La dinámica de la tensión permanente: ¿Kicillof y Cristina llegan juntos a 2027?

Las tensiones obedecen al despliegue de dos estrategias que chocan entre sí. Kicillof quiere negociar cuando esté claro que él es el nuevo conductor del espacio. Cristina Kirchner apuesta a que las necesidades del Gobernador lo obliguen a ceder y aceptar condiciones.

30 de abril, 2026 | 23.50

En medio del derrumbe de Javier Milei en las encuestas, el peronismo abrió en los últimos días otro capítulo de la disputa interna entre los sectores que responden a Cristina Kirchner y a Axel Kicillof. ¿Llegan juntos a 2027? ¿El gobernador bonaerense puede enfrentar a un candidato de la ex presidenta en una PASO? ¿Puede haber ruptura y listas por separado?

Hoy todas las posibilidades están abiertas. Dependerá en buena medida de cuánta popularidad conserve Milei y de cuánta acumule Kicillof dentro de un año, en el momento previo a la definición de las candidaturas. Esos factores determinarán las probabilidades de un acuerdo entre las dos facciones más importantes del peronismo y los términos de ese eventual entendimiento.

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Mientras tanto, las diferencias seguirán aflorando, con mayor o menor frecuencia. La dinámica de la tensión permanente responde al despliegue de dos estrategias que chocan entre sí en un juego de suma cero. Kicillof quiere llegar con el cristinismo adentro, pero en un esquema en el que quede claro que él conduce al conjunto. Cristina, dicen a su lado, no pretende obstruir el proyecto presidencial del gobernador, pero no quiere que su espacio pierda protagonismo en la toma de decisiones.

¿Cómo se dirime esa diferencia? Según el estado de la correlación de fuerzas en el momento de las definiciones. En el comando del gobernador confían en que el paso del tiempo juegue a su favor. Tanto para ordenar el vínculo con Cristina como con el resto de los sectores que pugna por una silla en la mesa de decisiones del peronismo: el armado que postula a Sergio Uñac, el de Sergio Massa, el de Juan Grabois y el espacio federal que se lanza hoy en Parque Norte, entre otros.

“Es muy difícil militar contra una esperanza y hoy a cada lugar que va a Axel le gritan presidente. Él está más dedicado a la construcción de esa esperanza que al fotismo con dirigentes”, dice un integrante del equipo que trabaja en el diseño de la campaña electoral de Kicillof. Carlos Bianco, ministro de gobierno bonaerense, marcó la cancha esta semana respecto del método para la definición de candidaturas. “A mí me encantan las PASO. El que quiera ser candidato se anota, armamos un frente y ahí se vota”, desafió el miércoles, en una actividad en la Feria del Libro.   

La estrategia se sostiene en el crecimiento que viene registrando el gobernador en las encuestas, que lo ubican como el peronista con mejor imagen, ya por encima del 40%. Apuestan a que la profundización de esa tendencia otorgue a Kicillof mayor peso relativo a la hora de juntar a todos los espacios en pugna. Cuanto más distancia le saque al resto en las encuestas, menos costoso le resultará el acuerdo. 

En la mayoría de esos estudios de opinión el gobernador tiene números similares o levemente superiores a los de Cristina. Con la diferencia que ella está inhabilitada para ser candidata y no tiene una figura de reemplazo en su propia fuerza. Ese impedimento objetivo, analizan en el axelismo, puede derivar en dos posibles escenarios: que en última instancia el cristinismo se encolumne detrás de la estrategia de Kicillof, como ocurrió en las elecciones de septiembre de 2025 y en la renovación de autoridades del PJ provincial, acuerdo de por medio. 

“Esta vez no vamos a ser tan contemplativos”, advierte un dirigente del Movimiento Derecho al Futuro, la fuerza de Kicillof, y descarta la posibilidad de entregar al cristinismo, como prenda de unidad, la candidatura a gobernador de la provincia de Buenos Aires.  

La otra posibilidad es que Cristina y todo su espacio respalde a un dirigente que enfrente al gobernador en una PASO. ¿Massa? Él se asigna un papel más de armador que de candidato, pero en el Frente Renovador dicen que va a competir. Si se le abre una oportunidad real, ¿por qué no lo haría? 

“Nuestra candidata es Cristina. De todos modos, vamos a tener una propuesta electoral”, dijo a El Destape Mayra Mendoza, de extrema confianza de la expresidenta. “Será el que mejor represente los valores de la década ganada. No queremos más Sciolis ni más Albertos Fernández”, agrega. ¿Kicillof no es el más cercano ideológicamente? “Si no manifiesta claramente su apoyo a Cristina, se acerca más a Alberto Fernández”, responde Mendoza.   

El escenario menos probable es que terminen en frentes electorales separados, pero hoy nadie lo descarta del todo, en especial en la hipótesis de que la caída de Milei se profundice, el oficialismo se quiebre y el tablero electoral se atomice al estilo 2003.

Del otro lado, la estrategia de Cristina y los dirigentes que la acompañan, con Máximo Kirchner a la cabeza, es poner en valor el caudal electoral que todavía muestra la expresidenta, pese a estar presa, impedida de hacer reuniones políticas y casi sin tener intervención en la discusión pública. Dicen que Kicillof la va necesitar a Cristina para ser presidente y están decididos a usar esa ventaja. 

¿En qué se sostiene la idea de que el gobernador va a necesitar a la ex presidenta? Dos factores. El primero: las cuentas públicas de la provincia empiezan a mostrar señales de asfixia, como la suspensión del programa MESA, que distribuía alimentos en dos millones de hogares de la provincia de Buenos Aires. “Axel no va a llegar a 2027 en condiciones de decirnos ‘sin chistar’. Necesita cohesión interna”, dice una diputada cristinista. En el axelismo le restan peso al desafío: “No es difícil contar que la provincia sufre el ahogo del ajuste de Kicillof”.  

El segundo: los gobernadores del PJ no van a apoyar a Kicillof si eso no les garantiza que Cristina no les arme candidatos alternativos en sus provincias. “Axel se tiene que sentar a negociar con el dueño de la marca para cerrar el quilombo de la provincia de Buenos Aires y lo tiene que hacer ahora. No lo puede hacer a último momento, como hizo el año pasado, porque un cierre nacional tiene otra complejidad. Tiene que abrir los brazos y construir ahora”, advierte un dirigente cercano a la expresidenta.   

Para sostener el capital político del cristinismo e incidir en la construcción electoral sin un candidato propio, Máximo Kirchner se dio la estrategia de recorrer el país, convocar a distintos sectores y plantear una discusión programática, en la que intentan involucrar al gobernador. Postula tres ejes: cómo enfrentar la relación con el FMI, diseñar un programa de desarrollo y avanzar con una reforma institucional que empiece por el Poder Judicial.