El Gobierno logró reestructurar el 60,49% del vencimiento del bono atado a la evolución del dólar oficial que el mercado compra como forma de cobertura frente a una devaluación del peso y postergó así hasta el 30 de junio un monto equivalente a 1.637 millones de dólares que vendían a fin de este mes.
El nivel de aceptación, dentro de lo esperado por el mercado, deja un monto menor para renovar la próxima semana, del orden de los 2 billones de pesos que seguramente serán reabsorbidos por el Tesoro dentro del plan de mantener la restricción monetaria que lleva adelante la administración de Javier Milei.
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En el mercado secundario de deuda, los bonos del Tesoro están rindiendo tasas de interés por debajo de la inflación esperada pero por encima de la evolución esperada del tipo de cambio oficial según surge de los contratos de dólar futuro.
Esta estrategia implica una pérdida de valor del poder adquisitivo de la inversión en pesos, al rendir menos que la inflación, pero un rendimiento positivo en dólares, lo que alienta las operaciones de carry trade que se constituyen en la principal fuente de estabilidad del mercado de cambio.
El saldo comercial del primer trimestre aportó 5.500 millones de dólares al mercado oficial de cambio, mientras el endeudamiento del sector privado acompaña con otros 100 millones diarios proveniente de los créditos del sistema financiero y este mes de unos 1.000 millones a través de la colocación de Obligaciones Negociables.
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El vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, estimó en una presentación ante inversores que las empresas tienen todavía 3.200 millones de dólares para liquidar en el mercado oficial proveniente del endeudamiento.
El saldo positivo de la balanza comercial (especialmente medido contra los 1.000 millones del primer trimestre del año pasado) alentó la especulación de un tipo de cambio competitivo y de actividad económica genuina, pero ese razonamiento chocó contra la comparación de 2001.
El año que detonó la convertibilidad también se había obtenido un saldo favorable de 6.300 millones de dólares en el comercio exterior, equivalente a 2 puntos del PBI y con un crecimiento interanual de las ventas externas.
El último año de la convertibilidad llegó también acompañado de una deflación de precios desde junio hasta fin de año, acumulando una caída de 1,6% en el año, forzada por una recesión económica que intentaba mantener la competitividad del peso a través de esa deflación y una devaluación generada por convertibilidad ampliada, cuando se ató el peso a la canasta de dólar y el euro.
El Tipo de Cambio Real Multilateral se ubicó esta semana en 84,54 puntos (similar al previo a la devaluación de Milei, el ministro Luis Caputo y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili), que se calcula ponderando 32% el real de Brasil, 12% el dólar de Estados Unidos, 16% el yuan de China y 19% el euro de la Unión Europea.
La baja ponderación del dólar y la alta ponderación del real que registró un fuerte proceso de apreciación en el último año que lo llevó a cotizar por debajo de los 5 reales el dólar, está ayudando al peso a mantener un nivel que se ubica apenas por encima del registrado en la convertibilidad, que arrancó 2001 en 73 puntos y terminó el año en 66 puntos, cuando el corralito para frenar la salida de capitales terminó con la administración de Fernando de la Rúa.
La consultora Vectorial sostuvo en su último informe que “bajo esa apariencia ordenada” del mercado de cambios “persisten tensiones relevantes: la salida de divisas para atesoramiento se mantiene elevada —proyectando niveles cercanos a los 30.000 millones de dólares anuales— y refleja dudas del mercado frente a un exigente perfil de vencimientos en moneda extranjera y un Riesgo País que continúa limitando el acceso al financiamiento”.
La demanda de atesoramiento, expresada principalmente a través del mercado oficial de cambios donde alcanzó picos de 4.500 millones en septiembre y 3.400 millones en octubre, bajó a un ritmo del orden de los 1.000 millones mensuales, incluso en marzo, cuando se ubicó apenas por debajo según la estimación de Werning.
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También se expresa esa demanda en el mercado financiero, a través de operaciones de MEP para mantener las divisas en cuentas en el país, o de CCL para girar los dólares al exterior que el Banco Central intentó frenar a través de una prohibición cruzada que impide a una persona que opera en el mercado oficial hacerlo en el financiero por 90 días.
La norma del BCRA forzó una primera baja en el nivel de operaciones denominadas “canje” que se realizan a través del Contado Con Liquidación o dólar CCL que cayó por debajo de los 200 millones diarios los primeros días pero enseguida volvió a niveles de entre 200 millones y 250 millones de dólares diarios.
El rendimiento de los bonos por debajo de la inflación y por encima del ajuste del tipo de cambio está acumulando un atraso que en el pasado se saldó vía el reforzamiento del cepo para el acceso a la divisas o de la devaluación, y esa es la expectativa que mantiene el mercado que buscó renovar cobertura financiada por el Tesoro.
