El innovador estudio del CONICET sobre luz natural en la Antártida

El proyecto de investigadores argentinos busca optimizar la calidad de vida y fortalecer la ciencia en la Antártida.

25 de febrero, 2026 | 16.27

El 22 de febrero se conmemora el Día de la Antártida Argentina, fecha que recuerda la primera ocupación nacional en ese continente. En ese marco, un grupo de científicos del CONICET lleva adelante un proyecto innovador que busca entender cómo la luz natural afecta la vida y el ambiente en las latitudes australes, con el objetivo de mejorar la calidad de vida en territorios polares y fortalecer la presencia científica en el Atlántico Sur.

Los investigadores Juan Manuel Monteoliva, Roberto Germán Rodríguez y Emanuel Ricardo Schumacher, del Instituto de Ambiente, Hábitat y Energía (INAHE, CONICET), trabajan en la Antártida para ampliar el conocimiento sobre la radiación solar en ese lugar único, donde la luz solar presenta variaciones extremas, con largos períodos de claridad o oscuridad que cambian tanto durante el año como en un solo día. Estas condiciones generan un clima que no se puede replicar en ninguna otra región continental.

Esta iniciativa fue presentada por Andrea Pattini, coordinadora de la línea de Iluminación Natural Sustentable del INAHE, ante la Dirección Nacional del Antártico (DNA) y el Instituto Antártico Argentino (IAA). El proyecto fue evaluado con rigurosidad científica y ambiental, en línea con el Protocolo de Madrid, para participar en el Programa Antártico Anual 2025-2026.

Consultado sobre qué tipo de mediciones realizan y qué materiales usan, Juan Manuel Monteoliva explicó que estudian la luz natural en tres escalas: urbana, edilicia y humana. Por ejemplo, analizaron el Fortín Sargento Cabral como un núcleo urbano pequeño, evaluando su relación con el relieve y el tipo de cielo. En cuanto a los edificios, se enfocaron en espacios educativos y laboratorios en la Base Esperanza, midiendo cómo la luz natural impacta en quienes los ocupan durante el verano. En la escala humana, evaluaron cómo la exposición prolongada a la luz natural y artificial afecta los hábitos de sueño en esas regiones.

Roberto Germán Rodríguez agregó que hicieron una caracterización integral que abarca el clima luminoso, la morfología de los edificios y las rutinas de la población civil. "Estamos midiendo luz ambiental del espectro visible y circadiano, espectralidad del cielo, exposición personal a luz visible y circadiana", detalló, y destacó que buscan crear modelos virtuales para entender la exposición lumínica durante todo el año basados en los datos del verano.

Este tipo de estudio es pionero en la región. Rodríguez señaló: "Lo novedoso de este estudio es que integra numerosas capas o dimensiones de análisis: caracterizaciones fotométricas, modelado tridimensional, exposición e impacto humano". Además, valoró la colaboración de Matías Belinco, coordinador del Área de Ciencias Sociales, comunicación y difusión del IAA, en el seguimiento del proyecto.

Los desafíos climáticos

Las condiciones extremas del continente blanco fueron un verdadero desafío para el equipo. Tuvieron que operar equipos de medición bajo vientos que superaban los 40 km/h y con sensación térmica de hasta -19º C. Además, los horarios de trabajo fueron atípicos, ya que en verano el sol se pone, pero no llega a haber oscuridad total. Estas circunstancias exigieron desarrollos metodológicos específicos durante la campaña de verano.

En verano, el sol nunca se pone del todo.

Emanuel Ricardo Schumacher resaltó el aporte científico del estudio: "Generamos bases de datos empíricas y publicaciones que posicionan al país, a nuestro instituto, y a nuestro grupo de trabajo en redes de colaboración y financiamiento nacional e internacional". Además, destacó que buscan mejorar la vida en territorios polares, formar recursos humanos y fortalecer la ciencia en el Atlántico Sur. Las conclusiones pueden aplicarse en diseños arquitectónicos para climas similares y actividades como el alpinismo o refugios.

A mediano plazo, el equipo planea consolidar una base de datos detallada sobre las condiciones de luz natural en la Antártida que integre ciencia, arquitectura sustentable y bienestar humano. A largo plazo, esperan crear lineamientos para estrategias de iluminación sustentable que optimicen este recurso, faciliten la adaptación a condiciones extremas y promuevan la salud de quienes habitan el continente.

Andrea Pattini resaltó la importancia social del proyecto: "Tenemos poca conciencia del carácter bicontinental de nuestro territorio y de la rica historia de nuestro país en términos de presencia e investigación antártica". Además, señaló que divulgar el trabajo y sacrificio de cientos de compatriotas es clave para sostener la soberanía argentina en la región.