En 2025, solo un 14% de las ciudades del mundo logró mantenerse dentro de la recomendación anual de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre partículas finas en el aire (PM2,5), según el último informe global de calidad del aire elaborado por la empresa suiza IQAir.
Este documento, que recopila datos de más de 40.000 estaciones en 9.446 ciudades de 143 países, muestra que solo 13 países cumplieron con el límite máximo anual de 5 microgramos por metro cúbico de PM2,5. Entre ellos se destacan Polinesia Francesa, Puerto Rico, Islandia y Australia, con valores muy por debajo del límite establecido.
En contraste, las naciones más contaminadas fueron Pakistán, Bangladesh y Tayikistán, con niveles de partículas finas que superaron ampliamente las recomendaciones: Pakistán registró 67,3 microgramos, Bangladesh 66,1 y Tayikistán 57,3. Esto refleja un grave problema de salud pública en estas regiones.
El ranking de ciudades más contaminadas está dominado por localidades de India y China. Loni, en India, lidera la lista con 112,5 microgramos por metro cúbico, un aumento del 23% respecto al año anterior. Le siguen Jotán (China) y Byrnihat (India), también con niveles alarmantes de contaminación.
Por otra parte, Oceanía se mantuvo como una de las regiones más limpias, con un 61% de sus ciudades respetando la norma de la OMS. Sin embargo, el frío récord en Nueva Gales del Sur durante junio de 2025 provocó picos temporales de partículas finas, evidenciando la influencia del clima en la calidad del aire.
Europa presentó tendencias mixtas: aunque algunos países como Malta mejoraron la calidad del aire, otros como Grecia y Suiza vieron aumentos significativos en la contaminación. Además, factores estacionales como la quema de leña y los incendios forestales, tanto en Canadá como en Europa, empeoraron la situación.
La situación en Latinoamérica
En América Latina y el Caribe, la mayoría de las ciudades mostraron mejoras, con 208 municipios reduciendo sus niveles de PM2,5. No obstante, 95 ciudades experimentaron aumentos y 13 fueron añadidas por primera vez al informe.
Los incendios forestales, exacerbados por el cambio climático, jugaron un rol crucial en el deterioro global de la calidad del aire. Europa y Canadá emitieron un récord de 1380 megatoneladas de carbono debido a la quema de biomasa, mientras que Canadá fue el país más afectado en América del Norte, con su segunda peor temporada de incendios en ocho años.
Frank Hammes, director ejecutivo de IQAir Global, destacó que "la calidad del aire es un recurso frágil que requiere una gestión activa para proteger la salud pública" y remarcó la importancia de la monitorización para poder actuar: "Sin monitorización, no podemos comprender plenamente la composición del aire que respiramos".
Por su parte, Aidan Farrow, científico sénior de Greenpeace Internacional, señaló que el informe expone "dos realidades contrapuestas": "una crisis de contaminación atmosférica y el auge de comunidades científicas y datos que trabajan para afrontar este desafío". Además, resaltó que "estos datos abiertos y transparentes son una herramienta esencial para exigir responsabilidades a los contaminadores".
