Un reciente estudio llevado a cabo en Finlandia aporta evidencia científica sobre cómo la cantidad de hijos puede influir en el ritmo del envejecimiento biológico en mujeres. Según los investigadores, tener dos o tres hijos estaría vinculado con un proceso de envejecimiento más lento, mientras que tener pocos o muchos hijos aceleraría este fenómeno.
El trabajo, publicado en Scientific American y basado en una cohorte de más de 14.000 mujeres gemelas finlandesas nacidas entre 1880 y 1957, utilizó análisis genéticos avanzados para evaluar la edad biológica mediante un algoritmo que mide el patrón de metilación del ADN, un marcador clave del envejecimiento celular.
Los resultados del estudio mostraron que las mujeres que tuvieron entre dos y tres hijos presentaron un menor envejecimiento biológico y una mayor supervivencia en comparación con aquellas sin hijos o con cuatro o más descendientes. Este patrón sugiere que existe una cantidad “óptima” de hijos desde una perspectiva biológica, ya que los extremos parecen asociarse con un desgaste más rápido del organismo.
Además, el análisis destacó que la edad al primer parto también juega un papel importante. Las mujeres que fueron madres a edades tempranas exhibieron un mayor riesgo de envejecimiento acelerado y mortalidad, posiblemente debido a condiciones socioeconómicas menos favorables y a las demandas físicas y emocionales asociadas con la maternidad precoz. En palabras de los autores: “La maternidad temprana se ha asociado con mayor riesgo de obesidad en la vida posterior, deterioro de la movilidad y menor nivel educativo, lo que podría explicar en parte el vínculo observado con el envejecimiento acelerado”.
Qué es la teoría evolutiva del trade-off
El equipo científico explicó que la teoría evolutiva del trade-off, que plantea una compensación entre los recursos invertidos en la reproducción y en el mantenimiento corporal, ayuda a entender estos hallazgos. Invertir energía en tener hijos podría restar recursos a procesos como la reparación celular, afectando la velocidad del envejecimiento.
Por otro lado, las ventajas biológicas observadas en el grupo con dos o tres hijos podrían deberse a una mejor regulación hormonal y a factores sociales, como el apoyo familiar y comunitario que suelen acompañar a familias de ese tamaño. En cambio, las mujeres sin hijos o con muchos descendientes enfrentan mayores cargas físicas y emocionales que podrían acelerar su deterioro biológico.
Los investigadores aclararon que estos resultados no deben interpretarse como una recomendación sobre la cantidad ideal de hijos, ya que el contexto histórico y social de las mujeres estudiadas —que vivieron en Finlandia durante gran parte del siglo XX— es muy diferente al actual. Además, la muestra es específica de un país y una época, lo que limita la aplicación universal de las conclusiones.
