Después de semanas de una batalla extrema contra el fuego, la provincia de Chubut encuentra un respiro climático clave. Una ventana de condiciones meteorológicas más favorables, con vientos suaves y un marcado descenso de la temperatura, está permitiendo a los más de 550 brigadistas redoblar los esfuerzos para contener los dos grandes incendios activos que ya han arrasado unas 47 mil hectáreas de bosques nativos, implantados y campos.
Este alivio temporal llega en un momento crítico: este jueves, se cumplen 30 días del incendio en Puerto Patriada (jurisdicción provincial) y el próximo lunes serán dos meses del que comenzó en el Parque Nacional Los Alerces.
Las lluvias de los últimos días, aunque escasas (con un acumulado de unos 5 milímetros en la zona del parque), aportaron la humedad necesaria para apaciguar el poder destructor inmediato de las llamas y crear un escenario menos complejo para las tareas de contención que llevan adelante brigadistas y bomberos.
Una ventana climática para atacar por tierra y aire
Según el informe del Comando Unificado, la combinación de menor viento, temperaturas moderadas y una humedad mínima cercana al 45% está siendo aprovechada al máximo. “El viento en calma y la temperatura en descenso favorecieron el trabajo de los brigadistas”, se indicó, con la expectativa de que estas condiciones se mantengan durante las próximas tres jornadas.
Esta mejora ha sido fundamental para la operación de los medios aéreos. Los aproximadamente 20 aviones y helicópteros desplegados en el “operativo inédito”, según lo definieron fuentes provinciales, pudieron realizar descargas de agua tanto dentro del Parque Nacional Los Alerces como en las cercanías de Cholila, una zona particularmente sensible.
No obstante, las autoridades son cautas y no descartan reactivaciones puntuales del fuego.
Reconstrucción entre las cenizas y la alerta persistente en Cholila
En paralelo al combate, comenzó la fase de reconstrucción en las comunidades más golpeadas. El gobernador Ignacio Torres recorrió la zona y supervisó el inicio de los trabajos para construir 70 nuevas viviendas en las localidades de El Hoyo y Epuyén, devoradas por las llamas el pasado 5 de enero.
Sin embargo, la situación sigue siendo de extrema tensión en Cholila. Aunque las llamas avanzan en sentido contrario, el fuego permanece activo en sus inmediaciones. La construcción de las cuatro viviendas planificadas para esta localidad tuvo que ser postergada.
Por su parte, los pobladores -que semanas atrás quedaron prácticamente aislados entre ambos frentes de fuego- mantienen contacto visual con las columnas de humo desde sus hogares, conscientes de que un cambio en la dirección del viento podría ponerlos en peligro nuevamente.
Un operativo récord en una carrera contra el tiempo
Los coordinadores de la emergencia destacaron que el despliegue sigue siendo masivo, con más de 550 personas trabajando en tareas de campo, logística y coordinación entre el incendio del parque nacional y el provincial. La superficie afectada combinada supera las 47 mil hectáreas, con pérdidas incalculables de bosque nativo añoso y numerosas forestaciones de pinos.
El cauto optimismo de las autoridades se basa en que, si las condiciones climáticas favorables se mantienen, se podrá consolidar el trabajo de contención realizado en estas semanas de esfuerzo ininterrumpido. Sin embargo, la advertencia para el fin de semana es clara: se espera el regreso de las altas temperaturas, recordando que la tregua es solo eso, un respiro en una batalla que aún está lejos de terminar.
