El Conicet desarrolló un dispositivo de para remover micro y nanoplásticos del agua

Se prevé que el nuevo dispositivo funcione como un complemento de filtros purificadores de agua de red. ¿En qué estado se encuentra el proyecto creado por el Conicet?

31 de marzo, 2026 | 18.38

Los micro- y nanoplásticos (MNP) se encuentran presentes en el agua potable (de canilla y en botella) debido a la degradación ambiental, lo que representa un riesgo emergente de bioacumulación en el organismo. Esta situación preocupa a nivel global, ya que el ingreso de estas partículas a los organismos vivos y su acumulación en tejidos puede traer afectos adversos a largo plazo.

Para dar una respuesta a esta problemática, un equipo de investigadores del Conicet del Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales (INTEMA, Conicet-UNMdP), de Mar del Plata, se propuso desarrollar un innovador dispositivo de uso doméstico capaz de remover micro- y nanoplásticos y que funcione como complemento de filtros purificadores de agua de red.

El proyecto es dirigido por la científica Carla di Luca y ganó la edición 2025 de la Distinción Franco-Argentina en Innovación. El mismo combina dos etapas de tratamiento del agua: una primera de activación o pre-tratamiento, en la que mediante fotólisis UVC -un tipo de luz de alta energía-, se prepara a los micro- y nanoplásticos para su remoción; y una segunda etapa de captura, en la que se realiza un proceso de adsorción mediante materiales de bajo costo, desarrollados a partir de residuos industriales locales.

En la primera etapa no se intenta destruir o fragmentar plásticos por completo, sino modificar químicamente su superficie externa, de manera de hacerlos más “pegajosos” o afines a otros materiales. En la segunda etapa, los micro- y nanoplásticos ya activados son atrapados por materiales porosos, capaces de atraerlos y retenerlos de forma eficiente.

La importancia del proyecto

Hoy, la mayoría de los sistemas disponibles en el mercado para el tratamiento de agua potable fueron diseñados para eliminar sedimentos, bacterias, cloro, arsénico u otros compuestos químicos, pero no específicamente micro- y nanoplásticos. No obstante, estos dispositivos, que en su mayoría utilizan carbón activado (GAC) y a veces carbón activado impregnado con metales como plata,cobre y zinc, pueden filtrar una parte los microplásticos presentes en el agua, pero la separación que ejercen es principalmente física.

“Las partículas quedan retenidas cuando su tamaño es mayor que el tamaño de poro del filtro. Su principal ventaja es que son relativamente económicos y fáciles de instalar; sin embargo, su eficacia depende de la porosimetría del GAC y no están diseñados para retener a las partículas más pequeñas”, precisó Di Luca.

Qué son los nanoplásticos

El caso de los nanoplásticos es el más complejo, porque se trata de partículas que miden menos de 1 micrómetro, y pueden atravesar filtros mecánicos convencionales. Por lo tanto, su remoción aún se encuentra en etapa de investigación y se están explorando diversas estrategias. 

La investigadora también destacó que las tecnologías de membranas, como la ultrafiltración y la ósmosis inversa, si bien demostraron gran capacidad para remover altos porcentajes de micro- y nanoplásticos, son costosas, consumen mucha energía y agua. En el caso de la ósmosis inversa, también elimina minerales esenciales del agua potable.

Aunque los procesos de oxidación total demostraron gran potencial a escala laboratorio para degradar a estas partículas, su implementación práctica "se ve limitada por el elevado consumo energético y de reactivos". 

“Frente a las tecnologías existentes, el dispositivo que estamos desarrollando ofrece una mayor eficiencia en la remoción de nanoplásticos, menor consumo energético que la oxidación total y costos reducidos al utilizar residuos valorizados”, subrayó la investigadora.

¿En qué estado se encuentra el proyecto?

Según informaron desde el Conicet, el proyecto se encuentra en etapa de investigación y validación a escala de laboratorio, en la que se profundizan los estudios preliminares en dos líneas principales: por un lado, la fotólisis UVC como herramienta de activación superficial de micro- y nanoplásticos, y por otro, la captura selectiva mediante materiales funcionalizados de bajo costo desarrollados previamente por el grupo a partir de residuos industriales.

“Estamos evaluando eficiencias de remoción bajo condiciones representativas de agua de red. Nuestros próximos pasos incluyen el diseño y construcción de un prototipo, que permitirá evaluar el desempeño del sistema híbrido en condiciones más cercanas a una aplicación real”, señaló di Luca.