“Vivo escuchando que en La Libertad Avanza hay peleas y conflictos por egos. Está en la naturaleza humana y eso Chat GPT no se los resuelve como a todo lo demás”, lanzó Mauricio Macri, apelando a una ironía moderna para marcar distancia de sus socios. Según el expresidente —obsesionado con la inteligencia artificial—, los libertarios dependen de la tecnología para ejecutar desde imágenes hasta discursos, evidenciando una supuesta incapacidad de pensar por cuenta propia. La frase no fue un exabrupto aislado: en el encuentro del PRO bonaerense de esta semana, varios dirigentes territoriales no ocultaron su enojo con los violeta a los que, por lo bajo, se los suele describir como “monos con navaja”.
Pese a los dardos, en la conducción amarilla sobrevive la convicción pragmática de que la unidad en la provincia de Buenos Aires es la única vía posible para arrebatarle la gobernación al peronismo el año que viene. Cristian Ritondo, presidente del partido, lo resumió con claridad: “El esfuerzo nacional no servirá de nada si no ganamos la batalla en Buenos Aires”. Bajo esa premisa, el PRO ensaya una conclusión preliminar: los libertarios tienen más para perder sin el macrismo que viceversa. El optimismo, aunque parcial, se apoya en la resiliencia de las intendencias amarillas, que lograron retener el poder local incluso cuando el sello de Milei salió derrotado a nivel provincial el pasado 7 de septiembre. La apuesta es clara: sin LLA quizás sea difícil conquistar nuevos territorios, pero en el PRO no visualizan un escenario donde pierdan sus bastiones actuales frente a una eventual espiral negativa del Gobierno nacional.
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Parte de estos conceptos se terminaron de digerir —aunque sin grandes definiciones— en un asado posterior al encuentro formal en la sede partidaria de la calle Balcarce, del que no participó Macri. De las mesas, se retiraron los vasos y las botellas de agua para dar lugar a las empanadas fritas, vacío, tira de asado, mollejas y lomo, regado con vino y flan mixto de postre. De forma preliminar, el acuerdo demanda de ciertas condiciones básicas: que los libertarios no busquen internas en distritos amarillos y que no "inventen candidatos nefastos" como el año pasado. En ese marco, el diálogo con A24 Ritondo volvió a impulsar a Diego Santilli, actual ministro del Interior, como la carta para competir en la provincia: lo calificó como “el mejor” y ratificó que “no podemos ir separados” en tierras bonaerenses.
En esa entrevista, Ritondo habló por primera vez sobre el escándalo de Manuel Adorni, advirtió que el tema "afectó mucho al Gobierno en las encuestas" y fue letal al señalar que el Jefe de Gabinete “cometió errores que no podés permitir cometer, no tenés que llevar a tu mujer en el avión presidencial cuando tenés un discurso tan fuerte de austeridad”.
Hasta ahora, solo María Eugenia Vidal se había animado a tocar el tema mediante la ironía de las redes, pero en su último newsletter decidió elevar el tono y apelar a la retórica de la "cercanía" para diferenciarse del estilo libertario: “¿Está bien esto cuando la mayoría hace cuentas para llegar a fin de mes? ¿Está bien cuando la política tiene una distancia cada vez más grande con la gente?”, se preguntó. Según la presidenta de la Fundación Pensar, la sociedad no demanda perfección absoluta, pero sí espera “lo básico”, cualidades que el PRO reclama como su marca registrada: "sentido común, cercanía, y límites".
