La crítica situación que atraviesa el sector yerbatero repercute en la provincia de Catamarca. Para hacerle frente al contexto, productores lanzaron el yerbatazo, una iniciativa impulsada a nivel nacional. En territorio cartamarqueño, la distribución se realiza en el mercado cooperativo ubicado en El Calvario y en un punto en Villa Dolores. “Es una estrategia para poder cubrir los costos de la zafra gruesa que comienza en abril”, señaló Augusto Pastore, integrante de la Cooperativa Moliendas del Ambato provincial.
Pastore advirtió las consecuencias del impacto social de la crisis provocada por el gobierno de Javier Milei y el apoyo del gobernador Raúl Jalil. “Vemos gente que compra alimentos con crédito. Cuando una familia se endeuda para comer, la situación es grave”, afirmó el productor. Además, cuestionó la apertura de importaciones y el aumento de costos energéticos y logísticos, factores que, según indicó, “terminan asfixiando a los productores”.
De esta manera, el yerbatazo busca no solo visibilizar el problema, sino también generar una alternativa concreta. A través de la articulación entre cooperativas y productores, lograron ofrecer yerba agroecológica a precios accesibles. “En el mercado una yerba de calidad puede costar hasta 8 o 9 mil pesos el kilo. Acá la estamos vendiendo a un valor mucho menor”, destacó en declaraciones para Radio El Esquiú 95.3. .
La iniciativa se replica en distintos puntos del país y, según Pastore, demuestra que es posible construir otras formas de comercialización. “En menos de 20 días se armó una red nacional. Esto muestra que organizándonos podemos generar soluciones reales”, sostuvo.
Crisis del sector yerbatero: cese total de cosechas ante la falta de respuestas
En ese sentido, mencionó la reducción del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), lo que dejó a los pequeños productores en desventaja frente a grandes empresas. “Hoy dos o tres grupos manejan el mercado y definen los precios”, explicó. En diciembre pasado, el INYM avanzó en una depuración profunda de su marco regulatorio y dejó sin efecto normas históricas que regulaban la actividad yerbatera, entre ellas la que imponía condiciones de mayor calidad en la producción de la hoja.
A través de la Resolución 146/2025, el Directorio del INYM derogó tres resoluciones clave, modificó el régimen sancionatorio vinculado a las declaraciones juradas y ratificó que el organismo debe focalizarse en el control de calidad, la trazabilidad y la salubridad del producto, sin interferir en la formación de precios ni en la libre iniciativa privada. En verdad, el INYM ya había dejado de intervenir en el precio de la yerba a mediados de noviembre pasado, mediante el Decreto N° 812/2025, que eliminó las facultades que el organismo tenía para fijar el precio de la materia prima que se pagaba a los productores.
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El presidente de la Asociación Civil de Productores Yerbateros del Norte, Julio Peterson, anunció un cese total de cosechas ante la falta de respuestas oficiales y el deterioro de la rentabilidad. “La decisión que se tomó es el cese de cosechas. Un paro total hasta que se resuelva la situación”, afirmó el dirigente. Según explicó, la actividad dejó de ser sustentable para los productores. “Hoy trabajar es para fundirse. No podemos en esta situación. El año pasado ya perdimos $120 por kilo”, señaló.
En ese sentido, denunció que los precios que paga la industria están muy por debajo de los costos reales: “No nos pagan ni la mitad del costo por cada kilo de yerba”. Peterson detalló que el costo de producción es de $435 por kilo, mientras que las industrias ofrecen “$180 o $200 en el mejor de los casos, con pagos a 180 días”. Para el dirigente, ese esquema hace imposible sostener la actividad.
