“Mauri” y “Javi”: el cariñoso (y revelador) vínculo de los hermanos Milei con el operador de $LIBRA

El peritaje de las comunicaciones de Mauricio Novelli revela el trato frecuente y familiar entre el presidente, su hermana y el lobbista que participó del lanzamiento de la criptomoneda bajo sospecha de haber sido una estafa. El demoledor intercambio de mensajes que figura en el expediente que más preocupa al Gobierno.

14 de marzo, 2026 | 12.33

Hay palabras que valen más que mil páginas de declaraciones juradas. “Mau” y “Javi” son dos de ellas. Así aparecen identificados en los registros del análisis forense del teléfono de Mauricio Novelli, el trader y lobista que operó como nexo entre la Casa Rosada y Kelsier Ventures, la empresa del estadounidense Hayden Mark Davis que lanzó el token $LIBRA el 14 de febrero de 2025.

Los peritajes realizados por la Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal (DATIP) revelan que ese día —la jornada en que se publicó el tuit que destruyó los ahorros de miles de personasJavier Milei, Karina Milei y Novelli se comunicaron en forma frenética, en una cronología que ya no admite la coartada de la ignorancia.

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El minuto antes del tuit

La secuencia que surge del peritaje es precisa y demoledora. A las 18:58, Novelli inicia una llamada hacia Javier Milei; hablan poco más de un minuto. A las 19:01, el presidente publica en su cuenta de X el contrato del token. Dos minutos después, a las 19:03, Novelli vuelve a llamar al presidente.

En ese preciso instante —cuando cuelga con Javier— llama a Karina Milei. Ella no atiende. A las 19:17, es ella quien le devuelve el llamado; hablan durante casi tres minutos. En la agenda del teléfono de Novelli, el contacto de la secretaria general de la Presidencia figura con el sufijo “RRPP”. La denominación sugiere que el vínculo entre ambos tenía un carácter instrumental, una función de gestión.

Según la información incorporada al expediente que se tramita en Comodoro Py, en el momento de esos intercambios Novelli se encontraba en Dallas, Estados Unidos, junto a Manuel Terrones Godoy y a Hayden Davis. Desde allí, en tiempo real, articuló con la cúpula del ejecutivo argentino el lanzamiento de un criptoactivo que generó pérdidas por al menos 100 millones de dólares.

Los peritajes revelaron, además, que Novelli guardaba en una conversación de WhatsApp consigo mismo una carta de intención —Letter of Intention— suscripta por Kelsier Ventures y dirigida al presidente de la Nación. El documento lo ponía a Milei a disposición “ad honorem” para asesoría en blockchain y criptomonedas. El espacio para la firma presidencial estaba reservado.

Operador con antecedentes

Al momento de la operación Libra, Novelli no era un desconocido para los Milei. Ni en el mundo cripto. Tenía antecedentes, y frondosos. El fundador de la blockchain Cardano había denunciado que, meses antes del escándalo, Novelli le pidió dinero a cambio de un encuentro con Milei, prometiendo que “cosas mágicas podían pasar”. La denuncia circuló en el ecosistema cripto sin producir ninguna reacción en el entorno presidencial.

El lazo entre Novelli y Milei venía de lejos. Durante años, la academia de Novelli —NW Professional Traders— le pagó al entonces diputado para que promocionara sus cursos en Instagram. Milei dictó clases donde se lo presentaba como un “referente” de las finanzas. Ese vínculo no se interrumpió con la asunción presidencial.

Otro antecedente vuelve todavía más difícil de sostener la narrativa del presidente engañado: antes del escándalo $LIBRA, Milei había difundido en X otro proyecto cripto de Novelli, el token VULC, al que describió como un “diagrama económico sostenible en el tiempo”. VULC se desplomó semanas después. No hubo explicaciones.

La entrevista pactada

Cuando el precio del token comenzó a caer, las comunicaciones entre Milei y Novelli vía WhatsApp se reactivaron. Poco después, el presidente borró el tuit original y publicó otro en el que afirmó que “No estaba interiorizado” y “obviamente no tengo vinculación alguna”.

El análisis forense del teléfono de Novelli echa por tierra esas afirmaciones.

El episodio que con más crudeza retrata la naturaleza del vínculo es el que rodea a la primera entrevista televisiva del presidente tras el escándalo. Según fuentes con acceso al expediente, Milei le anticipó a Novelli que daría ese reportaje, y ambos conversaron sobre la estrategia comunicacional: qué decir, qué omitir.

El 17 de febrero, la familia de Novelli le pidió explicaciones. “Si podés contarme, me están bombardeando de todos lados”, le escribió quien en los documentos aparece identificado como su padre. Media hora después, Novelli respondió: “Deciles que a las 9 pm vean la entrevista de Javier”.

La entrevista —grabada en Casa Rosada y emitida esa noche por Todo Noticias— fue el momento en que Milei minimizó el daño y llegó a responsabilizar a los afectados por “ser conscientes de sus actos”. En el tramo que circuló sin editar, Santiago Caputo irrumpió en escena para aconsejarle al presidente que frenara ciertas declaraciones que lo podrían comprometer judicialmente.

Al terminar la nota, Novelli escribió al chat familiar: “Creo que se aclaró bastante con la entrevista y mi anuncio”. El análisis forense recuperó esa conversación. Milei, en ese reportaje con Jonatan Viale, afirmó que la dirección del contrato la había obtenido de Internet. Investigadores técnicos que analizaron la causa sostienen que esa dirección no había sido publicada en ninguna fuente pública con registro previo: estaba en la blockchain, no en la web convencional.

“Borrá”

Seis días después del colapso del token, Novelli le envió a Terrones Godoy un mensaje que el peritaje recuperó: “Llevo eso para allá, pero borrá”. Los investigadores interpretan ese fragmento como una instrucción para destruir evidencia. El dato lo había dado a conocer el periodista Ariel Zak.

Cuatro días después del regreso de Novelli al país, la madre y la hermana del trader vaciaron dos cajas de seguridad que él había habilitado el 4 de febrerodiez días exactos antes del lanzamiento— en una sucursal del Banco Galicia de Martínez.

El informe de la DATIP estaba en el escritorio del fiscal Eduardo Taiano desde fines de febrero. La evidencia se acumuló hasta adquirir contundencia: llamadas coordinadas entre el presidente, su hermana y el operador del esquema, en los minutos que precedieron y siguieron al tuit que disparó la estafa. Pero Taiano no se inmutó.

Recién el 24 de febrero, ante la presión de las querellas, difundió un informe de 36 páginas que no ponía a disposición de las partes la totalidad del Anexo analizado por la DATIP. Las piezas más comprometedoras del rompecabezas tardaron meses en ser incorporadas al expediente.

El querellante Martín Romeo sostuvo en el expediente, y en diálogo con El Destape, que la evidencia era suficiente para citar a Milei a indagatoria. Las preguntas que el fiscal no formula a los apuntados derraman del expediente cajoneado:

¿Para qué llama un lobista al presidente de la Nación dos veces en los cinco minutos que rodean la publicación de un tuit que promociona un criptoactivo?
¿Y para qué le devuelve el llamado la hermana del presidente, jefa de la Secretaría General de la Casa Rosada, cuatro minutos después?

Una última pieza encamina el puzzle. Según los hallazgos peritados, un analista cripto que había documentado el historial de fraudes de Novelli y Terrones Godoy le hizo llegar esa información al entorno presidencial antes del evento en que los tres compartieron espacio.

Quien atendió fue Demian Reidel, economista cercano al presidente, quien agradeció los datos y dijo que evaluarían qué hacer con la participación de Milei. El presidente participó igual. Ese evento fue el epicentro de la reunión de todos los personajes que derivaron en el escándalo.

No hubo ingenuidad. Hubo decisión y acción.

La incógnita aún a despejar es si semejante operativo se hizo gratis.

MÁS INFO
Adrián Murano

Nació en el barrio porteño de Villa Urquiza, en 1973. Egresado de la escuela de periodismo Taller Escuela Agencia (TEA), lleva 30 años desarrollando el oficio de periodista en radio, gráfica y tevé.
En radio trabajó en las radios América, La Red, Del Plata y Somos Radio, entre otras emisoras, donde cumplió tareas como productor, columnista y animador. En la actualidad conduce Verdades Afiladas, en el mediodía de El Destape Sin Fin, de Buenos Aires.

En televisión fue columnista político en las señales de noticias A24 y CN23, participó de ciclos periodísticos en la Televisión Pública, y condujo el programa de entrevistas Tenemos Que Hablar (#TQH).
Escribió sobre actualidad política y económica en Noticias, Veintitrés, Poder y Perfil, entre otros, donde cumplió tareas como cronista, redactor y editor.

En la última década ejerció la secretaría de Redacción en el diario cooperativo Tiempo Argentino. En la actualidad escribe y edita en El Destape.

Publicó los libros de investigación periodística Banqueros, los dueños del poder (Editorial Norma) y El Agitador, Alfredo de Angeli y la historia secreta de la rebelión chacarera (Editorial Planeta).