El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, anunció inversiones por 9.000 millones de reales (unos 1.700 millones de dólares) destinadas a ampliar la capacidad de refinación de crudo, en un escenario internacional atravesado por tensiones energéticas derivadas del conflicto en Medio Oriente. La medida apunta a incrementar el procesamiento interno y reducir la exposición del país a las fluctuaciones del mercado global, según anunciaron fuentes oficiales.
Del total anunciado de 9.000 millones de reales, 3.800 millones se destinarán a una refinería de Petrobras en el estado de Minas Gerais, con el objetivo de aumentar en un 50% su capacidad hasta alcanzar los 240.000 barriles diarios. La iniciativa se inscribe en una estrategia más amplia orientada a reforzar el sistema de refinación local.
Según explicó el mandatario brasileño, la planta operaba al 60% de su capacidad antes de 2023. En ese sentido, vinculó ese nivel de utilización con decisiones previas en materia de política energética. A la par, planteó la necesidad de ampliar la capacidad de almacenamiento de combustibles. “Necesitamos construir provisiones para no ser víctimas de lo que está ocurriendo hoy”, sostuvo Lula, en referencia a la crisis internacional y a las restricciones en el estrecho de Ormuz.
El anuncio se produce en un contexto en el que Brasil importa alrededor del 30% del diésel que consume. La dependencia de ese combustible se volvió un punto de atención en medio del aumento de los precios internacionales del petróleo, impulsado por interrupciones en la oferta y daños en infraestructura energética en Medio Oriente.
El Gobierno brasileño informó medidas para contener el impacto interno de la suba de precios, entre ellas reducciones impositivas y subsidios al diésel, además de mayores controles sobre el comportamiento de las distribuidoras. “Hay empresas aumentando sin ningún criterio”, afirmó Lula al referirse a la dinámica de precios en el mercado local.
El horizonte brasileño
El anuncio sobre refinación se integra en un programa de inversiones más amplio en el sector de petróleo y gas. Según estimaciones oficiales, Brasil prevé desembolsos por 432.000 millones de reales (unos 83.500 millones de dólares) hasta 2032, con una fuerte concentración en actividades de exploración y producción.
De ese total, el 93% estará orientado al desarrollo de nuevos yacimientos, en particular en las áreas del presal, que concentran la mayor parte de la producción brasileña. En enero, estas áreas representaron el 80% del total extraído en el país.
Las proyecciones oficiales también contemplan un horizonte más amplio: entre 2025 y 2035, las inversiones en petróleo y gas podrían alcanzar los 2,8 billones de reales (unos 541.000 millones de dólares). En ese esquema, los proyectos de upstream continúan siendo el eje central, mientras que los segmentos de transporte (midstream) y refinación (downstream) tienen una participación menor.
Entre los desarrollos previstos se destaca el proyecto Raia, liderado por Equinor, que podría comenzar a producir en 2028 con una capacidad estimada de 126.000 barriles diarios. En paralelo, se proyectan obras de infraestructura para el transporte y procesamiento de hidrocarburos, incluyendo gasoductos y plantas compresoras. El énfasis en la expansión productiva convive con el impulso a la capacidad de refinación, en un intento de articular la oferta interna con la demanda local de combustibles.
