El deterioro económico y la retracción del consumo comenzaron a impactar de lleno sobre las finanzas de Catamarca, a pesar del alineamiento del gobernador Raúl Jalil con Javier Milei. La provincia acumula una pérdida real de más de $31.500 millones en lo que va de 2026 como consecuencia de la caída en la recaudación nacional y el menor envío de fondos coparticipables, según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf).
Durante la primera mitad del año, la bolsa total de fondos que el Gobierno nacional distribuyó entre todas las provincias y la Capital Federal sumó $39.005.650 millones, lo que significó una caída real del 2,8% una vez que se descontó el efecto de la inflación del periodo.
La comparativa mensual de junio dejó en claro que ninguna región quedó a salvo, ya que todas las jurisdicciones del país sin excepción registraron variaciones reales negativas, el territorio catamarqueño recibió $178.355 millones, lo que significó una caída real del 2,7%. El recorte representa un golpe directo a la economía local, dado que marca una baja mensual de $5.009 millones de pesos.
La explicación detrás de este empeoramiento en el reparto automático de fondos se encuentra en la pobre recaudación de los dos impuestos más importantes del sistema, el IVA y Ganancias, que representan prácticamente el 96,6% de todo el dinero neto que se distribuye a las provincias.
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El estudio del Iaraf detalla que la caída de junio obedeció fundamentalmente a la “disminución real interanual del 14,2% de la recaudación del Impuesto a las Ganancias”, un desplome que borró por completo el buen resultado que se había alcanzado en mayo.
Al mismo tiempo, el IVA acompañó la tendencia negativa con una baja del 4,1%. Al final del camino, este achicamiento conjunto del 8% en la recaudación de los principales impuestos terminó afectando los giros automáticos de todas las provincias sin excepción, dejando en claro lo mucho que dependen los presupuestos de los gobiernos del interior de la marcha de la economía nacional.
Mientras Jalil celebra "una provincia ordenada", un tercio de los catamarqueños no puede pagar sus deudas
El gobernador Jalil celebra el equilibrio fiscal a costa del ajuste de los trabajadores: "Somos una provincia ordenada, sin deudas. Somos un proyecto político muy serio", aseguró. Sin embargo, un informe detalló que el 34,8% de los catamarqueños que tienen algún tipo de deuda registra mora tardía, es decir, acumula entre 90 y 120 días o más de atraso en el pago de sus obligaciones financieras.
Mientras docentes, estatales, trabajadores de Salud y otros sectores se encuentran asfixiados y endeudados por las políticas nacionales y provinciales, Jalil señaló que "la caída de la recaudación ha parado un poco y eso refleja la actividad económica".
La realidad marca que Catamarca se ubicó entre las provincias con mayores niveles de morosidad financiera de Argentina. El trabajo de la consultora Analytica evidencia una problemática que atraviesa a millones de argentinos, pero que golpea con mayor intensidad a las provincias del norte.
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El informe señala que la morosidad no solo creció en los últimos meses, sino que presenta fuertes diferencias regionales vinculadas a los niveles de ingreso, el acceso al crédito formal y la situación económica de los hogares. En términos generales, el 26,9% de las personas que poseen algún crédito dentro del sistema financiero ampliado se encuentra en situación de mora tardía. Esto equivale a alrededor de 5,3 millones de argentinos que tienen dificultades para cumplir con sus pagos.
Pese a estos crudos datos, el mandatario provincial aseguró que la economía de Catamarca se está expandiendo, impulsada fundamentalmente por el dinamismo y la tracción de la explotación minera. "Indudablemente, hay sectores que están funcionando bien, como la minería, ganadería o agroindustria", dijo en declaraciones para el programa Mañana Central de Ancasti Streaming.
No obstante, lo que el oficialismo provincial vende como un modelo de éxito funciona como una condena disfrazada de crecimiento. Mientras el consumo interno se desploma a niveles históricos, el gobernador Jalil parece haber apostado todas sus fichas a esta sola carta.
