La cordillera más larga del mundo no se encuentra a simple vista, sino que está sumergida en el océano. Se trata de una red continua de montañas submarinas que atraviesa todos los océanos, de norte a sur. Con una longitud de 65.000 kilómetros, su parte principal es conocida como dorsal mesoatlántica, sin embargo esta es solo un segmento de una cadena que conecta al Atlántico, el Índico, el Pacífico y el Ártico.
A pesar de estar sumergida, supera en magnitud a cordilleras como el Himalaya y Los Andes. Esta gigantesca formación geológica forma parte del sistema de dorsales oceánicas, una cadena montañosa que se extiende por el fondo marino de prácticamente todo el planeta. Aunque gran parte de ella permanece oculta bajo miles de metros de agua, constituye una de las estructuras geológicas más importantes de la Tierra.
La cordillera se originó por el movimiento de las placas tectónicas. En estos sectores, las placas se separan lentamente, permitiendo que el magma ascienda desde el interior del planeta y genere nueva corteza oceánica. Este proceso, conocido como expansión del fondo marino, ocurre de manera constante desde hace millones de años.
Cómo es la cordillera más grande del mundo debajo del océano
Además de ser la cordillera más larga del mundo, las dorsales oceánicas son responsables de la creación de gran parte de la corteza que compone los océanos y están estrechamente vinculadas a fenómenos como terremotos submarinos, actividad volcánica y la deriva continental.
Los científicos consideran que estas montañas sumergidas son una especie de "costura" del planeta, ya que marcan los límites entre distintas placas tectónicas. En algunos puntos, incluso emergen sobre la superficie y forman islas volcánicas. Un ejemplo conocido es Islandia, que se encuentra ubicada sobre la dorsal mesoatlántica.
A pesar de su enorme tamaño, gran parte de esta cordillera sigue siendo poco explorada. Las profundidades oceánicas presentan condiciones extremas de presión y oscuridad, lo que dificulta las investigaciones científicas. Sin embargo, las expediciones realizadas durante las últimas décadas permitieron descubrir ecosistemas únicos alrededor de las llamadas fuentes hidrotermales, grietas del fondo marino que expulsan agua a altas temperaturas y albergan formas de vida capaces de sobrevivir sin luz solar. Estas investigaciones continúan revelando información sobre la historia geológica de la Tierra y sobre organismos que podrían ayudar a comprender mejor el origen de la vida en el planeta.
