El Presidente llegará a la apertura formal del año parlamentario con cinco victorias legislativas en el bolsillo. El peronismo fracturado no pudo frenar ninguna. La oposición colaboracionista aportó los votos a cambio de promesas y migajas. El G6 dio su aval explícito. La liturgia del triunfo quedó servida.
Afuera del palacio, los excluidos miraron la fiesta para pocos con la ñata contra el vidrio. Son los argentinos que pierden su empleo a razón de uno cada cuatro minutos, las treinta empresas que cierran por día, los trabajadores pauperizados a quienes le sobran semanas del mes al sueldo y los comercios desahuciados por la ausencia de clientes que, a su vez, dejaron de ser consumidores con aspiraciones para vivir al día.
El escenario que Milei encontrará en el Congreso fue diseñado para escenificar la consagración de un nuevo hegemón. Un peronismo partido en pedazos le ofreció al oficialismo campo orégano para legislar a discreción. El resultado fue un "5 a 0" que el Presidente exhibirá como trofeo de su guerra cultural. Pero no todo lo que brilla es oro: el plan en curso disparó el conflicto social y las encuestas que reciben en el Gobierno muestran que crece el fastidio de votantes libertarios alcanzados por la crisis.
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Con el peronismo perdido en su laberinto, las preocupaciones y estrategias de Karina Milei y Santiago Caputo -autor del concepto "Milei Emperador"- apuntan hacia adentro: quieren evitar el crecimiento de aspirantes internos a suceder al Presidente. El caso más visible es el de Patricia Bullrich, quien desde el primer día que se acercó a Milei para aportar al balotaje comenzó a trabajar para ocupar un lugar de reemplazo por derecha. La guerra expuesta con su sucesora en el Ministerio de Seguridad, Alejandra Monteoliva, es una expresión de esas tensiones. Bullrich sabe que Monteoliva se niega a acatar sus instrucciones —como la designación de Diego Valenzuela en Migraciones— con el amparo de la hermana presidencial, que observa con creciente inquietud cómo la imagen de la ex ministra roza la del Presidente. El dato quedó plasmado en público con la encuesta de Atlas Intel de febrero —que ubica a Bullrich entre los dirigentes con mejor imagen del sistema político— y con el episodio de violencia policial contra un camarógrafo que, a diferencia de otros hechos igual o más violentos, desató la indignación de comunicadores cercanos al propio mileísmo.
Desde Chile, donde participaba de un evento protocolar, Monteoliva acusó una "cama" de los uniformados al servicio de la ex ministra para dejarla en falsa escuadra. La suspicacia tiene sustento: en la tele la mostraban como una "ministra acorralada".
Monteoliva basa sus aspiraciones políticas personales en tres pilares: reemplazar a Bullrich en los negocios derivados de las políticas seguristas —compras de pertrechos, administración de presupuestos policiales y penitenciarios, adquisición de tecnología—, afianzar su vínculo con la hermana a cargo del diseño electoral y compromiso con la represión del conflicto social, pieza fundamental de un plan económico que, como se confesó esta semana, deja un tendal de argentinos arrojados a la banquina.
La fiesta de pocos
El Estimador Mensual de Actividad Económica cerró 2025 con un crecimiento del 4,4%, según informó el Indec. El dato fue celebrado por el Presidente y su ministro de Economía, Luis Caputo. "Vamos por más", dijo el titular de Hacienda, uno de los pocos que se benefician con la anatomía de ese crecimiento.
Los sectores que empujaron el índice hacia arriba son, con pocas excepciones, los que no generan empleo formal. Según un relevamiento del investigador Luis Campos, del Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma, el sector agropecuario acumuló un crecimiento de 40,9% desde diciembre de 2023, mientras que el empleo en esa rama creció apenas 1,9% en el mismo período. Minas y canteras creció 16% y redujo su plantilla en 3,3%. La intermediación financiera trepó 18,7% y también destruyó empleo, con una baja del 2% en sus nóminas. Son los ganadores del modelo libertario: sectores extractivos y financieros que generan divisas para el Tesoro y ganancias para accionistas, con puestos de trabajo para muy pocos.
Del otro lado del balance, la industria manufacturera cerró 2025 con una caída de 3,9% y el comercio retrocedió 1,3%. Esas dos actividades —las que tienen capacidad real de crear empleo masivo— expulsaron en conjunto a casi 120.000 trabajadores formales en los últimos dos años.
Mientras los funcionarios celebran el EMAE, los datos de la consultora Scentia para enero de 2026 retratan las consecuencias del plan oficial. El consumo masivo total, considerando todos los canales de venta, cayó 1,1% frente al mismo mes del año anterior. No fue un dato aislado: es la continuación de una tendencia que lleva más de dos años de deterioro sostenido. En enero de 2026, el consumo en supermercados y autoservicios se ubica al 89% del nivel de enero de 2023, tomando ese mes como base 100.
El desglose por canal agrava el diagnóstico. Los supermercados de cadena registraron una baja de 3,3% frente a enero de 2025. Los autoservicios independientes cayeron 4,2%. Las farmacias retrocedieron 2,0%. Los mayoristas cerraron con una merma de 0,8%. El único rubro que creció fue el e-commerce, con un alza de 33,0%, dato que refleja cambios en los hábitos de compra antes que recuperación del poder adquisitivo. En el canal self service total —supermercados y autoservicios en conjunto—, la variación interanual de enero de 2026 frente a enero de 2025 fue de -3,8%.
La comparación con diciembre de 2025 es aún más cruda: el consumo masivo total cayó 7,0% entre un mes y otro. Los supermercados de cadena perdieron 15,4% y los autoservicios independientes, 12,5%. La evolución histórica del sector muestra que 2024 fue el peor año de la serie reciente, con desplomes interanuales que en algunos meses superaron el 20%. La recuperación parcial de 2025 no compensó ese retroceso. Y el arranque de 2026 indica que el rebote no se consolida.
La bendición del G6
El jueves, con los datos a la vista, el jefe de Gabinete Manuel Adorni recibió en Casa Rosada a los referentes del Grupo de los Seis —Adeba, la Bolsa de Comercio, la Sociedad Rural, la UIA, Camarco y la Cámara Argentina de Comercio—. El cónclave terminó con un respaldo sin fisuras al programa económico. Adorni garantizó que no habrá marcha atrás en el plan que funde 30 empresas por día. El G6 aplaudió.
Uno de sus voceros, Mario Grinman, titular de la Cámara Argentina de Comercio, se mostró enfático en el respaldo: "Algunos vamos a quedar en el camino, pero es el precio que hay que pagar para tener una Argentina normal". La sentencia replica la lógica que guía el experimento libertario: en Los Juegos del Hambre, sólo los más feroces y crueles podrán sobrevivir.
La élite económica apoya el modelo porque el modelo la potencia: desregulación, achique del Estado, reforma laboral que abarata el despido. El plan, como ocurrió en las versiones previas de Martínez de Hoz, Cavallo y Macri, profundiza la concentración y transfiere costos hacia abajo de la pirámide social, con especial saña sobre la clase media, corazón del "tercio blando" que le dio el triunfo electoral a Milei.
El dato ya se refleja en las encuestas, donde Milei pierde apoyo e incrementa la negatividad. Por eso en Casa Rosada se dispuso, como anticipó Jonathan Heguier en El Destape, reforzar el relato del hegemón presidencial. La estrategia incluyó una nueva carga contra los "empresaurios". "Agradezco profundamente con todo mi alma las contribuciones enormes que han hecho Don Chatarrín de los Tubitos Caros, Don Gomita Alumínica y el Señor Lengua Floja en los últimos 30 días. Han dejado en evidencia al sistema corrupto que hundió a los argentinos de bien", apuntó Milei. Unas horas antes, Roberto Méndez, CEO de Neumen —aludido como "el Señor Lengua Floja"—, había confesado en el streaming Ahora Play que antes de la desregulación del mercado los neumáticos "eran carísimos. Yo digo que estaban robando las multinacionales y nosotros, los empresarios, porque teníamos un mercado que no era real. Nunca ganamos tanta plata como cuando nos permitieron hacer lo que estábamos haciendo".
La crítica a sectores empresarios busca mantener vivo el discurso "outsider" que le permitió a Milei conectar con votantes hastiados de la "casta", ese significante vacío donde el electorado metió al sistema político, empresarial, sindical y derivados. "Néstor nos decía: 'No escuches lo que digo, mirá lo que hago'" recordó ante sus pares, en plan tranquilizador, un añejo empresario de primera línea, trazando una exótica elipsis entre procesos históricos diferenciados, entre otras cosas, por sus objetivos. Aquel de Kirchner, enfocado en aplicar la doctrina peronista de maridar capital y trabajo para alcanzar una distribución "fifty fifty". Este de Milei, por el contrario, busca recrear el modelo pre peronista de extracción, plusvalía y concentración.
TMAP
El "camino" del que habla Grinman tiene nombres propios y fechas recientes. Fate cerró en forma definitiva y dejó a 920 trabajadores en la calle. Una fábrica de yogures del conurbano cerró sus puertas y despidió a casi 400 operarios. La multinacional Alpek Polyester anunció el cierre de su planta argentina. Galeno ART cerró y dejó cerca de 500 trabajadores sin empleo. Una fábrica de alfajores con tres décadas de historia dejó de producir en Córdoba. Cerró una fábrica de fideos cuyos propietarios se negaban a abonar las indemnizaciones. Stellantis paró la producción en su planta de El Palomar. Pauny, fabricante histórica de tractores, suspendió personal ante la caída de ventas. Quilmes abrió retiros voluntarios en Zárate con el objetivo de reducir un 30% de su personal. Una de las principales textiles del país solicitó concurso preventivo de acreedores. Georgalos volvió a suspender trabajadores, que cobrarán el 20% menos de su salario. La UOM tuvo que tomar la fábrica Aires del Sur ante el pedido de quiebra de sus dueños. En Tierra del Fuego, trabajadores de una empresa de aires acondicionados también ocuparon la planta.
Son todos casos de la última quincena de febrero. La aceleración de la crisis productiva tiene correlato en el incremento de la conflictividad laboral, que se duplicó en los últimos cuatro meses.
La escalada del conflicto social excede a la industria. Policías realizaron asonadas y reclamos sonoros en media docena de provincias, la CTERA convocó a un paro nacional docente para el 2 de marzo. Los controladores aéreos anunciaron una nueva medida de fuerza para la próxima semana. En Chaco el transporte de colectivos paró por tiempo indeterminado. En Santa Cruz hubo protestas contra la reforma de la ley de glaciares que agrupó reclamos diversos, que iban de la destrucción de empleo en hidrocarburos a demandas de trabajadores de la salud. La simultaneidad geográfica y sectorial expresa una tensión que ya no cabe bajo la alfombra.
Mientras tanto, en el Palacio, la marcha triunfal del gobierno avanzó como si nada, acompañada por un sólido apoyo transversal compuesto por radicales, peronistas y PRO. Laura Carboni, secretaria general de AGD UBA, les envió un mensaje desde la marcha de resistencia que se desplegó el viernes: "A todos aquellos que voten esta porquería —por la Reforma Laboral— los consideramos traidores al esfuerzo que viene dando el pueblo trabajador". El secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, advirtió que los senadores votaron "una ley incendiaria" y que "los focos de conflicto se van a empezar a multiplicar en todo el territorio nacional".
"La CGT está cumpliendo el rol de cómplice" dijo Víctor Ottoboni, trabajador despedido de Fate. El diagnóstico es difícil de refutar. La CGT marchará el lunes a tribunales para pedir que la justicia frene la ley que la propia Central obrera pactó con el gobierno y la élite empresarial. Pretende que se aplique el fair play: los triunviros cumplieron con permitir el libre tránsito de la reforma en la calle, con manifestaciones entre ornamentales y culposas, y ahora buscarán que los jueces deroguen aquello que viola conquistas consagradas con rango constitucional, como el derecho a huelga. Al final del camino judicial, creen, quedarán en pie los negocios que benefician a empresarios y caciques sindicales que a la vez son patrones: el FAL, la exención impositiva para los consumos de lujo y la reducción del pago de ganancias para sociedades, entre otros beneficios a la riqueza. Win win.
En el otro rincón de la escena sindical crecen las expresiones comprometidas con representar a los trabajadores expulsados a la banquina —Grinman dixit— por un modelo que propicia la concentración del capital y la distribución regresiva de ingresos. La crisis como oportunidad, en este caso, de alumbrar una nueva representación que conduzca el malestar hacia una alternativa política que evite la anomia. En ese plan se alinean los gremios combativos de identidad diversa -clasista, independiente, peronista-, pero también dirigentes con responsabilidad de gobierno -como Ricardo Quintela y Axel Kicillof- y los partidos de izquierda con representación parlamentaria. Aunque con distintas identidades y aspiraciones, en la dirigencia del campo popular cunde el temor de que crezca un nuevo "que se vayan todos" cuya deriva puede llevar a un experimento aún peor del que ya está en curso.
Magma social
Las encuestas de la segunda quincena de febrero registran movimientos en el humor social. La consultora brasileña Atlas Intel, en colaboración con Bloomberg —la misma que anticipó con precisión el triunfo electoral de Milei en 2023—, registró en febrero el pico de negatividad en la imagen presidencial desde el inicio de la gestión. La valoración positiva del Presidente cayó cuatro puntos hasta el 41%, mientras la negativa trepó cinco hasta el 57%. El diferencial negativo, de 16 puntos, ya supera al del gobernador bonaerense Axel Kicillof —que mejoró a un diferencial de -13— y se acerca al de la ex presidenta Cristina Kirchner, que también recuperó terreno.
Peor aún que la imagen personal fue la evaluación de la gestión: 35% de valoraciones positivas frente al 53% de negativas, con un diferencial de -18 puntos.
Las razones emergen con claridad en el mismo sondeo. Ante la consulta sobre la economía del país, apenas el 22% hizo una evaluación positiva, frente al 62% que la calificó de manera negativa. La percepción sobre la situación personal fue igualmente adversa: solo el 20% la consideró buena, mientras el 57% la calificó como mala. El dato más crítico se registró en el mercado laboral: apenas el 13% lo evaluó de manera positiva, frente al 77% que expresó una visión negativa.
Las expectativas tampoco alivian el diagnóstico. El 50% anticipa que la economía argentina empeorará en los próximos seis meses. El 55% espera que el mercado laboral se deteriore aún más. El 48% cree que su situación familiar será peor. Solo el 37% confía en que la economía mejorará y apenas el 34% es optimista sobre el empleo. El bloque pesimista es mayoritario en todas las dimensiones.
La consultora Synopsis confirmó la tendencia con su propia medición: la imagen positiva de Milei se ubicó en 38,5% y la negativa en 54%, segundo mes consecutivo por debajo del 40%. El ranking de preocupaciones de Atlas Intel coloca a la corrupción en primer lugar (43,9%), seguida del desempleo (37,8%) y la inflación (35,5%).
Synopsis fue lapidaria en su diagnóstico de mediano plazo: "La competitividad de Javier Milei para 2027 luce más por el espanto que por el encanto". El voto duro libertario se estabiliza en torno al 27,5%. El resto del apoyo es contingente: un 13% que lo votaría en ausencia de alternativa superadora. Del otro lado, el 57,6% buscaría un cambio de rumbo, aunque la debilidad opositora —el peronismo en guerra consigo mismo, el espacio de centro desarticulado— amortigua por ahora ese descontento. La ecuación, en suma, es la del mal menor prolongado.
En el último sondeo de Zuban Córdoba la economía real desplaza a la "agenda política" como principal preocupación de los argentinos. El 51% está en alerta roja por sus ingresos y la situación laboral. La inflación, aunque alta (17,7%), ya no es el único fantasma, ni el principal. Para los jóvenes de 18-30 años, quienes más sufren la informalidad, la falta de empleo emerge con mayor fuerza (34,5%). Lo mismo sucede con las mujeres. Hombres y mujeres coinciden en los bajos salarios como principal problema, y en segundo lugar el empleo, pero las mujeres enfatizan la falta de empleo en un 25,8% frente al 19,4% de su par masculino. "Los bajos salarios y la falta de empleo consolidan el podio del malestar social frente a la inseguridad y la inflación" explicita el informe
En las últimas semanas se multiplicaron las escenas virales de votantes de Milei reclamando resultados positivos. "Yo te milité, te fabriqué la motosierra, pero esto no va más, hacé algo hermano" relató un comerciante misionero en un posteo que se hizo viral. Resulta cada vez más evidente que el oficialismo no gobierna sobre resultados concretos en el bolsillo de sus votantes. Gobierna sobre la fe de que el sacrificio presente vale el futuro prometido. Pero esa fe es un activo político frágil, especialmente para una clase media sin anclaje ideológico fuerte que empieza a percibir que el horizonte se aleja en lugar de acercarse.
