En un testimonio que refleja la profunda crisis del sistema académico argentino, el biólogo molecular Pablo Manavella contó en diálogo con El Destape 1070 que motivó a decidir su salida del país tras una década de labor en el CONICET. Especializado en biotecnología vegetal, Manavella había regresado a la Argentina en 2014 bajo el Plan Raíces, pero la actual coyuntura económica y política lo empujó a radicarse en España. "En 2024 me convencí de que tenía que irme", aseguró en diálogo con El Destape Radio, marcando el inicio de una nueva fuga de científicos.
La historia de Pablo Manavella resume el ascenso y la caída de las políticas de repatriación en la Argentina. Tras volver al país con el objetivo de fortalecer la ciencia soberana, el biólogo molecular vio cómo el horizonte se oscurecía en el último año. "Las cosas se fueron poniendo cada vez más negras y cuando hubo cambio de gobierno tomé la decisión", relató.
Su partida no es un caso aislado, sino un síntoma de un fenómeno que afecta a los cuadros más capacitados del país. Según Manavella, quienes emigran hoy son los investigadores que lograron mayores méritos, contradiciendo el discurso oficial de la meritocracia. "Mis colegas y amigos apoyaron mi decisión; hoy el desarrollo científico es incompatible con un gobierno de derecha", sentenció con crudeza.
El contraste con Europa: subsidios y presupuesto
Radicado ahora en España, Manavella destacó la abismal diferencia de recursos que existe para investigar fuera de las fronteras argentinas. Mientras que en el país los laboratorios enfrentan la parálisis por falta de insumos y desfinanciamiento, el biólogo señaló que "los subsidios en España son cinco veces más grandes que los de Argentina".
El científico también puso la mirada en el escenario global para dimensionar el atraso local. "China invirtió el 8% de su PBI en ciencia", ejemplificó, marcando la distancia con la política de ajuste que hoy impera en el sistema científico argentino. Para Manavella, la ciencia no es un gasto, sino el motor que permitió a potencias como el gigante asiático alcanzar su estatus actual.
Un llamado a defender la Universidad Pública
Desde la distancia, el biólogo molecular continúa militando en defensa de la educación y la ciencia argentina. "Hay que luchar por la educación; si nos callamos, nos pasan por arriba", arengó. Su testimonio cierra con una declaración de principios que resuena en miles de investigadores: "Amo la universidad pública y sigo apoyando al Conicet".
