Marcos Galperín: la burla de un superrico a una jubilada que desnuda el desprecio de la élite argentina

El empresario sigue provocando en redes y no duda en apuntar a uno de los sectores más vulnerables de la sociedad: los jubilados que no llegan a fin de mes. En medio de la dramática crisis que atraviesan estos adultos mayores, la burla de Galperín no sólo expone la creciente desigualdad económica, sino el empoderamiento del 1% más rico.

05 de mayo, 2026 | 00.05

El segundo hombre más rico de la Argentina, Marcos Galperín, fundador de Mercado Libre, atrajo la atención en las últimas horas por burlarse en redes sociales de una jubilada que contaba en un móvil periodístico que no le alcanza el dinero para vivir. Un empresario, con una fortuna de 7,6 mil millones de dólares, riéndose de una jubilada que lamentó públicamente no poder vivir dignamente con los 463 mil pesos mensuales que el Gobierno se niega a aumentar. ¿Qué explica a Galperín? ¿Es sólo una defensa del Gobierno que él endiosa y la jubilada critica o hay algo más? 

El posteo, por lo pronto, sigue ahí. No lo borró después de la oleada de repudios y respuestas azoradas; algunas incluso muy visibles, como la del streamer Martín “Coscu” Pérez Disalvo. Unas horas más tarde, por toda respuesta, reposteó una frase, que atribuyó erróneamente al artista francés Jean Cocteau: “Ser odiado por los idiotas es el precio que pagas por no ser uno de ellos.” No está claro quién dijo –si alguien dijo alguna vez– esas palabras, aunque sí quedó claro que Galperín coincide con ese autor anónimo.

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Incluso este lunes redobló la apuesta y volvió a postear: "Si no trabajaste nunca en tu vida y tenés más de 65 años, no sos jubilado".

La burla del millonario sobre la jubilada combina con el espíritu de la época. En principio, como dijo el economista Yanis Varoufakis, no es más que otra expresión de una élite que trata con desprecio a los trabajadores, “como ganado que ha perdido su valor de mercado”. Solamente en lo que va del gobierno de Javier Milei, la conducción política y económica de la Argentina auspició una transferencia billonaria de ingresos de esos trabajadores (activos y pasivos) hacia arriba, a los más ricos del país.

En cálculos del Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía, coordinado por el economista Sergio Arelovich, el total de la transferencia de ingresos por la caída del costo salarial en lo que va del gobierno de Milei asciende a 83,4 billones de pesos. Como dijo hace 20 años el magnate Warren Buffett: "Hay una guerra de clases. Y es mi clase, la clase de los ricos, la que está haciendo la guerra. Y vamos ganando".

Según datos del Comité de Oxford de Ayuda contra el Hambre (Oxfam), integrado por 21 ONGs que trabajan en más de 85 países, el año pasado la riqueza multimillonaria creció tres veces más rápido que el promedio de los últimos cinco años, generando una peligrosa desigualdad política. En su informe de enero, titulado Resistiendo el gobierno de los ricos, protegiendo la libertad del poder de los billonarios, Oxfam subraya que la riqueza multimillonaria aumentó 81% desde 2020, mientras casi la mitad de la población mundial vive en la pobreza. Y, en ese marco, analiza cómo los superricos están cooptando el poder político para su propio beneficio y en detrimento de los derechos y libertades del resto del mundo. Según Oxfam:

  • La riqueza colectiva de los multimillonarios aumentó el año pasado en 2,5 billones de dólares, monto equivalente a la riqueza total en poder de la mitad inferior de la humanidad: 4.100 millones de personas.

  • El número de multimillonarios superó los 3.000 el año pasado por primera vez, mientras que el más rico, Elon Musk, se convirtió en el primero en superar el medio billón de dólares.

  • Los multimillonarios tienen 4.000 veces más probabilidades de obtener cargos políticos que la gente común.

  • El aumento de 2,5 billones de dólares en la riqueza de los multimillonarios sería suficiente para erradicar la pobreza extrema 26 veces más.

El aumento de la riqueza multimillonaria coincide con la administración Trump en Estados Unidos y con el gobierno Milei en la Argentina. Dos gestiones caracterizadas por la reducción de impuestos a los superricos, la reversión de los intentos de desarmar monopolios y el empuje económico y regulatorio a la Inteligencia Artificial.

Un dato reciente grafica la situación en la Argentina: desde que asumió Milei hay 742 mil personas más sin cobertura médica, mientras que en el mismo período las empresas de medicina prepaga aumentaron un 417% frente a una inflación del 293%, según un relevamiento del Instituto Argentina Grande.

Ricos cada vez más ricos, pobres cada vez más pobres ¿Cómo cerrar esa brecha?

La Confederación Sindical Internacional (CSI) y Oxfam vienen pidiendo a los gobiernos la aplicación de impuestos más altos y justos para los más ricos y límites al poder de acumulación.

Algunos gobiernos progresistas vienen actuando en consecuencia. En Nueva York, el alcalde Zohan Mamdani anunció impuestos extra para los inmuebles de más de cinco millones de dólares cuyos dueños no sean residentes de la ciudad. Según sus cálculos, esto alcanzará a unas 13 mil propiedades que tendrán un recargo anual progresivo, lo que generará una recaudación mínima de unos 500 millones de dólares al año, que Mamdani planea destinar a servicios públicos esenciales.

El Brasil de Luiz Inácio Lula da Silva, por su parte, encargó un informe al International Tax Observatory sobre cómo gravar de manera más efectiva las grandes fortunas en América Latina. El estudio abarcó a la Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay y concluyó que un impuesto mínimo sobre las grandes fortunas, de un 2% sobre los patrimonios superiores a los cien millones de dólares, podría generar cerca de 24 mil millones de dólares anuales en los siete países analizados, equivalente a aproximadamente 0,6% de su PIB combinado. Y una tasa más ambiciosa, del 3%, permitiría recaudar alrededor de 36 mil millones, es decir, cerca del 0,9% del PIB.

Este impuesto mínimo efectivo sobre la riqueza no sería un tributo adicional, sino un mecanismo de piso. Es decir, si los impuestos ya pagados sobre los ingresos y el patrimonio no alcanzan un nivel mínimo, se aplica la diferencia. De esta manera, corregiría la anomalía por la cual las grandes fortunas terminan enfrentando tasas efectivas más bajas que el resto de la sociedad.

La aplicación de una medida de ese tipo no parece sencilla. Oponiéndose están los superricos, que aumentaron exponencialmente su poder y su fortuna en los últimos años. Y que, como Galperín, se jactan de ello.