La decisión de Techint de echar a 150 trabajadores de su planta Tenaris SIAT de Valentín Alsina volvió a poner en agenda los desafíos que enfrenta la industria argentina. En un nuevo informe, el Observatorio de la Industria de la Secretaría de Cultura y Extensión Universitaria de la UTN Buenos Aires profundizó el seguimiento que viene realizando sobre la evolución del entramado productivo nacional y analizó los factores que explican la situación actual del sector siderúrgico.
Desde el organismo sostienen que el caso Techint debe interpretarse dentro de una tendencia más amplia, caracterizada por una menor demanda interna, el crecimiento de las importaciones industriales y una competencia internacional cada vez más intensa.
El informe señala que la pérdida de puestos de trabajo responde a una combinación de factores económicos y comerciales que afectan la competitividad de la industria siderúrgica. Entre ellos se encuentran la mayor presencia de productos importados, la caída de la demanda interna y el incremento de la competencia con bienes provenientes principalmente de China. También incidió la pérdida de licitaciones internacionales relacionadas con obras energéticas estratégicas, entre ellas algunos proyectos vinculados con Vaca Muerta.
“Los indicadores muestran que el caso de Techint no puede analizarse de manera aislada. Observamos una combinación de factores que viene afectando la competitividad de la industria: una menor demanda interna, una mayor presión de las importaciones y una caída sostenida de la producción en sectores estratégicos como el siderúrgico”, señaló el ingeniero Germán Suppo, director del Observatorio.
“El empleo suele ser la última variable en ajustarse, por eso los despidos reflejan un proceso que comenzó mucho antes”, agregó.
Los datos relevados muestran que la producción de acero registró en abril de 2026 una caída interanual del 19,3% y quedó un 5,2% por debajo del nivel alcanzado durante el mismo mes de 2024. Las elaboraciones de laminados en caliente disminuyeron un 23,2% interanual, mientras que las de laminados en frío se redujeron un 7,5%.
Entre enero y mayo de 2026, las importaciones de tubos de acero y accesorios crecieron un 19,6% respecto del mismo período del año anterior. El aumento estuvo impulsado principalmente por los tubos sin soldadura, cuyas compras externas avanzaron un 32,9%, y por los tubos con costura, que aumentaron un 15,1%.
Producción, competitividad y empleo
El Observatorio explica que las variaciones del empleo industrial suelen producirse luego de un proceso previo de reducción de la actividad, pérdida de mercados y disminución de los volúmenes de producción.
En el sector de producción de hierro y acero, el empleo había alcanzado su máximo durante la construcción del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner. Al cierre de 2025, se ubicó en 24.080 puestos de trabajo: 3.028 menos que dos años antes, lo que representa una contracción del 11,2%.
De acuerdo con el informe, la devaluación de diciembre de 2023 incrementó los costos locales de producción. Al mismo tiempo, la sobreoferta mundial de acero, impulsada principalmente por China, redujo los precios internacionales y profundizó la competencia para las empresas argentinas.
En ese escenario, distintas compañías comenzaron a perder participación en el mercado interno, con efectos posteriores sobre sus niveles de producción y empleo.
El potencial industrial de la Ciudad
El reciente informe también dedica un apartado a la relevancia que conserva la industria en la Ciudad de Buenos Aires, dentro de una economía caracterizada por la fuerte presencia del sector de servicios.
La actividad industrial representa el 11% del Producto Bruto Geográfico porteño y concentra el 12% del Producto Bruto Industrial argentino. En la Ciudad funcionan 10.995 empresas industriales, equivalentes al 18% del total nacional, que generan 172.386 puestos de trabajo registrados.
Durante el último año, el empleo industrial porteño registró una disminución de 2.630 puestos, equivalente a una variación negativa del 1,5%. Para el Observatorio, se trata de un indicador que debe seguirse con atención dentro de un contexto productivo nacional marcado por la desaceleración de la actividad.
Los sectores de productos químicos, alimentos y bebidas, y edición e impresión concentran más de la mitad de la producción industrial porteña. A su vez, las exportaciones industriales de la Ciudad crecieron durante 2025, impulsadas especialmente por las manufacturas de origen industrial, que registraron un incremento interanual del 14%.
“En una ciudad como Buenos Aires, donde casi 173 mil personas trabajan en la industria y funcionan más de 10.900 empresas industriales, seguir de cerca estos indicadores es clave para comprender la evolución del entramado productivo y aportar evidencia para el diseño de políticas que fortalezcan el desarrollo industrial”, sostuvo Suppo.
Desde el Observatorio consideran que el seguimiento permanente de la producción, el comercio exterior y el empleo resulta fundamental para anticipar tendencias y contribuir al diseño de políticas públicas y decisiones empresariales. En un contexto internacional marcado por una competencia creciente, el desafío será mejorar las condiciones de competitividad, sostener las capacidades productivas y consolidar sectores industriales capaces de generar empleo, exportaciones e innovación.
