Alentar a la Selección Argentina en el Mundial 2026 será una experiencia extremadamente costosa en el caso de querer viajar hacia América del Norte. El gasto total mundialista ronda los U$S 8.000 por persona, sólo par la primera fase, pero el verdadero impacto se mide en salarios: para un argentino implica más de 10 ingresos mensuales. En un contexto marcado por el desplome del poder adquisitivo, el evento refuerza una tendencia hacia un fútbol cada vez más exclusivo e inalcanzable para los sectores populares.
Con sueldos promedio que con suerte llegan al millón de pesos, asistir a la Copa del Mundo que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá implica un desembolso significativo. El costo total estimado para presenciar la fase de grupos oscila entre U$S 7.850 y U$S 8.000 por persona, de acuerdo a un relevamiento de la consultora Focus Market.
Este proyecto lo hacemos colectivamente. Sostené a El Destape con un click acá. Sigamos haciendo historia.
El gasto se descompone en varios rubros clave para la estadía:
- Entradas: U$S 840
- Alojamiento (10 noches con desayuno): U$S 4.100
- Comidas y gastos adicionales: U$S 1.610
- Vuelos internos y traslados: entre U$S 1.300 y U$S 1.450
Este esquema muestra que el mayor peso lo tiene el hospedaje, seguido por los costos asociados al consumo diario y la movilidad dentro del país sede.
El impacto en los salarios argentinos
Más allá del costo en dólares, el dato clave es el esfuerzo económico que representa. Según el informe, un argentino necesita alrededor de 11 salarios mensuales para cubrir el viaje. La comparación internacional es contundente:
- En Austria, el costo equivale a 2,5 salarios.
- En Argelia, supera los 25 salarios.
- En Jordania, también ronda los 11 salarios.
Si se realizara el cálculo sobre el promedio salarial que arrojó el último mapa de ingresos del Indec para el quinto decil de la población, la comparación es aún peor. Para ingresos estimados en 800 mil pesos, se precisaría multiplicarlo por 13 en el caso de querer vivir la experiencia de seguir a la Selección en la Copa del Mundo.
En ese sentido, Damián Di Pace, director de la consultora, afirmó que el evento “tiende a concentrar público de economías desarrolladas o de altos ingresos”, dejando en desventaja a países con menor poder adquisitivo.
Entradas y dólar: el combo que encarece la experiencia
El precio de las entradas también refleja esta tendencia. Para 2026, se estiman valores desde U$S 100 en fase de grupos y valores de entre U$S 4.185 y U$S 8.680 para la final. Además, el sistema de precios dinámicos y la reventa pueden elevar aún más estos montos.
En perspectiva histórica, el salto es significativo: el valor promedio de una entrada pasó de U$S 250 en 1994 a U$S 3.395 en 2026, un aumento del 1.258% en tres décadas. Este encarecimiento, sumado al peso del dólar en economías como la argentina, profundiza la barrera de acceso.
El negocio global del fútbol y la “premiumización”
El Mundial 2026 confirma una transformación más amplia: el fútbol se consolida como un producto premium. Los costos crecientes no solo se explican por la logística, sino por la expansión económica del deporte.
La valuación de los jugadores es un ejemplo: pasó de cifras cercanas a U$S 20 millones en los años 90 a superar los U$S 200 millones en la actualidad. Figuras como Lionel Messi o Kylian Mbappé representan esta evolución, donde el negocio excede lo deportivo e incorpora marketing, derechos televisivos y audiencias globales.
El aumento también se observa en productos asociados al consumo futbolero. Por ejemplo, la camiseta oficial de la Selección Argentina pasó de $ 16.999 en Qatar 2022 a $ 149.999 para 2026. Esto implica un incremento del 782% en solo un ciclo mundialista y un acumulado de más del 60.000% desde 2010.
El Mundial 2026 no solo será uno de los más grandes de la historia en cantidad de sedes y equipos, sino también uno de los más caros. Para los argentinos, el desafío no pasa solo por conseguir entradas o vuelos, sino por sostener el costo en dólares frente a ingresos en pesos. Seguir a la Selección en tiempos de crisis es un lujo irrealizable para la mayoría.
