La caída de popularidad en la que ingresó el gobierno de Javier Milei desde principios de año no se detiene. El nivel de satisfacción con la marcha general del país cayó al 28%, otros cinco puntos respecto a marzo. La insatisfacción ya alcanza al 68% de los encuestados, un número inquietante. La aprobación de Milei ya está por debajo de la que tenía Mauricio Macri en el mismo momento de su mandato, con una curva similar: ambos tuvieron su mejor momento en las elecciones de medio término y luego iniciaron su declive. La falta de trabajo y los bajos salarios se consolidan como los principales problemas del país, seguidos de cerca por la corrupción. Además, la inflación, que casi había desaparecido del ránking, volvió a tomar impulso. Este cóctel de preocupaciones hunde a la mayoría en el pesimismo y evapora los apoyos a Milei.
Los datos surgen de la encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública de la Universidad de San Andrés, realizada entre el 2 y el 10 de abril. El 28% de los encuestados declaró estar satisfecho con la situación del país, aunque sólo un 6% se manifestó “muy satisfecho”. En el otro extremo, el 68% dijo estar insatisfecho y, dentro de ese grupo, un 45% se definió como “muy insatisfecho”. Los mayores niveles de aprobación se registran entre los hombres, los mayores de 60 años y el sector socioeconómico ABC1. La insatisfacción, en cambio, predomina entre las mujeres, en la franja de 28 a 59 años, y se distribuye de manera bastante homogénea entre los sectores bajos, medios bajos y medios altos.
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El nivel de insatisfacción ubica a Milei hoy un poco por debajo de Mauricio Macri y por encima de Alberto Fernández a esta altura de sus mandatos. No es el primer sondeo que muestra esta similitud en la evolución del respaldo: tanto Macri como Milei lograron buenos resultados en las elecciones legislativas, pero luego comenzaron a perder apoyos por motivos económicos. En el caso de Macri, la crisis derivó en el regreso al FMI y terminó por hundir las expectativas de mejora, en un proceso que se espiralizó y abrió la puerta al triunfo de la oposición peronista. La historia de Milei todavía se está escribiendo, pero el Presidente dejó en claro este martes, ante empresarios en la AmCham, que no piensa cambiar de rumbo: “No nos podemos mover de la ortodoxia. Nos vamos a atar al poste para evitar escuchar los cantos de sirena. Y si nos sale mal, no pasa nada. Nos iremos a casa”.
La aprobación de la gestión de Milei se ubicó por encima de la satisfacción con la marcha del país, aunque ambas muestran tendencias similares y el rechazo también alcanzó un récord. El respaldo al Presidente quedó en el 36%, frente a un 61% de respuestas negativas, dos puntos más y dos puntos menos, respectivamente, que el mes pasado. Entre quienes apoyan al Gobierno, la emoción predominante es la esperanza, seguida por la confianza y la incertidumbre. En cambio, en el 61% que lo rechaza aparecen sentimientos más intensos: vergüenza, rechazo, asco, decepción y, aquí también, incertidumbre. La decepeción y la desilusión -otro de los registros que surge del relevamiento- da cuenta de quienes habían depositado expectativas en la administración libertaria y hoy comprueban que no respondió a lo que imaginaban.
La depresión económica queda de manifiesto en la suba de la falta de trabajo (40%) y los bajos salarios (39%) como principales problemas que afectan al país, seguidos de cerca por la corrupción (38%), otro de los conflictos que tiene a maltraer al Gobierno y afecta sus apoyos. Le siguen en la tabla de preocupaciones la pobreza (28%), la inseguridad (26%) y los políticos en general (23%). Después reaparece la inflación con el 20%, un problema que un sector se la sociedad creía superado pero que toma nuevo envión. El índice oficial no baja desde hace diez meses y llegó en marzo al 3,4%, pese a las promesas oficiales de porcentajes bajo control.
