El viceministro de Economía revivió la fallida promesa del macrismo: “Brotes verdes” 

José Luis Daza prometió una recuperación basada en el equilibrio fiscal y las inversiones futuras, en un escenario en el que el alivio todavía no aparece en los ingresos de la mayoría.

22 de julio, 2026 | 12.26

En una expresión que apela al imaginario colectivo, el viceministro de Economía, José Luis Daza, reflotó este miércoles una frase que remite a la promesa fallida que pronunciara el ex presidente Mauricio Macri. Según el funcionario, el país atraviesa una etapa donde “ya están los brotes verdes” para que la población comience a percibir mejoras en su vida cotidiana, sustentada en el orden macroeconómico alcanzado por la gestión de Javier Milei

La utilización de esta metáfora inevitablemente traza un puente con 2016, cuando Macri utilizó la misma terminología para describir una recuperación que, para la mayoría de los sectores, nunca terminó de materializarse. En declaraciones a Radio Mitre, Daza admitió que la situación actual es difícil. “Que la gente no llegue a fin de mes es una tragedia", sintetizó, aunque se escudó en que el equipo económico logró evitar lo que calificó como una "catástrofe" mayor. 

Para el viceministro, el equilibrio fiscal y el ordenamiento de las variables permitirán que la sociedad mejore su escenario, pero reconoció que las nuevas inversiones y empleos “todavía no se ven”. Para ilustrar su punto, apeló a un proverbio japonés: “Hace más ruido un árbol cayéndose que cien plantitas empezando a crecer”.

Un paralelismo histórico que enciende alarmas

En octubre de 2016, altos funcionarios de la administración Macri también aseguraban que habían aparecido los primeros "brotes verdes", basándose en repuntes puntuales en préstamos personales y ventas de autos. En aquel entonces, el ministro de Hacienda y Finanzas Públicas Alfonso Prat-Gay afirmaba que la economía había dejado de caer en el tercer trimestre, apoyándose en una fuerte inyección de obra pública. No obstante, esa "fotografía" oficial ocultaba una inflación que no encontraba techo —cerrando aquel año cerca del 40%— y un desempleo que ascendía al 9,3%. Al igual que ahora, el discurso oficial de aquel entonces buscaba más alentar a los inversores que reflejar una realidad palpable en los hogares.

Daza intenta distanciarse de aquel antecedente afirmando que él no apoyó la política económica de Macri por diferencias en el manejo fiscal, pero su discurso actual guarda similitudes retóricas. Mientras en 2016 se hablaba de una "confianza empresarial" del 80% para el año siguiente, hoy el viceministro de Milei menciona "140.000 millones de dólares en solicitudes de inversión" y metas a larguísimo plazo, como alcanzar el grado de inversión recién en el año 2031.

A pesar de las mejoras en la calificación de la deuda por parte de agencias como Moody's, que el Gobierno celebra como un paso hacia la reducción del costo del crédito, la brecha entre los indicadores financieros y la economía real sigue siendo profunda. Daza sostiene que la pobreza bajó a niveles del "veintitantos por ciento", una cifra que contrasta con la percepción social de estancamiento en salarios y producción industrial, que el propio funcionario reconoce al mirar la serie histórica desde 2010. 

Las declaraciones del funcionario abren interrogantes sobre el riesgo de repetir el guion del macrismo: apostar todo a una "lluvia de inversiones" o a "brotes" invisibles mientras el consumo interno y el poder adquisitivo de los argentinos siguen esperando que la teoría económica se transforme en realidad en la mesa de las familias.