En San Antonio de Areco, un municipio considerado entre los grandes emblemas de la tradición gauchesca argentina, la Estancia El Ombú conserva intacto el espíritu del campo bonaerense. A solo una hora de la ciudad de Buenos Aires, este histórico establecimiento puede convertirse en un destino de escapadas ideal para vivir una experiencia que combina historia, naturaleza y calidez familiar.
El casco principal de esta estancia fue construido en 1880 por el General Ricchieri y todavía conserva el estilo italiano original que definió su arquitectura desde fines del siglo XIX. Pisos antiguos, techos altos y aberturas de época conforman un patrimonio cuidadosamente preservado, que hoy convive con una propuesta de diseño contemporáneo orientada al confort y a la comodidad de sus visitantes.
La historia turística de El Ombú comenzó más de un siglo después de su construcción. En 1993, Eva Boelcke decidió abrir las tranqueras de la estancia al turismo nacional e internacional, con una impronta basada en la cercanía y la hospitalidad. Desde entonces, el lugar se transformó en un destino elegido para los que buscan desconectarse del ritmo urbano y acercarse a una experiencia auténticamente rural.
El legado familiar que se mantiene vivo
Actualmente, son sus hijos Pablo y Diego quienes continúan con el legado familiar, manteniendo la esencia cálida y personalizada que caracteriza a la estancia desde sus inicios. Más que un hospedaje, El Ombú se propone hacer sentir a sus visitantes como en casa, en un entorno natural y tranquilo donde cada uno es recibido de manera cercana.
La estancia cuenta con 11 habitaciones restauradas que logran un delicado equilibrio entre elegancia histórica y confort moderno. Cada espacio fue intervenido, respetando la estructura original del casco e incorporando comodidades contemporáneas sin perder la identidad.
Además de las estadías, El Ombú ofrece experiencias de día de campo pensadas para sumergirse en la vida rural argentina. Las más de 300 hectáreas de actividad agrícola y ganadera permiten recorrer paisajes abiertos y conocer de cerca las costumbres del trabajo en el campo.
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Gastronomía, naturaleza y tradición
Uno de los grandes diferenciales de la propuesta es el contacto directo con las tradiciones argentinas. Los gauchos de la estancia comparten con los visitantes las tareas, historias y costumbres que forman parte de la identidad rural del lugar.
La experiencia se completa con una propuesta gastronómica autóctona gourmet, elaborada por un equipo profesional y adaptada a distintas preferencias alimenticias. Asados criollos, desayunos al aire libre, meriendas y postres caseros se ofrecen en las estadías donde el disfrute también pasa por la mesa.
Está ubicada en San Antonio de Areco y abierta durante todo el año. Es de fácil acceso para escapadas cortas o para estadías más extensas.
