Loma Negra apaga uno de sus hornos en Olavarría por exceso de stock y suba del gas

La principal cementera del país frenará durante seis meses uno de los hornos de su planta de Olavarría, en medio de un fuerte deterioro de la construcción y dificultades de la industria para sostener la actividad.

13 de mayo, 2026 | 15.25

Loma Negra, la mayor productora de cemento de la Argentina, decidió apagar hasta noviembre uno de los hornos principales de su planta L’Amalí, ubicada en Olavarría, como consecuencia del exceso de stock acumulado, la caída de la demanda y el fuerte aumento de los costos energéticos. La decisión implica un ajuste operativo inédito para la compañía y refleja las dificultades que atraviesa uno de los sectores más golpeados por la política económica del gobierno de Milei.


Si bien el oficialismo insiste en que la economía atraviesa una recuperación y que algunos indicadores comienzan a mostrar rebotes, la actividad vinculada a la construcción continúa mostrando niveles deprimidos, con retrocesos en el despacho de cemento y ventas de insumos que apenas logran estabilizarse tras el derrumbe del año pasado.

La empresa informó que mantendrá paralizado durante seis meses uno de los dos hornos principales de la planta bonaerense, mientras que el otro también permanecerá inactivo durante mayo y junio y recién volvería a operar en julio. La medida responde, según explicaron desde la compañía, a la necesidad de adecuar la producción a un escenario de menor demanda y costos crecientes de abastecimiento energético.

Actualmente, Loma Negra acumula más de 700 mil toneladas de clínker, el principal insumo utilizado para fabricar cemento portland. Ese volumen de stock permite garantizar el abastecimiento del mercado interno durante los próximos meses aun con parte de la capacidad productiva detenida. El problema es que la acumulación de material no surge de una expansión extraordinaria de la producción, sino del desplome de la demanda del sector. La construcción sigue sin recuperar niveles de actividad y el mercado interno continúa lejos de mostrar una reactivación consistente.

Según cifras de la Cámara Argentina de la Construcción, el despacho de cemento portland cayó en abril unas 134.200 toneladas respecto de marzo y se ubicó 183.120 toneladas por debajo del mismo mes de 2025. El indicador sigue mostrando una actividad deprimida pese a cierta desaceleración en el ritmo de caída. En paralelo, el Índice Construya, que mide la evolución de las ventas de insumos para la construcción, registró durante el primer cuatrimestre una mejora de apenas 0,6 por ciento respecto del año pasado, un número que para las empresas del sector está lejos de representar una recuperación sólida y que se explica, además, contra una base de comparación extremadamente baja.

El secretario general de la Asociación Obrera Minera Argentina (AOMA) de Olavarría, Alejandro Santillán, aseguró que la decisión de Loma Negra “no tiene precedentes” y remarcó que las paradas programadas de hornos por mantenimiento “generalmente no duran más de 40 días”.

La extensión del freno productivo deja en evidencia que el problema no se limita a una cuestión técnica ni a tareas de mantenimiento, sino que responde a un escenario económico más amplio donde la combinación entre caída de ventas, sobrestock y aumento de costos empieza a afectar incluso a las grandes compañías industriales. Uno de los factores que agravó la situación este año es el encarecimiento del gas natural licuado importado. La escalada internacional de precios, impulsada por la profundización del conflicto en Medio Oriente, elevó el costo del GNL a unos 20 dólares por millón de BTU, contra los 12,3 dólares promedio registrados durante 2025.

Ese aumento impacta directamente sobre industrias intensivas en consumo energético como la cementera, donde el gas representa un componente central del costo de producción. Las empresas no sólo enfrentan tarifas más elevadas, sino también el riesgo de restricciones en el abastecimiento durante el invierno, cuando crece la demanda residencial por las bajas temperaturas.

En el caso de la construcción, el freno también está vinculado a la paralización de la obra pública nacional y al deterioro del poder adquisitivo. La reducción de proyectos estatales afectó de manera directa la demanda de cemento y materiales básicos, mientras que el encarecimiento del crédito y la pérdida de ingresos limitaron el avance de obras privadas. El caso de Loma Negra tiene, además, un componente empresarial relevante. La decisión coincide con el cambio de control más importante de la compañía en las últimas dos décadas. Tras la salida del grupo brasileño Camargo Correa, la conducción quedó bajo la órbita de un esquema societario encabezado por Marcelo Mindlin.