Un estudio reveló que hay cada vez más mujeres jóvenes que votan a la extrema derecha

Aunque los hombres menores de 30 años en Europa todavía lideran el ranking, las mujeres del mismo grupo se están acercando de forma sostenida a las ideas más conservadoras.

05 de marzo, 2026 | 17.11

De acuerdo a un estudio publicado esta semana por el European Policy Centre (EPC), la extrema derecha gana cada vez más seguidores dentro de la juventud, incluidas las mujeres. Aunque no es un fenómeno que suceda tan rápido como en los hombres, la tendencia al alza sería la misma: "Son las que menos votan por la extrema derecha, pero no porque se estén alejando de ella, sino porque se están acercando a ella más lentamente que los hombres", explicó Javier Carbonell, uno de los autores del informe.

La derecha conservadora está ganando apoyo en todos los grupos de edad y en toda la Unión Europea. El documento se basa en un informe previo de Eurostat, la oficina estadística de la UE, y de los resultados de las últimas cuatro elecciones dentro de la Comisión Europea. En 2014 por ejemplo, poco más del 15% de las mujeres menores de 30 años votaron por los partidos de extrema derecha de sus países. Diez años después, el 27,7% de los hombres de ese mismo grupo votó por la extrema derecha, en tanto que se cree que el 22% de las mujeres de ese rango etario habría votado por los ultra conservadores en 2024.

Para Carbonell, quien además se especializa en desigualdad, juventud y extrema derecha, este crecimiento se debe principalmente a razones económicas. El especialista comprobó que cada vez hay más mujeres jóvenes profesionales, con títulos universitarios y empleos en blanco, que perciben su progreso personal disminuido a partir de "la fuerte caída de sus ingresos y poder adquisitivo".

Las razones del emergente conservador y la solución necesaria para el informe del EPC

El estudio señala que el enojo principal de los sectores jóvenes surge de un "descontento con el mercado laboral y la vivienda". Y aunque muchas mujeres canalizan la bronca en estos temas a través del feminismo y sectores progresistas, hay otro grupo importante que reacciona su bronca de forma opuesta. Según Carbonell, tiene que ver con "una nostalgia de un pasado en el que las mujeres no tenían que trabajar, votar ni abrir una cuenta bancaria", en tanto hay cada vez más mujeres de extrema derecha que "se están volviendo activistas, especialmente para contrarrestar la influencia del feminismo". Un ejemplo de esto son las tradwife, un tipo de influencers que defienden los roles de género tradicionales, centrados en el hogar, la crianza de los hijos y la sumisión al marido.

Para evitar el crecimiento expansivo de la extrema derecha, Carbonell propone al pie del documento que los partidos progresistas "aborden más la inseguridad económica, la crisis inmobiliarias y la democracia participativa" en lugar de "centrarse en discutir políticas ligadas exclusivamente al género". También lamentó que el feminismo y los valores progresistas sean vistos por los jóvenes como "el nuevo status quo", a la par que instó a que los nuevos movimientos sociales adopten una postura "más antisistema que reformista".