Un instrumento para perjudicar el proyecto presidencial de Axel Kicillof o una ampliación necesaria del peronismo para potenciar al candidato que enfrente a Javier Milei en 2027. Desde que Miguel Pichetto levantó el perfil en las últimas semanas y manifestó su voluntad de construir un “gran frente nacional” para derrotar al oficialismo el año que viene, en el peronismo circularon todo tipo de teorías y creció la desconfianza. ¿Qué busca? ¿A qué intereses responde? ¿A quién le sirve su construcción?
Presidente del bloque del peronismo en el Senado durante los doce años de gobierno kirchnerista, candidato a vicepresidente de Mauricio Macri en 2019, candidato a diputado por el sector de Horacio Rodríguez Larreta en 2023, Pichetto abandonó cualquier intento de armado de una tercera vía, dio por muerto el experimento de Provincias Unidas y decidió volver a construir dentro del peronismo. ¿Hay margen para el regreso?
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En los últimos días apuró movimientos que le devolvieron visibilidad. Hace una semana encabezó un acto convocado por Guillermo Moreno, en el que se anunció que el día anterior había visitado a Cristina Kirchner, en San José 1111. En distintas entrevistas, Pichetto contó que había hablado con la ex presidenta de la necesidad de construir un “gran frente nacional” para enfrentar a Milei. En el entorno de Cristina, aclaran que se trató de una “visita personal a una persona que está presa” y no de una reunión política.
Un dato que no trascendió: después de verse con Cristina, Pichetto llamó a Sergio Massa para ponerlo al tanto de sus planes. “Me parece bien. Metele para adelante”, le dijo el jefe del Frente Renovador, que entiende que el peronismo necesita guardar los rifles sanitarios y ampliarse todo lo posible. Sin declaraciones públicas que alimenten la disputa interna, Massa también guarda reparos sobre la construcción de Kicillof, al que le reprocha no estar haciendo lo necesario por conducir al conjunto.
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Esos últimos movimientos de Pichetto despertaron suspicacias en el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), la fuerza que sostiene el proyecto presidencial de Kicillof. Ante la casi segura eliminación de las PASO, ¿Pichetto podría convertirse en un canal para una fuga de votos por derecha que termine perjudicando al que hoy aparece como el más probable candidato del peronismo? Apuntan a Moreno y a Máximo Kirchner, que ya había compartido un acto con el ex secretario de Comercio. “Lo odian a Axel”, advierten.
Cerca del hoy diputado nacional de Encuentro Federal lo niegan. Afirman que la unidad es “imprescindible” y anticipan que no armará un espacio por fuera del peronismo, haya o no haya PASO. Aseguran que su intención es contribuir a la creación de un “gran frente nacional” para enfrentar a Milei, que incorpore a otras fuerzas históricas, como el Partido Socialista (PS) y parte del radicalismo, sectores con los que convivió en el Congreso en los últimos años y con los que puede operar como articulador.
Dentro del bloque de Unión por la Patria ya tendió puentes con Guillermo Michel, que apunta a la gobernación de Entre Ríos y a construir un espacio nacional con mirada federal. En paralelo, dicen cerca de Pichetto, pretende ocupar un lugar vacante dentro del peronismo, construir un ala derecha del movimiento. Emilio Monzó es parte de ese diseño.
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El objetivo de máxima: conformar un espacio alternativo que, en el marco de la creación de ese “gran frente nacional”, pueda disputar una candidatura con Kicillof. El objetivo de mínima: dar el debate de ideas, con la postulación de un proyecto capitalista moderno, en contraste con características progresistas o de izquierda que le atribuye a Kicillof.
Entre los dos escenarios, hay una diagonal que algunos dirigentes que hablaron con Pichetto se atreven a deslizar: que el diputado procure reunir pedazos sueltos dentro de un peronismo desintegrado para terminar a último momento confluyendo con Kicillof, aportándole un ala derecha de la que hoy carece el gobernador de la provincia de Buenos Aires. Tienen en mente la construcción que hizo Lula, en Brasil. En esa hipótesis, Pichetto busca juntar lo propio para ganarse un lugar en la mesa de decisiones. Un dato alimenta este último escenario: a diferencia de Moreno, el diputado nunca descalifica a Kicillof, al que varias veces le destacó su honestidad.
En el entorno del gobernador bonaerense relativizan la magnitud del desafío y miran la jugada con desconfianza. No tanto por Pichetto, con el que hay canales de diálogo, sino por los dirigentes que impulsan su figura. Apuntan a Moreno, organizador del acto de la semana pasada, del que también participó un dirigente cercano a Cristina, el intendente de Merlo, Gustavo Menéndez. “Si detrás del armado está La Cámpora, no están pensando en una confluencia. Quieren cargarse a Axel”, advierten.
