellas de su carta: la milanesa de matambre, una versión potente que cruza lo clásico con una ejecución más actual. El corte, tierno y bien jugoso, se deja reposar en una marinada aromática con leche, ajo, laurel, pimienta, tomillo y nuez moscada, pasa por huevo con mostaza y hierbas, y se termina con un rebozado en panko que le da ese crocante bien marcado.
De la mano del chef Jerónimo Bichi, la milanesa sale a la napolitana con salsa fresca de tomates cherry, mozzarella gratinada y papas fritas ahumadas como guarnición.
- Dirección: Av. Pres. Manuel Quintana 465, subsuelo del Hotel Mío Buenos Aires, Recoleta.
Barra Chalaca
En Barra Chalaca, la barra cebichera creada por Gastón Acurio, las milanesas se alejan de las versiones tradicionales para cruzarse con sabores clásicos de la cocina peruana. La de pescado —preparada con pesca del día como lenguado, lisa, corvina o pescadilla— se condimenta con limón, ajo y pimienta, se empana en panko y se fríe hasta lograr una textura crocante por fuera y jugosa por dentro. Puede pedirse en sándwich, con pan milonga tostado, salsa tártara y criolla, o al plato junto a preparaciones como el Tacu Tacu Chalaco, elaborado con arroz y porotos dorados en plancha, huevo, plátano y escabeche, o los tallarines verdes del mar con papas a la huancaína.
A la par, la milanesa de carne, de bola de lomo o riñonada, también tiene su versión Tacu Tacu a lo Pobre, con huevo frito y criolla, en una propuesta donde las guarniciones salen del esquema clásico y suman identidad propia.
- Direcciones: Arévalo 1392, Palermo; Bulnes 2579, Palermo; Montañeses 2599, Belgrano.
Del Río Cantina
En Del Río Cantina, las milanesas ocupan un lugar protagónico dentro de la carta. Las porciones, de tamaño generoso y pensadas para compartir, recorren distintas versiones que van mucho más allá de la clásica con papas fritas: la milanesa de nalga puede pedirse al plato, a la napolitana o en la versión “Del Río”, acompañada por ñoquis gratinados con mozzarella y pomodoro, en un cruce contundente entre dos clásicos de bodegón.
Entre las opciones de pollo, la suprema Maryland recupera una preparación cada vez menos frecuente, con crema de choclo, panceta, morrón, arvejas, banana frita y papas rejilla, mientras que la suiza conserva un perfil más tradicional. La carta también suma una alternativa vegetariana con la milanesa de berenjena ahumada, que pasa por horno antes del empanado y se termina con mozzarella, tomate y papas pay, en una versión donde el ahumado aporta profundidad y carácter.
- Dirección: Av. García del Río 2957, Saavedra; Av. Congreso 5702, Villa Urquiza.
Neko
En Belgrano, Neko lleva la milanesa a otro terreno y la cruza con su sello de cocina nikkei moderna y 100 % libre de gluten. Acá la apuesta va por pesca fresca del día —lenguado, lisa o lo mejor que haya en el mercado—, marinada con receta propia y rebozada en panko sin TACC para lograr una capa bien crocante. El giro aparece en la guarnición: tallarines de harina de arroz bañados en salsa huancaína, esa crema peruana de ají amarillo con queso que suma potencia, color y un perfil bien umami. El resultado es un plato contundente y apto celíacos, que se ofrece durante el almuerzo como parte de sus platos del día.
- Dirección: La Pampa 1391, Belgrano.
Ostende
Con estética de bodegón costero setentoso y una cocina atravesada por recetas familiares, Ostende propone milanesas abundantes pensadas para compartir y con guarniciones que tienen tanto protagonismo como el plato principal. La carta reúne versiones de nalga de ternera, pollo y berenjena ahumada, todas disponibles también a la napolitana, con salsa fileto casera y mozzarella fundida. Antes del empanado, cada una pasa por un marinado de un día al otro en huevo, leche, mostaza de Dijon, perejil seco y aceite de ajo, una técnica que aporta más sabor y una textura tierna en el interior.
La experiencia se completa con acompañamientos como spaghetti con manteca, puré de papas, papas fritas o ensalada del día, en línea con una propuesta que recupera el espíritu de las mesas largas y los platos clásicos de bodegón.
- Dirección: Virrey Loreto 3303, Colegiales.
Sifoncito
Las milanesas se integran a una propuesta de platitos y cocina de raíz casera con combinaciones que salen de lo habitual. Entre las opciones más originales, en Sifoncito -sede al paso de Sifón Sodería- se destaca la milanesa de carré de cerdo con salsa estilo mac and cheese, elaborada con cheddar, salsa blanca y pimentón ahumado, que aporta cremosidad y un perfil intenso.
La carta también incluye una alternativa vegana de gírgolas rebozadas en mezcla de harina y agua, servidas en sándwich de pan ciabatta con hummus, lechuga, tomate y cebolla morada encurtida, disponible también en la sede central. Dos versiones bien distintas que mantienen el espíritu informal de la casa y exploran otros cruces más allá de la clásica milanesa con fritas.
- Dirección: Av. Corrientes 1660, Paseo La Plaza (Sifoncito); Jorge Newbery 3881, Chacarita (Sifón).
Tomate
En Tomate, las milanesas no se parecen a ninguna otra. El chef Facundo Berti las hace de bife de chorizo cortado grueso, macerado en ajo, perejil, mostaza antigua y mostaza de Dijon, y apanadas con pan rallado casero —jamás rebozador—, en un guiño directo a la tradición de las abuelas que sabían bien lo que hacían.
Pero las milanesas se salen del molde en la guarnición: en lugar de las clásicas papas fritas, puré o ensalada, la milanesa de bife de chorizo llega acompañada de caserecce con salsa mediterránea o pesto, una pasta que convierte al plato en algo completamente distinto y mucho más interesante. La elección entre ambas salsas no es menor: la mediterránea aporta frescura y acidez, mientras que el pesto suma intensidad herbácea y redondea cada bocado con personalidad. Una porción de 400 gramos que no deja lugar para el arrepentimiento ni para extrañar las papas fritas de siempre.
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Direcciones: Av. Infanta Isabel 555, Palermo, Rosedal; El Salvador 4676, Palermo Soho; Los Crisantemos 392, Pilar.
