“Es un esfuerzo compartido. A nosotros nos toca la responsabilidad de explicar al gobierno la importancia de tener contenido local, de hacer que las cosas se produzcan en Argentina, la capacidad de convencer a todos, desde el presidente Milei hasta todo el equipo de gobierno, de la importancia de dar prioridad al mercado nacional. Al mismo tiempo, tenemos que bajar los precios, tenemos que competir como podemos. Nunca vamos a llegar a los valores que puede meter sobre la mesa China en este momento, pero tenemos que acompañar bajando”. Las palabras que Paolo Rocca le transmitió a un grupo de directivos de la multinacional Techint en diciembre pasado resuenan como nunca. La licitación que ganó el gigante indio Welspun para construir 480 kilómetros el gasoducto que exportará gas licuado desde Vaca Muerta muestran el fracaso rotundo de la estrategia que había diseñado el comandante en jefe de Techint.
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En ese encuentro, unos días antes de que se decidiera la suerte de la licitación, Rocca habló como un team leader. “Estoy muy seguro de que vamos a capturar proyectos que transforman Argentina. Es mi compromiso, les puedo asegurar que voy a hacer todo lo posible e imposible para que esto ocurra”, afirmó. ¿Qué puede hacer ahora?
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Rocca vio siempre a Southern Energy como un consorcio dominado por uno de sus principales enemigos, Pan American Energy, de la familia Bulgheroni, una de las más cercanas a La Libertad Avanza. PAE es la principal compañía integrada de energía de la Argentina y tiene entre sus accionistas a la empresa estatal China National Offshore Oil Corporation (CNOOC). Alejandro Bulgheroni, su esposa Bettina Guardia y Marcos Bulgheroni vienen de escoltar a Javier Milei en Davos. Montado en el resultado de la licitación de Southern Energy, también integrado por YPF y Pampa Energía, el presidente decidió convertir a Rocca en uno de sus blancos y burlarse de él como nunca nadie se había atrevido a hacerlo. “Don Chatarrin” lo bautizó.
Aunque en la industria afirman que los márgenes son acotados, la pelea era por un negocio muy importante y en uno de los sectores más redituables de la Argentina libertaria, donde se concentran los ganadores del modelo. Fuentes de la industria muy bien informadas dicen que para fabricar el gasoducto, los indios de Welspun traerán 150 mil toneladas de acero comprado en China. Todo tiene su contracara. Tenaris no ocultaba que pensaba traer la chapa laminada para fabricar los tubos con costura desde Usiminas, su planta de Brasil. Por eso, los enemigos de Rocca en el mundo petrolero hoy reivindican la frase de Cristina cuando se construyó el Gasoducto Néstor Kirchner y la entonces vicepresidenta pidió fabricar la chapa en Argentina.
En la víspera de la adjudicación del gasoducto, Rocca dejó trascender a través del diario Clarín que tenía pensado cerrar la fábrica SIAT Tenaris de Valentin Alsina, donde se fabricó el GPNK. Desde los socios de Southern Energy hasta el gobierno y los empleados de la planta, todos lo tomaron como una extorsión. En Valentin Alsina, hay 400 trabajadores, 150 efectivos y 250 contratados.
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Rocca, que siempre defendió sus intereses y gozó durante décadas de un monopolio de facto, hoy pretende hablar en nombre de una industria que vive un derrumbe fenomenal, producto de la apertura de importaciones, la caída de la actividad y el tipo de cambio. El papel le queda grande. Sin embargo, la victoria de Welspun abre a un escenario complicado, como advirtió el ex subsecretario de Hidrocarburos del Frente de Todos, Juan José Carbajales. “Acá todo el empleo local desaparece y es todo mano de obra importada”, dijo en Ahora Play.
De acuerdo a la información que difunden desde el consorcio, Techint envió cuatro ofertas para competir en la licitación. Todas llevaban la firma de Andrea Previtali, el ingeniero italiano que preside Tenaris Cono Sur desde hace casi un año. La primera fue de 296 millones de dólares -93 millones y 45% más que lo que ofertó Welspun- y la segunda fue de 282 millones. Las dos ofertas finales, por 250 millones primero, y hasta igualar la propuesta hindu, el 6 de enero pasado, llegaron cuando el proceso ya estaba concluido. Bajo su propia ley, Techint pretendía reabrirlo. Pero, a esa altura, los indios de Welspun ya habían viajado a la Argentina para firmar el contrato en la misma torre de Retiro donde funciona el consorcio de PAE, Pampa, YPF, la noruega Golar y la inglesa Harbour Energy. En ese mismo edificio, el 23 de diciembre pasado, YPF y Pampa propusieron habilitarle a Tenaris una segunda oportunidad, pero PAE, Golar y Harbour votaron en contra.
Welspun es una multinacional que tiene 30 mil empleados en todo el mundo y suele competir con Techint. Rocca está convencido de que le ganaron la licitación con precios de dumping y competencia desleal. Por eso, la siderúrgica argentina que tiene sede en Luxemburgo deja trascender ahora que evalúa hacer una denuncia por dumping contra Welspun. Para Rocca, no es una tarea sencilla: piensa competir en la licitación que falta, para la construcción del gasoducto y lo hará con SACDE, la constructora que Mindlin le compró a Angelo Calcaterra durante el macrismo y con la que juntos construyeron el Néstor Kirchner. La licitación incluye tres tramos de un gasoducto y una planta compresora. Hay una evaluación técnica por delante y, a fines de marzo, el negocio debería estar adjudicado.
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El tuit de Milei contra Rocca en medio de una disputa entre privados, donde el Estado solo figura a través de su mayoría en YPF, trasladó el conflicto por los precios a la esfera de la política y el poder. Milei no solo desafia a Rocca, uno de sus aportantes de campaña, sino que tambien está enfrentado a Hector Magnetto, el lugarteniente del CEO de Techint en la Asociación Empresaria Argentina. ¿Quién tiene más espalda para imponer su criterio? ¿Puede Milei tener éxito en su aventura y jubilar a los pesados del establishment? Por lo pronto, un gobierno de extrema derecha, que desprecia la industria y favorece la destrucción de empleo, tiene el apoyo de históricos enemigos de Techint. La pregunta sin respuesta excede una compulsa de precios entre los dueños de la Argentina y tiene que ver con las fuentes de trabajo. ¿Quién va a generar el empleo de calidad que Milei goza con extinguir?
