Davos, Milei y la fiesta de los ricos: la desigualdad global alcanzó niveles récord

Mientras el presidente Javier Milei aseguró que los mercados “nos hacen mejores personas”, Oxfam advirtió que la desigualdad alcanzó su máximo histórico y alertó sobre el creciente poder político de los milmillonarios, también en Argentina.

24 de enero, 2026 | 00.05

Mientras el presidente Javier Milei celebraba en el Foro Económico de Davos las supuestas virtudes morales del “capitalismo de libre empresa”, los datos que circularon en el mismo foro lo desmentían de forma contundente: en 2025 la concentración de la riqueza llegó a un máximo histórico al crecer 16% solo en ese año (tres veces más que el promedio de los últimos cinco años). A su vez, en América Latina, la situación es aún más crítica ya que la riqueza en pocas manos se expandió 39% mientras el PIB regional apenas creció un 2,4%. En Argentina, el hombre más rico del país obtuvo, en un marco de ajuste del gasto social para las mayorías, un incremento del 50% en los beneficios fiscales para su empresa. 

La información fue presentada por la organización Oxfam y evidenció que nunca hubo tantos milmillonarios, ni tan pocos acumulando tanto. De ese modo y pese a que frente a líderes políticos y empresarios globales, el jefe de Estado argentino defendió un modelo que, según sostuvo, no solo es el más eficiente sino también “el único sistema justo”, lo cierto es que los 12 hombres más ricos del mundo concentran hoy más riqueza que la mitad más pobre de la población mundial (4.000 millones de personas). Para dimensionar la magnitud del fenómeno mientras el patrimonio de un milmillonario creció, en promedio, US$ 491.198 diarios, el salario mínimo promedio de un trabajador en la región es de US$ 4.815 al año.

Así las cosas, lejos de democratizar oportunidades, el modelo que se el mandatario nacional defendió desde Davos consolida un esquema de concentración extrema de la riqueza, captura del poder político por parte de las élites económicas y profundización de las desigualdades sociales a escala global.

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Riqueza multiplicada (para pocos)

En 2025, la concentración de la riqueza alcanzó un máximo histórico. Los más de 3.000 milmillonarios en el mundo, registraron un aumento de su riqueza acumulada del 16,2 % en solo un año, esto es, una suba tres veces más rápida que el crecimiento promedio de los cinco años anteriores. Los datos se desprenden de un nuevo informe de Oxfam publicado en el marco del Foro Económico Mundial de Davos que reúne anualmente a líderes políticos, empresariales y de medios de comunicación del mundo.

En detalle, a nivel global la riqueza combinada de los milmillonarios aumentó 81% desde 2020, hasta alcanzar los 18,3 billones de dólares en 2025. Los 12 milmillonarios más ricos del mundo acumulan, en conjunto, más riqueza que la mitad más pobre de la población mundial, es decir, más que 4.000 millones de personas. Para ejemplificar, en octubre de 2025, el hombre más rico del mundo, Elon Musk, (dueño de Twitter, rebautizado más tarde como X) se convirtió en la primera persona en acumular una riqueza superior a medio billón de dólares. Mientras tanto, una de cada cuatro personas en todo el mundo pasa hambre.

En el caso puntual de América Latina y el Caribe, la situación es aún más crítica. Actualmente, la región cuenta con 109 milmillonarios, 14 personas más que hace apenas un año—, cuya riqueza conjunta asciende a 622.900 mil millones de dólares, una cifra comparable al PIB combinado de Chile y Perú. Como resultado, el 10% de la población más rica (67 millones de personas) concentra el 69% de la riqueza en la región. En ese sentido, desde el 2000, la riqueza conjunta de un reducido grupo de milmillonarios creció un 443% y solo en el último año aumentó 39%. En contraste, el PIB regional apenas creció un 2,4% en 2024 y se proyecta un crecimiento similar para 2025, es decir, la riqueza de los milmillonarios se incrementó 16 veces más rápido que la economía de la región en su conjunto.

Dicho de otro modo, entre 2000 y 2025, el patrimonio de un milmillonario creció, en promedio, US$ 491.198 diarios. A diferencia, el salario mínimo promedio de un trabajador en la región es de US$ 4.815 al año. Si a principios de 2024 ese trabajador necesitaba trabajar 90 años para ganar lo que un milmillonario obtiene en un solo día, hoy necesitaría 102 años. Es decir, aun trabajando desde el nacimiento hasta la muerte le harían falta más de tres décadas adicionales de trabajo por encima de la esperanza de vida promedio en la región. Al igual que en la mayoría de las estructuras de poder, los hombres siguen siendo mayoría y representan el 82% de los milmillonarios de la región

Asimismo, los que más tienen menos impuestos pagan: una persona del 50% más pobre paga en impuestos —principalmente al consumo— el 45% de sus ingresos, mientras que una persona del 1% más rico paga poco menos del 20% de sus ingresos.

Otro aspecto clave que se desprende del informe de Oxfam tiene que ver con desmitificar la supuesta meritocracia. Concretamente, lejos de la idea extendida de que las grandes fortunas son fruto exclusivo del esfuerzo personal, las cifras señalaron que, en promedio, el 37,3% de los milmillonarios del mundo heredaron parcial o totalmente su patrimonio, proporción que asciende al 53,8% en el caso de los superricos de la región.

De hecho, América Latina es la región del mundo donde mayor proporción de la riqueza de los milmillonarios (62,2%) será heredada en los próximos años. Sin embargo, solo cinco países de la región aplican un impuesto al patrimonio neto y apenas 9 países gravan herencias o donaciones.

Por su lado, la mayor parte de la riqueza de los milmillonarios se concentra en la región en solo tres sectores: finanzas, telecomunicaciones y medios, y energía y recursos naturales, que juntos representaron el 65% de su riqueza en 2025. “Esta distribución muestra que las grandes fortunas de la región se originan en sectores altamente concentrados, con enormes barreras de entrada y poder de mercado suficiente para influir en precios, regulaciones y decisiones públicas”, alertó el documento al que accedió este medio.

Argentina: milmillonarios y mayor poder en el Gobierno

Entre los principales resultados de la investigación internacional se destacó también que los más ricos del mundo controlan “el poder político y definen las reglas económicas y sociales en su favor, a costa de los derechos y libertades de la ciudadanía”. De esa manera, los milmillonarios tienen 4.000 veces más probabilidades de ocupar un cargo político que la mayoría de la población.

Los números así lo reflejan: entre 2000 y 2025, al menos 16 presidentes en 11 países de la región accedieron al gobierno tras trayectorias previas como propietarios, accionistas o altos directivos de empresas (bancos, conglomerados agroindustriales, grupos mediáticos, empresas de comercio minorista, firmas de servicios financieros o grandes conglomerados corporativos). Este patrón no es excepcional ni aislado ya que “muestra que la presencia de las élites económicas en los gobiernos es un rasgo estructural de la gobernanza latinoamericana”, detalló la organización. También agregaron que “el poder económico se vincula con frecuencia a agendas de ultraderecha y antiderechos”.

Respecto de la situación en nuestro país, el documento analizó el caso del hombre más rico de Argentina, Marcos Galperin. El empresario es un acérrimo defensor del presidente Milei en redes sociales, pero, sobre todo, se ha beneficiado de exenciones y tratos fiscales privilegiados. “En un escenario de grandes recortes presupuestarios en Argentina, su empresa Mercado Libre (la más importante del país y la mayor empresa de comercio en línea de América Latina) ha sido la principal beneficiaria de las exenciones fiscales nacionales, por valor de 247 millones de dólares en los últimos tres años”, advirtieron. En 2025, dicha empresa obtuvo un incremento del 50% en beneficios fiscales respecto al año anterior, alcanzando US$67 millones. “Lo contradictorio es que estos beneficios se otorgan en medio de grandes recortes presupuestarios para políticas sociales, ciencia, salud y educación”, compararon. 

Este caso evidencia “cómo una empresa con una posición de mercado dominante en sectores estratégicos —finanzas digitales, comercio electrónico, logística— puede acumular suficiente poder para influir en la definición de prioridades fiscales, normativas y políticas, desplazando a la ciudadanía del centro del proceso democrático”, expresaron desde Oxfam.

Además, se mencionó el vínculo del máximo mandatario nacional con el milmillonario argentino Eduardo Eurkenian, en la medida en que “con su respaldo ha tratado de modificar 366 leyes para desregular las condiciones laborales y salariales, suprimir las protecciones sindicales y privatizar empresas públicas”. Por el contrario, “las protestas sindicales se enfrentaron a una brutalidad policial generalizada y detenciones masivas”.

Esto no es casual, “expresa un orden institucional que controla a los pobres y protege la opacidad y los privilegios de los más ricos, subestimando sistemáticamente la verdadera magnitud de la desigualdad”, agregaron. En este escenario se evidencia que la extrema desigualdad y sus efectos son posibles gracias a mecanismos que incentivan la concentración de la riqueza, entre ellos sistemas tributarios que gravan más el trabajo que el capital, que no gravan la riqueza, políticas laborales que sostienen la precariedad y los bajos salarios, y marcos monetarios y financieros que favorecen la rentabilidad del patrimonio sobre la productividad real.

En el caso de la administración libertaria, buscará el mes próximo avanzar con el proyecto de reforma laboral y fiscal que podrían agravar la desigualdad social existente. Por ejemplo, si bien la iniciativa fiscal del oficialismo promete “aliviar” la carga sobre el sector privado, lo sucedido en estos dos últimos años dejó en evidencia que los tributos al consumo y los aportes laborales concentran casi el 80% de los ingresos fiscales, mientras que los gravámenes sobre patrimonios y grandes fortunas aportan menos del 1%, tras las rebajas impulsadas por el propio gobierno de Milei. A su vez, los beneficios fiscales y las exenciones a grandes empresas equivalen a más del 3% del PBI.

En definitiva, lejos de ser una anomalía, la escena de Davos sintetiza el rumbo de la etapa actual: una minoría cada vez más rica, con creciente influencia sobre los gobiernos, y mayorías sociales que absorben el costo del ajuste. En nuestro país, ese esquema se traduce en beneficios fiscales para grandes empresas, reformas laborales regresivas y un sistema tributario que grava más el consumo y el trabajo que a la riqueza que, como reflejaron los datos, se multiplica como un "sistema justo" pero solo para unos pocos.