El Gobierno de Formosa concretó obras clave para garantizar el acceso al agua potable en el oeste provincial, lo que beneficiará a unas 10 mil personas de la localidad y zonas aledañas a El Potrerillo. Los trabajos incluyeron la construcción de una planta potabilizadora y la ejecución de una nueva perforación, lo que permitió sostener y mejorar el suministro en una región donde el recurso depende exclusivamente de fuentes subterráneas.
Al respecto, el administrador del Servicio Provincial de Agua Potable y Saneamiento (SPAP), el ingeniero Julio César Vargas Yegros, explicó que las obras se realizaron con los lineamientos del gobernador Gildo Insfrán, con el objetivo de asegurar la continuidad del servicio ante el desgaste del sistema anterior.
El nuevo pozo alcanza una profundidad de 414 metros y reemplaza al anterior, que había quedado fuera de servicio tras cumplir su vida útil. "Este pozo tiene 414 metros de profundidad, es decir, es un poco más profundo que el anterior. Sin embargo, desde la geología es muy similar, y la calidad del agua es muy buena", detalló el funcionario.
Solución a un sistema deteriorado
La obra permitió mantener el caudal de agua que se distribuye no solo en El Potrillo, sino también en comunidades cercanas como El Tronquito, El Favorito y Palmar Largo. Además, el suministro se extiende hacia La Brea, mediante transporte, y a La Mocha, a través de bombeo directo.
Vargas Yegros explicó que el pozo anterior había sufrido una falla en su estructura, lo que permitió el ingreso de agua con alta conductividad, lo que provoca su salinización y la deja afuera de los parámetros de potabilidad. Frente a esa situación, se evaluaron distintas alternativas hasta avanzar con la construcción de una nueva perforación, que quedó finalizada a mediados de abril y ya se encuentra en funcionamiento.
En ese marco, el funcionario destacó el rol del Programa Esmeralda, una política pública impulsada hace más de 20 años que prevé la construcción de pozos alternativos en cada localidad del oeste para garantizar la sustentabilidad del servicio. "Allí se planificó construir un pozo alternativo en cada localidad para darle sustentabilidad al servicio de agua potable en esta zona que depende exclusivamente del agua subterránea", explicó.
Planificación a largo plazo: el Programa Esmeralda
A partir de estudios hidrogeológicos realizados en 2004, se definió el uso de agua subterránea como solución más eficiente frente a sistemas anteriores que requerían grandes costos operativos. Las primeras perforaciones del programa se habilitaron en localidades como María Cristina, Lote 8 y El Chorro, donde continuarán su funcionamiento con normalidad.
Desde el SPAP remarcaron que estas obras se financian íntegramente con recursos del Tesoro provincial, como parte de una planificación sostenida para mejorar el acceso al agua en el oeste formoseño. “Desde sus orígenes que el Estado provincial viene invirtiendo para llevar adelante esta planificación de mejoramiento del servicio en la zona oeste del territorio provincial”, subrayó Vargas Yegros.
Durante la habilitación oficial del nuevo pozo, referentes de la comunidad, como Moisés Fernández y Eliseo Palomo, destacaron que el servicio funciona con normalidad y valoraron las obras realizadas. Además, agradecieron al Gobierno provincial por el acompañamiento en distintas áreas, como salud, educación y seguridad.
