"Como andar en Ferrari": con el consumo en su piso histórico, Paoltroni aseguró que comer carne "es un lujo"

El senador formoseño de La Libertad Avanza defendió la suba del precio de la carne vacuna y afirmó que su consumo sería comparable con un hábito perteneciente a un reducido grupo social.  

03 de marzo, 2026 | 17.23

El senador nacional de La Libertad Avanza (LLA) por Formosa, Francisco Paoltroni, volvió a quedar en el centro de la polémica tras afirmar que “comer carne vacuna en el mundo es un lujo y Argentina va camino a esa normalidad”. La declaración, realizada en un contexto de fuerte aumento de precios y caída del consumo, generó críticas y abrió un debate sobre el modelo productivo y el impacto social de la política económica.

Paoltroni, productor agropecuario y recientemente reincorporado al bloque de LLA, defendió la recomposición de los valores de la carne bajo el argumento de que durante “80 años la carne fue la más barata del mundo” en la Argentina, lo que, según su visión, habría afectado el desarrollo ganadero.

Sin embargo, el planteo generó cuestionamientos. La carne vacuna no es considerada un bien suntuario en la cultura argentina, sino un alimento básico y parte central de la identidad nacional. Distintos sectores apuntaron por la comparación del libertario de comer carne con “andar en Ferrari”.

Según datos sectoriales citados en el debate, durante 2025 el precio de la carne registró aumentos cercanos al 70%, más del doble de la inflación promedio del año. En los primeros meses de 2026 ya acumula otro 20% adicional. En paralelo, el consumo interno cayó a menos de 48 kilos por habitante por año, el nivel más bajo en décadas.

El senador sostuvo que a nivel global la carne vacuna ocupa un lugar secundario frente a otras proteínas como el pollo, el cerdo o el pescado, y que los valores actuales responden a una “normalidad internacional”. Sin embargo, trasladar esa lógica al mercado local implica aceptar que el acceso a determinados cortes quede condicionado por la pérdida de poder adquisitivo y la dinámica exportadora.

La discusión no se limita al precio final en góndola. Especialistas advirtieron que la formación del valor de la carne responde a múltiples factores, entre ellos la recomposición del stock ganadero, la flexibilización de exportaciones, la evolución del tipo de cambio y la competencia entre el mercado interno y la demanda externa.

Atribuir la suba casi exclusivamente a cuestiones productivas deja en segundo plano el impacto social. La afirmación de que “el lomo va a ser para pocos” puede describir el funcionamiento del mercado global, pero adquiere otra dimensión cuando proviene de un senador nacional con responsabilidad en la definición de políticas públicas.

En un contexto de salarios que aún no recuperan plenamente el poder adquisitivo y con indicadores sociales sensibles, la idea de que la carne vacuna sea un lujo instala un interrogante central: si la convergencia hacia estándares internacionales debe darse sin mecanismos que amortigüen sus efectos sobre el consumo doméstico..