El contexto de crisis económica provocada por las medidas del gobierno de Javier Milei y el apoyo del gobernador Raúl Jalil, impacta severamente en la industria automotriz catamarqueña. Rodolfo Díaz, propietario de un local dedicado a los repuestos y la mecánica en San Fernando del Valle de Catamarca, advirtió que la actividad se encuentra "parada" en la provincia y "también en el país".
Según detalló Díaz, uno de los cambios más notorios en el consumo es el vuelco hacia el aceite suelto en lugar del envasado, ya que los conductores dejaron de realizar los servicios de mantenimiento de manera integral. Mientras que antes se cumplían rigurosamente cada 10 mil kilómetros para proteger el motor y la inyección, hoy muchos ciudadanos extienden ese plazo hasta los 20.000 o 30.000 kilómetros, limitándose únicamente a agregar lubricante.
Las reparaciones mayores se volvieron imposibles para el bolsillo promedio, especialmente tras los gastos del inicio del ciclo lectivo y el endeudamiento con tarjetas de crédito. De acuerdo a lo informado por el medio El Esquiú Play, un tren delantero completo puede costar alrededor de 250.000 pesos dependiendo del modelo, mientras que el recambio de un motor resulta "inalcanzable": uno usado en desarmadero promedia los 3 a 4 millones de pesos, y uno nuevo supera los 10 millones. Ante estos valores, Díaz observó una tendencia creciente hacia el uso de motocicletas y bicicletas en la ciudad, debido a que sus costos de arreglo son significativamente menores.
La situación que evidencia el comerciante de Catamarca es un reflejo del preocupante escenario nacional. En enero, las ventas de vehículos registraron una caída interanual del 4,9%, en un panorama marcado por el estancamiento de los ingresos reales de los hogares y por un acceso más restringido al crédito, producto del aumento de las tasas de interés y del crecimiento de la morosidad en el sistema financiero.
La crisis de la industria automotriz
La producción automotriz argentina cerró 2025 con una caída del 3,1%, luego de un fuerte deterioro hacia el final del año, ya que en el cuarto trimestre la actividad se contrajo 22,6% interanual, junto con una debacle en la cantidad de patentamientos.
Esto se debió a que el sector se vio impactado por el cese productivo de tres modelos nacionales —Nissan Frontier, Renault Alaskan y Volkswagen Taos— y por el derrumbe de las exportaciones hacia Brasil durante el segundo semestre, advirtió un informe de la consultora IES.
De esta manera, el sector no logró cumplir con las expectativas de producción para el año. Mientras se proyectaban unas 550.000 unidades, finalmente la producción se ubicó en 490.876 vehículos.
En contraste, el mercado interno mostró un desempeño más favorable. Las ventas de 0 km alcanzaron 611.103 patentamientos, el mejor registro desde 2018. Sin embargo, la evolución fue de mayor a menor a lo largo del año, afectada por la pérdida de dinamismo de los salarios y por el menor acceso al financiamiento.
De este modo, la industria automotriz acumula ocho meses consecutivos de caídas interanuales en la producción (junio de 2025 fue el último mes con crecimiento en la producción de vehículos), principalmente por la pérdida de mercados externos.
