Chau vacas: un animal olvidado en la ganadería argentina crece y ya supera las 200.000 cabezas

Aunque esta especie todavía representa una porción mínima frente a la ganadería bovina, muestra una expansión constante en el campo argentino.

12 de febrero, 2026 | 17.01

Hay un animal que durante décadas fue una especie marginal dentro de la producción agropecuaria local, pero que hoy vuelve a posicionarse como una alternativa en crecimiento en la Argentina.

Se trata del búfalo, una especie que durante muchos años estuvo relegada en Argentina y que ahora está creciendo fuerte como alternativa productiva, especialmente en el noreste del país.

Historia del búfalo en Argentina 

El stock de búfalo casi se duplicó en la última década y ya supera las 200.000 cabezas en todo el país. Este animal fue introducido a comienzos del siglo XX desde Brasil y se instaló inicialmente en provincias como Entre Ríos y Corrientes.

En sus primeros años se intentó utilizarlo para cruzamientos con bovinos, buscando mejorar la resistencia del ganado tradicional, pero esa estrategia no prosperó y la especie quedó relegada a un rol secundario.

Cómo resurgió en los años 70

El interés resurgió en la década del setenta, especialmente en zonas de campos bajos y humedales, donde su capacidad para adaptarse a suelos anegados y altas temperaturas resultó clave. Según datos oficiales, entre 2015 y 2025 el rodeo bubalino creció un 115%, al pasar de 94.000 a casi 203.000 animales.

El desarrollo del búfalo se concentra principalmente en el Nordeste Argentino. Corrientes lidera con el 47% del stock nacional, seguida por Formosa (22%), Chaco (15%) y Misiones (2%). En conjunto, estas provincias reúnen el 86% de las existencias del país.

Su expansión en esta región no es casual, ya que el búfalo tolera altas temperaturas siempre que disponga de agua, barro o sombra para regular su temperatura corporal.

Además, es capaz de convertir pasturas de baja calidad en proteína de manera eficiente, lo que lo vuelve muy apto para sistemas productivos en ambientes tropicales y subtropicales.

A su vez, se trata de una especie de doble propósito: puede destinarse tanto a la producción de carne como a la lechería, lo que amplía las alternativas comerciales para los productores.

Aunque crece la faena, sigue siendo un mercado pequeño

En 2024 se sacrificaron 18.296 cabezas, casi cuatro veces más que en 2015. En los primeros siete meses de 2025 ya se registraron 14.930 animales faenados, un 18% más que en igual período del año anterior.

La producción anual ronda las 4.000 toneladas, con un rendimiento promedio de 219 kilos por animal. Sin embargo, el sector todavía representa una porción mínima frente a la ganadería bovina tradicional: apenas el 0,1% del total.

Pocas oportunidades en el mercado

En el mercado local, la carne de búfalo todavía es poco conocida. Un relevamiento del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) señaló que cerca del 60% de los consumidores desconoce que se comercializa en el país y el 94% nunca la probó.

A pesar de esto, entre quienes sí la consumieron el nivel de aceptación es alto, lo que sugiere un potencial de crecimiento. Además, la incorporación del ganado bubalino al Sistema Nacional de Identificación es un paso clave para consolidar su acceso a destinos como la Unión Europea.

En conclusión, aunque el búfalo todavía sigue siendo de nicho en la ganadería argentina, los datos muestran una tendencia sostenida con ventajas productivas y mucho potencial para el futuro.