El hijo preferido existe y ningún padre o madre se anima a admitirlo

Según algunas investigaciones, los hijos que no son los favoritos tienen mayor probabilidad de tener las "peores relaciones familiares y menos éxito académico que sus hermanos".

21 de enero, 2026 | 19.11

Desde hace muchos años la ciencia estudia si existe la hija o el hijo favorito. Para muchos puede resultar una pregunta incómoda, pero investigaciones realizadas en Estados Unidos y Europa demostraron que el favoritismo parental sí existe y puede tener impacto en la salud mental de aquellos que no son los preferidos.

Las investigaciones muestran que, en la infancia, los hijos que no son los favoritos tienen mayor probabilidad de tener la "peor salud mental, peores relaciones familiares y menos éxito académico que sus hermanos", advirtió una publicación de The New York Times.

Otros análisis demostraron que estas dinámicas familiares pueden afectar a la salud mental "mucho después de la juventud". La publicación estadounidense, sostuvo que el hecho de que "los hijos adultos se creyeran favorecidos o desfavorecidos era un factor de predicción más fuerte de su salud mental que casi cualquier otro factor medido, incluidos el estado civil, el empleo y la edad".

Y precisó que "solo la salud física estaba más estrechamente correlacionada". Según Laurie Kramer, investigadora de las relaciones entre humanos en  la Universidad Northeastern, en Boston, "podés hablar con los mayores y te contarán lo que les pasó cuando tenían cinco años", ya que "están estancados en eso".

¿Quiénes son los hijos favoritos?

La sociedad de hoy no aprueba el trato desigual entre los niños, por lo que medir el favoritismo que puede tener un padre o madre no resulta fácil. J. Jill Suitor, profesora de sociología de la Universidad de Purdue, elaboró uno de los primeros estudios y recordó que al inicio había mucho escepticismo al respecto.

“Nadie responderá tus preguntas”, le había advertido un familiar, ya que “los buenos padres no hacen eso”. Pero ella tomo una postura más oblicua y se preguntaba: "¿A qué hijo dedicás más recursos? ¿Con quién te sentís emocionalmente más cercano? ¿De quién te sentís más decepcionado?".

Según los resultados de sus análisis, dos tercios de las 500 madres que había reclutado en 2001 aseguraron que tenían un hijo preferido, que solía ser el mismo durante décadas. Si bien no había una serie de características que explicaran su elección, muchas veces se debía a que era el hijo o hija de menor edad.

A principios del 2025, otro estudio descubrió que, en la infancia, las hijas tenían más posibilidades de recibir un trato preferente de ambos padres. Estas investigaciones suelen centrarse en familias con dos hijos, dejando de lado a las que tienen hijos del medio.

Este análisis indicó otras características al momento de elegir a un hijo favorito, como los niños con rasgos de personalidad agradables y concienzudos, "probablemente porque son ligeramente más fáciles de criar", sostuvo Alex Jensen, investigador de la Universidad Brigham Young y autor del estudio publicado el año pasado.

Por su parte, Suitor descubrió que, en la edad adulta, "el factor más importante, sin lugar a dudas, era si padres e hijos tenían valores similares, incluso en temas religiosos y políticos". En su investigación longitudinal, halló que los factores que los hijos adultos pensaban que podían mejorar su posición (como los logros profesionales) o perjudicarla (como la adicción o ser detenido) en realidad "tenían poca influencia en el favoritismo de sus madres".

“Teníamos madres que visitaban a sus hijos en la cárcel todas las semanas”, contó Suitor. “Decían: ‘Estoy muy unida a Johnny. Esto no fue culpa suya. Es un buen chico’”. Sin embargo, el investigador indicó que la percepción que los propios padres tienen de su favoritismo "es irrelevante".

Cómo afecta el favoritismo a la salud mental

Las consecuencias del favoritismo para la salud mental son mucho "más importante" si los niños percibían un trato desigual. Un estudio descubrió que "padres e hijos discrepaban más de la mitad de las veces cuando se les preguntaba por la cuantía del trato diferenciado, quién se beneficiaba de esa desigualdad y si las diferencias se percibían como justas".

Parte de este problema era que los padres rara vez hablaban de esos temas con sus hijos, aseguró Kramer, uno de los autores del análisis. “Todos pensamos en eso”, señaló. “Pero nadie habla de estas cosas”. 

Desde muy pequeños, los niños observan de cerca cómo se los trata en comparación con sus hermanos. Aquel que se sienta "menospreciado" tiene más chances de "sufrir ansiedad y depresión, de tener relaciones familiares tensas y de adoptar conductas de riesgo, como beber y fumar, en la adolescencia".

Como estos estudios se tratan de observaciones, los expertos no pueden determinar si el favoritismo es el causante de estos efectos negativos o si los niños propensos a padecer trastornos mentales tienen menos probabilidades de ser los favoritos.