El Gobierno señala que bajó la pobreza, pero un informe muestra que se debe a una falacia de las estadísticas. El INDEC publicó una caída de la pobreza desde el 52,9% del primer semestre de 2024 hasta el 31,6% del primer semestre de 2025, la cifra más baja desde 2018. Ese descenso, en términos numéricos, es abrupto: 21,3 puntos porcentuales. Pero la pregunta que se abre es qué parte de esa caída corresponde a cambios reales en los ingresos y qué parte se explica por cambios en la forma de medirlos. El informe de Equilibra, cuya actualización fue suspendida por el Gobierno, plantea que el nivel de pobreza sería distinto si se actualizaran la canasta y la captación de ingresos.
El punto de partida del trabajo de Equilibra es que la pobreza medida por el INDEC mostró “oscilaciones extremas” en los últimos años, lo que sugiere que la serie oficial responde no solo a la evolución real de la pobreza sino también a problemas metodológicos. Según el informe, la pobreza pasó del 35,2% en octubre 2021-marzo 2022 a 52,9% en el primer semestre de 2024, y luego bajó hasta 31,6% en el primer semestre de 2025, pero “ningún indicador relevante asociado a la pobreza mostró una mejora tan significativa”, señala el informe realizado por Lorenzo Sigaut Gravina, Sebastián Lastiri, Gonzalo Carrera y Micaela Bassi.
El informe recalcula la incidencia de pobreza entre el segundo semestre de 2018 y el primer semestre de 2025 tomando dos cambios que, para Equilibra, son esenciales. Por un lado, la actualización de la Canasta Básica Total (CBT) con la ENGHo 2017/18 y, por otro, “la corrección por subdeclaración de ingresos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH)”.
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En términos técnicos, la actualización de la CBT se hace mediante la reconstrucción de la canasta con la ENGHo 2017/18 y la aplicación de dos metodologías alternativas, una que excluye restaurantes dentro de los gastos alimentarios y otra que los incluye. El informe señala que, con la ENGHo 2017/18, el coeficiente de Engel (gastos alimentarios/gastos totales) cae de 38,4% a 33,4% o 27,7% según se incluya o no restaurantes, lo que implica que la inversa del coeficiente de Engel crece. En concreto, el resultado es que la línea de pobreza se eleva porque “los requerimientos básicos para ‘no ser pobre’ son más altos” al incluir una mayor proporción de gastos no alimentarios, como servicios o vestimenta.
Desde la consultora explican que la actualización de la CBT con ENGHo 2017/18 “eleva la tasa de pobreza 17 p.p. al excluir restaurantes de los gastos alimentarios y casi 8 p.p. incluyendo restaurantes”. En términos de política pública, la diferencia es central, porque implica que una parte importante de la reducción de pobreza oficial podría depender de un umbral de medición que no refleja la realidad de consumo actual.
La segunda variable que Equilibra considera determinante es la subdeclaración de ingresos en la EPH, un fenómeno conocido en encuestas de hogares. La consultora se apoya en el trabajo del CEDLAS (Albina et al., 2024) que estima la subdeclaración por percentiles y deciles, lo que produce una curva en forma de “J”. El informe indica que, en los últimos años, la captación de ingresos de la EPH mostró una mejora significativa desde 2023, lo que sugiere que parte de la caída de la pobreza se explica por una mejor captura de ingresos en la encuesta y no por un aumento real de los ingresos.
En ese sentido, Equilibra afirma que la corrección por subdeclaración “genera el efecto inverso sobre la serie de pobreza: la hace descender 10,8 p.p. en promedio y afecta significativamente su dinámica”. Esa corrección reduce la pobreza, pero también cambia la trayectoria. Si la EPH capta mejor los ingresos, el nivel de pobreza baja, pero la caída reciente oficial se vuelve menos contundente porque parte de la mejora se explica por el ajuste de captación, no por la mejora real de los ingresos.
El trabajo construye dos series alternativas combinando ambos efectos. En la serie que excluye restaurantes dentro del gasto alimentario, la pobreza corregida por ambos efectos arroja una incidencia del 42% en el primer semestre de 2025, “nivel similar a principios de 2022”. En ese escenario, la caída desde el pico del primer semestre de 2024 es de entre 14,2 y 16,4 puntos porcentuales, frente a los 21,3 puntos que reporta el INDEC. La diferencia no es menor: el informe destaca que “la pobreza baja entre 14,2 y 16,4 p.p. frente a 21,3 p.p. de la medición oficial”. Y añade que, en comparación con el último semestre de Alberto Fernández, la reducción sería “entre 2 y 3,5 p.p., debajo de la diferencia informada por INDEC (-8,3 p.p.)”.
La segunda serie, que incluye restaurantes, arroja una incidencia del 31,4% en el primer semestre de 2025, “nivel similar a la oficial y mínimos desde fines de 2018”-. En ese caso, la diferencia con el INDEC se reduce, pero el patrón persiste: la caída desde el pico del primer semestre de 2024 sigue siendo menor que la oficial, con una baja de 16,4 puntos frente a 21,3. La consultora explica que en promedio su estimación se ubica “3,3 p.p. por debajo del INDEC”, pero que la brecha se reduce a “-0,2 p.p.” en el último semestre, también por la mejora de captación de ingresos.
