El presidente Javier Milei volvió a poner la inflación en el centro del debate económico al destacar la baja registrada en los últimos meses, aunque admitió que todavía quedan correcciones pendientes en los precios regulados. Tuvo que reconocer que también persisten desafíos en tarifas que condicionan la recuperación plena de la economía.
En una entrevista concedida al medio español El Debate, el mandatario repasó los principales hitos de su gestión y subrayó que la desaceleración inflacionaria muestra avances, pero enfrenta resistencias en el índice de precios al consumidor.
En primer lugar, Milei resaltó el desplome de los precios mayoristas, que según sus cálculos ya se ubican por debajo del 1 % mensual, lo que equivale a un ritmo anual cercano al 12 o 13 %. No obstante, aclaró que el IPC minorista mantiene una mayor rigidez debido a la actualización de tarifas y servicios, lo que dificulta perforar la línea de resistencia inflacionaria en el consumo cotidiano.
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En este sentido, reconoció que la inflación al consumidor “tiene más retrasos” porque se ve afectada por ajustes de costos regulados, lo que genera un impacto directo en los hogares. A futuro, advirtió que el proceso de normalización de precios aún enfrenta obstáculos, entre ellos la corrección de tarifas, el valor de las materias primas y el salto en el precio del petróleo.
Para contextualizar, Milei recordó la situación crítica que encontró al asumir en diciembre de 2023, cuando la inflación mensual alcanzaba el 54 % y el Banco Central presentaba reservas negativas. Además, mencionó que el país arrastraba deudas con importadores por unos 50.000 millones de dólares, lo que configuraba un escenario de extrema fragilidad financiera.
Frente a ese panorama, el presidente destacó que en seis meses su gobierno logró eliminar el déficit fiscal, tras aplicar un ajuste equivalente a quince puntos del PBI. Según sus palabras, insistió que se trató del “ajuste fiscal más grande de la historia de la humanidad”, con una reducción del gasto público del 30 % en términos reales.
Otro ataque al Estado
Milei enfatizó que esa política devolvió a los argentinos unos 90.000 millones de dólares, al tiempo que defendió la naturaleza del ajuste como un proceso expansivo y no recesivo. En su explicación, sostuvo que el ajuste es recesivo cuando se incrementan impuestos, pero no cuando se achica el Estado, al que calificó como “ente opresor y destructor”.
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De esta manera, argumentó que la reducción del tamaño del Estado permitió una resiliencia inesperada del PBI, contrarrestando los pronósticos más pesimistas. “Nos auguraban algo peor que la Gran Depresión”, recordó, para luego remarcar que la caída del PBI fue menor a la prevista: de 3,5 puntos proyectados se redujo a 1,8 puntos.
Por último, concluyó que ese resultado implica que, en términos reales, el producto bruto interno mostró un repunte, lo que refuerza su visión de que el ajuste aplicado no frenó la actividad, sino que abrió un camino de recuperación.
