"Campos de torturas": la denuncia de una ONG sobre la detención de palestinos en Israel

Un informe de B’Tselem denuncia graves abusos contra presos palestinos en Israel, con cifras de muertes que crecieron un 30% en los últimso dos años.

21 de enero, 2026 | 17.24

Las cárceles israelíes continúan siendo escenario de denuncias graves por parte de la ONG israelí B’Tselem, que presentó una actualización de su informe ‘Bienvenidos al infierno’, en el que detalla torturas, abusos sexuales y privación de necesidades básicas a presos palestinos. La organización asegura que el régimen carcelario israelí transformó sus prisiones en una red de tortura destinada a desmantelar la sociedad palestina.

Desde el 7 de octubre de 2023, cuando Israel endureció las condiciones carcelarias como represalia tras el ataque terrorista de Hamas, hasta enero de 2024, al menos 84 palestinos murieron bajo custodia israelí. B’Tselem advierte que la cifra real podría ascender, al incluir fallecidos aún no identificados. Esta cantidad representa casi un tercio de las muertes registradas en las últimas seis décadas, ya que entre 1967 y esa fecha fallecieron 237 presos.

De los 84 muertos, 50 eran de Gaza, 31 de Cisjordania ocupada y tres residentes palestinos en Israel. Además, las autoridades israelíes retienen los cuerpos de 80 fallecidos, según el informe publicado por B’Tselem.

Uno de los casos más emblemáticos es el de Abdel Rahman Marii, de la aldea cisjordana Qawarat Bani Hassan, quien murió el 13 de noviembre de 2023 tras una paliza en la cárcel de Megido, en el norte de Israel. Su madre, Aziza, relató que tras su detención en febrero de 2023, él le dijo: “¿Cómo estás, mamá? Dame tu bendición, mamá; ya no te podré ver ni te podré escuchar, eso nos han dicho”. Luego dejó de tener contacto.

Según el testimonio de un preso vecino de celda, Marii pasó sus últimos días aislado y gritaba pidiendo ayuda: “Hermano, hermano, ven a mí. Hermano, ven, me estoy muriendo, hermano”. Su cuerpo mostraba signos de haber estado esposado por días, con hematomas en distintas partes del cuerpo, costillas rotas y fractura de esternón, aunque aún no se determinó la causa específica de su muerte.

El Servicio de Prisiones de Israel reporta que hasta septiembre de 2025 hay 10.863 detenidos palestinos, de los cuales 3.521 están sin juicio ni cargos formales. Entre ellos hay 350 menores y 48 mujeres. También hay 1.492 convictos de seguridad, 2.623 considerados combatientes ilegales y 3.227 detenidos cuyo proceso legal sigue abierto. B’Tselem señala que el 74% de los menores encarcelados sufrió violencia.

El informe incluye testimonios estremecedores como el de un hombre que solo fue presentado con sus iniciales, que fue liberado en octubre de 2025 tras el último alto el fuego en Gaza. Contó que durante seis días solo le dieron una botella de agua de grifo y para comer un pepino y un trozo de pan podrido que un soldado pisaba antes de entregarlo. Además, B’Tselem reveló que los servicios de inteligencia israelíes advierten a los liberados sobre mantener distancia con la prensa, con la frase: “La distancia que mantengas con la prensa será la distancia que mantendremos contigo”.

"El régimen israelí ha convertido sus prisiones en una red de campos de tortura para los palestinos, como parte de una ofensiva coordinada contra la sociedad palestina con el objetivo de destruir su existencia", asegura en un comunicado la directora de B’Tselem, Yuli Novak.

Un preso palestino denunció los abusos sexuales sufridos en una cárcel israelí

Un exprisionero contó que escuchó a los guardias de la prisión israelí que lo violaron reírse durante el ataque, antes de dejarlo tendido en el suelo con los ojos vendados, esposado y en agonía para tomar un descanso para fumar un cigarrillo.

Al menos uno del grupo sabía que se estaba cometiendo un delito e intervino, pero no para detener la tortura, sino para impedir que se documentara. Al-Saei dijo que oyó al hombre advertir a los demás: "No tomen fotos, no tomen fotos" mientras atacaban.

Sufrió durante más de tres semanas después de la agresión, que ocurrió poco después de ser detenido en febrero de 2024. Describió torturas sexuales que duraron más de 20 minutos, incluyendo golpes, un guardia que aplicó una presión extrema en sus genitales y penetración anal forzada con dos objetos diferentes.

Este palestino estuvo detenido sin cargos ni juicio hasta junio de 2025. Unos 40 días después de su liberación, publicó un video en TikTok detallando el ataque, desafiando las advertencias israelíes de no hacer públicos los abusos en las cárceles. “No podía quedarme callado. Tengo la responsabilidad moral de decir lo que me pasó a mí y a otros presos”, remarcó

La deshumanización de los palestinos como estrategia

Jane Kinninmont, directora ejecutiva de la Asociación de las Naciones Unidas en el Reino Unido, identificó un patrón en el accionar de Israel. "Con los abusos en prisiones, las autoridades suelen negarlos primero y luego decir que se trata de un problema de unos pocos funcionarios subalternos que se descontrolaron", sostuvo en diálogo con DW.  Añadió que, de hecho, "con demasiada frecuencia se tolera o incluso se fomenta desde arriba y se considera una forma de atemorizar y coaccionar a una población considerada enemiga".

Al mismo tiempo, agregó que la población local y organizaciones de derechos humanos como B'Tselem y Rompiendo el Silencio trabajan con valentía para cambiar esta dinámica. "Pero se encuentran bajo constante presión por parte de un gobierno israelí para quien la deshumanización es estratégicamente útil, lo que ayuda a justificar la subyugación de otro pueblo y la destrucción de los cimientos de la vida palestina en Gaza",afirmó Kinninmontt.

La funcionaria cree que si Israel realmente quisiera abordar estos abusos, se necesitaría liderazgo desde arriba. Sin embargo, Itamar Ben-Gvir, el jefe de extrema derecha del Ministerio de Seguridad Nacional, que supervisa el Servicio Penitenciario de Israel, remarcó en una publicación en hebreo en X en julio de 2024 que uno de sus principales objetivos era "empeorar las condiciones de los terroristas en las cárceles y reducir sus derechos al mínimo requerido por la ley".

Fragmento del tuit del ministro de Israel Itamar Ben-Gvir,.