El sector comercial pyme de Rosario atraviesa uno de sus momentos más críticos. La combinación de una fuerte contracción de las ventas, costos operativos que no dan tregua y la absoluta falta de acceso al financiamiento provocó un escenario donde la supervivencia es el único objetivo. Según el último informe del Observatorio Económico de la Federación de Comercio e Industria (Fecoi), seis de cada diez comercios de la ciudad registraron una disminución en sus ventas durante el mes de junio.
Las pymes sufren por las políticas del presidente Javier Milei y el gobernador Maximiliano Pullaro y, lejos de mostrar signos de recuperación, la situación parece no tocar fondo. De acuerdo con los datos relevados por Fecoi, menos del 20% de los comercios encuestados logró reportar un incremento intermensual en su facturación. De esta manera, se registró una caída interanual promedio del 9,6%.
Miguel Rucco, referente del observatorio de Fecoi, aseguró que los números que se observan a nivel nacional no siempre reflejan la realidad de las economías regionales. "Son datos locales; a veces salen números nacionales que están atravesados por sectores ligados a otras realidades. Hoy, el comercio rosarino enfrenta una situación complicada", señaló en diálogo con La Capital.
Rucco fue contundente al analizar la falta de respuesta por parte del Ejecutivo nacional: “No vemos una variable oficial, ni una medida económica del gobierno de Javier Milei para revertir esta situación. Hoy es sálvese quien pueda”, afirmó. Esta incertidumbre lleva a muchos propietarios a cuestionarse, mes a mes, la viabilidad de mantener las persianas levantadas.
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El relato de la inflación y la realidad de la calle
Uno de los puntos de mayor fricción para los comerciantes es la desconfianza respecto a los índices oficiales de inflación que sostiene el gobierno de Milei. Según el informe de Fecoi, el 46% de los comerciantes reportó que sus proveedores aplicaron incrementos de precios de entre el 2% y el 5% mensual.
Estos números contrastan fuertemente con el IPC publicado por el Indec, que en mayo fue del 2,1%. Para Rucco, este índice es "mentiroso" y se encuentra "alejado de la realidad que viven las familias". "Hay subas en prepagas, servicios y combustible que rondan el 10%. En ese contexto, la gente prioriza alimentos de primera necesidad y se cae la venta en los comercios", explicó el referente.
A esto se suma el factor salarial: las paritarias cerradas por debajo de los incrementos reales de los costos de vida terminan de erosionar el poder de compra, dejando al comerciante rosarino en una encrucijada sin salida clara: con mayores costos operativos, menor poder adquisitivo de sus clientes y la imposibilidad de apelar al crédito para hacerle frente a la crisis.
La crisis no da tregua en Santa Fe: la actividad económica cayó 1,3% interanual en abril
Según el último informe del Centro de Estudios y Servicios de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, el Índice de Actividad Económica provincial correspondiente a abril de 2026 mostró una caída interanual del 1,3% y una estabilización mensual de apenas el 0,1% en relación con marzo.
El informe del organismo técnico desarma cualquier intento oficialista de instalar un relato de reactivación generalizada. Si bien en la comparación mensual respecto de marzo cinco de los ocho componentes registraron leves mejoras -el consumo de cemento subió un 2,4%, las remuneraciones reales un 2%, los recursos tributarios un 0,5%, las ventas en supermercados un 0,2% y la producción industrial un 0,1%-, el propio estudio aclara que estos avances son marginales y totalmente insuficientes para recuperar los niveles previos a la crisis.
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La recesión se siente con fuerza en las variables que miden el termómetro del consumo y de la inversión. En la medición interanual, la parálisis de la construcción quedó evidenciada en un derrumbe del 11,3% en el consumo de cemento, lo que refleja el freno generalizado en las obras del territorio provincial.
Asimismo, las ventas en supermercados cayeron un 3,4%, un indicador directo de la pérdida del poder adquisitivo de las familias frente a la inflación y la falta de políticas locales de contención. Esta contracción del mercado interno también se tradujo en una baja del 9,4% en el patentamiento de automotores y en una caída del 0,5% en los recursos tributarios, lo que estrecha de manera alarmante el margen de maniobra fiscal del Estado santafesino.
