Patricia Bullrich activó una maquinaria política que se mueve al ritmo de una campaña mayor, aunque de cara al público prefiera la ironía. Con un meme, rechazó la posibilidad de competir por la jefatura de Estado en 2027, una versión que tildó de “fake news” y poco “cool”. Sin embargo, en las embajadas ya comenta, sin ningún tipo de secretismo, que el año que viene su nombre liderará una fórmula presidencial.
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El 11 de junio, Bullrich cumplirá 70 años. Es, según dicen, la última oportunidad que tendrá de buscar el sillón de Rivadavia. Por eso, la senadora recuesta sus esperanzas en otros casos que, a una edad similar, lograron acceder a la conducción de sus países. Sin ir más lejos, Donald Trump asumió su primer mandato a los 70 y el segundo a los 78 —misma edad que tenía Joe Biden al llegar a la Casa Blanca—, mientras que Ronald Reagan accedió a la presidencia a los 69.
A tanto tiempo de la elección, nadie da por clausuradas las posibilidades de que la economía sorprenda y Javier Milei pueda aspirar a un segundo mandato. Ante ese escenario, Bullrich se postula como candidata a lo que haga falta, y opciones le sobran: sus piezas audiovisuales valen tanto para la Ciudad de Buenos Aires como para la Presidencia. Tampoco descarta la decisión de no jugar por nada y quedarse en el Senado, pese a que el ámbito legislativo no es su favorito.
El haberse alejado de la función ejecutiva llevó a Bullrich a buscar nuevas estrategias para aprovechar su imagen positiva y su nivel de conocimiento. La comunicación en redes y una agenda activa son centrales en este proceso. En esa línea, ya diagramó tres meses de súper acción con visitas varias al interior del país, nuevas caminatas por la Ciudad y viajes internacionales.
Durante junio, julio y agosto, casi aprovechando la pantalla mundialista, la senadora desplegará actividades que le caben tranquilamente a una candidata presidencial. Está previsto que viaje a Mendoza a comienzos de junio para encontrarse con productores y con el gobernador Alfredo Cornejo, quien este viernes cenó con Mauricio Macri. Bullrich y el mandatario provincial mantienen una excelente relación; de hecho, en 2023 se llegó a especular con una fórmula integrada por ambos.
Después, la senadora planea recorrer otros distritos como Santa Fe, Chaco y Neuquén. Ese perfil federal se irá alternando con sus tareas en el Congreso y sus recorridas porteñas. En el distrito capitalino ya participó de dos acciones junto a Pilar Ramírez, una de las dirigentes más cercanas a Karina Milei y presidenta de La Libertad Avanza en CABA. Para septiembre, la intención es poder viajar al exterior nuevamente, emulando sus recientes visitas a Uruguay y Chile, donde incluso llegó a reunirse con el referente de la derecha trasandina y presidente José Antonio Kast.
En el plano local, Bullrich mantiene una presencia activa en la comunicación. Esta semana fue noticia por haber presentado, de forma anticipada, su declaración jurada, lo que se interpretó como un claro mensaje frente a la demora de Manuel Adorni, investigado por enriquecimiento ilícito. Involucrada en el ejercicio 2025, la legisladora declaró un patrimonio de $257.290.739, una cifra que refleja un incremento impulsado por la inflación y la revalorización de sus activos de siempre: no incorporó propiedades, deudas ni inversiones, y mantiene únicamente un departamento en la Ciudad de Buenos Aires, una cochera y una porción heredada de un campo en Los Toldos.
Presentar el documento de forma anticipada fue una idea propia y en su entorno aseguran que ya la tenía lista, por lo que no había necesidad de esperar los plazos legales. Lo cierto es que Patricia no guarda ningún aprecio por el jefe de Gabinete, a quien acusa de haberla “operado” mediáticamente durante todo el verano. Todo lo que ella haga y lo involucre él, tendrá su origen en ese vínculo roto. La salida de Federico Angelini del Ministerio de Seguridad tiene que leerse en esa misma clave.
Macri juega
Hubo un concepto que atravesó el acto PRO en Mendoza: la necesidad de blindar y consolidar el cambio para garantizar que no vuelva a gobernar el peronismo. Para ello, los amarillos consideran que es menester que la ciudadanía perceba los beneficios de la gestión. En ese camino, desde el escenario se destacaron los equipos del PRO, la planificación, la formación de cuadros y la “lealtad” con el proyecto y sus convicciones.
En la previa al evento, el secretario general del partido y diputado nacional, Fernando de Andreis, explicó que el PRO tomó “la decisión de sostener la gobernabilidad, acompañar las reformas, blindar el cambio, mirar para adelante y empezar a ponerle palabra a lo que falta”. Según el dirigente de la mesa chica de Macri, es necesario “que se ponga el foco en las cuestiones más micro: infraestructura, obra pública, baja de impuestos, la aplicación de la inteligencia artificial, una fuerte inversión, el replanteo del sistema educativo, terminar de implementar la reforma laboral y acordar con las provincias y los municipios la baja de ingresos brutos o tasas municipales”. Áreas en las que el espacio amarillo siente que puede aportar su experiencia.
Durante su discurso, Mauricio Macri pidió que la energía de quienes gobiernan esté concentrada en sostener el cambio y garantizar que la gente viva mejor, un objetivo que juzga obstaculizado por la necesidad de atender las fisuras internas. Por eso, volvió a advertir que existen peligros externos pero también internos que pueden frenar o complicar el rumbo, siendo los primeros más previsibles que los segundos.
El mensaje final fue unívoco: el PRO tiene que “prepararse porque viene el próximo paso”.
