La destrucción del entramado productivo a partir de la apertura importadora representa un repliego de las capacidades industriales del país y sus trabajadores. Ante la ausencia de regulación sobre los formadores de precios, los bienes importados llegan a los consumidores con precios que les permiten a esas mismas compañías sostener elevadas tasas de rentabilidad, incluso en un escenario de caída del consumo y el poder adquisitivo de los salarios.
La administración Milei lleva adelante un programa de disciplinamiento social y productivo, con una reprimarización del perfil productivo-exportador y un cuadro agudo de desindustrialización, de acuerdo al análisis realizado por Gustavo García Zanotti y Martín Schoor en su informe Las grandes empresas ante la apertura importadora del Gobierno de Milei: repliego industrial y elevados márgenes de rentabilidad elaborado para el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP).
“¿Ustedes qué opinan? ¿Preferirías que los volvamos a contratar y vuelvas a tener que gastar $ 100 mil pesos de más para conseguir un termo de calidad?”, había dicho el dueño de Lumilagro, Martín Nadler, al justificar el despido de 170 trabajadores de su planta industrial, en un mensaje en la red social X que luego tuvo que borrar. El margen de rentabilidad para Nadler, al vender directamente desde sus tiendas online (y próximamente con locales en shoppings) los termos importados llegan al 450%.
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A la larga, será un modelo de negocios que se fagocite a sí mismo. “La priorización de la comercialización de bienes importados por sobre la producción nacional, con la consecuente destrucción de empleo e ingresos, termina erosionando la propia demanda que sostiene sus negocios”, sostuvieron Zanotti y Schoor.
Burda mentira planificada
¿Desregular para quién? La administración Milei escamotea esta respuesta porque no puede decir abiertamente que en su esquema de gobierno (o de negocios) gran parte de la población queda afuera de todo. Disciplinamiento puro y duro.
Parte de este modelo para pocos se inscribe en una reducción de aranceles de importación y en múltiples desregulaciones sobre el comercio exterior, en especial en lo que tiene que ver con las adquisiciones externas, donde se incluyeron la supresión de licencias no automáticas y del Sistema Estadístico de Importaciones, reformas varias al código aduanero, la simplificación de trámites para importar, eliminación de barreras técnicas, aliento a la compra vía courier, eliminación y reducción de impuestos, entre otras decisiones.
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Todo ello se da en el marco de la vigencia de un tipo de cambio bajo (apreciación cambiaria), lo que opera en los hechos como un estímulo al ingreso de bienes importados, y de una contracción del mercado interno, sobre todo por efecto de la caída que experimentó el poder adquisitivo de los salarios y otros ingresos fijos. La administración Milei se esfuerza por construir una narrativa que dice –en su ficción- que estas medidas son para el beneficio de los consumidores en su conjunto. Burda mentira planificada.
“El correlato de esta política es una aceleración notable de dos de las tendencias distintivas del capitalismo argentino en las últimas décadas: la reprimarización del perfil productivo-exportador y un cuadro agudo de desindustrialización. La destrucción de capacidad de producción y de densidad industrial que ha tenido lugar hasta aquí es mayor a la de otros ensayos neoliberales en el país, como el llevado a cabo por Cambiemos o bajo el régimen de convertibilidad. Y se expresa, entre otras manifestaciones, en el cierre de numerosas empresas de todos los tamaños, el levantamiento de líneas de producción, despidos y suspensiones de trabajadores”, puede leerse en el informe firmado por los investigadores Zanotti y Schoor.
Los ganadores del modelo
Para conocer el margen de ganancia de un conjunto de empresas que despidieron trabajadores y se abrazaron a la importación, el trabajo del IPyPP plantea analizar el costo único de importación, los costos de logística, los derechos de importación y la tasa de estadística. La diferencia entre la sumatoria de estos valores y el precio de venta final constituye una aproximación al margen bruto de comercialización del importador.
Lumilagro comenzó a importar termos con su propia marca, provenientes de China, en 2025 con un total de 65.490 unidades. En los primeros dos meses de este año, ya importó 40.626. El precio unitario de importación, sumado un arancel extrazona del 18% y la tasa estadística del 3%, arroja un costo de casi 6 dólares por unidad (8000 pesos). En sus tiendas online se venden a partir de los 60.000 pesos (44.000 sin los impuestos). El margen de ganancia bruta para Nadler es superior a 450%.
En el caso de las ollas y sartenes Essen, el año pasado se importaron 14.884 cacerolas y sartenes, mientras que en los dos primeros meses de 2026 se registraron 5400 unidades importadas. El año pasado, la empresa despidió al 10% de su planta, 30 trabajadores.
El valor de importación, con el recargo del arancel extra zona y tasa estadística, ronda los 35,5 dólares (50.000 pesos). Sin embargo, en sus canales de comercialización, una cacerola (24 cm) posee un precio de lista de 384.000 pesos (sin impuestos nacionales). Un salto en la ganancia bruta del 670%.
Lavarropas, heladeras y zapatillas
En noviembre de 2025, la empresa Whirlpool cerró su planta en la localidad bonaerense de Pilar inaugurada unos pocos años antes, en 2022. Con esta decisión, la empresa estadounidense dejó en la calle a 300 personas. En ese mismo año, importaron 67.000 lavarropas, cuando en el año 2023 habían sido 29.000. Entre heladeras, congeladores, y otros productos, las unidades importadas pasaron de las 52.000 a las 88.000 en 2025.
De acuerdo al cálculo realizado por Zanotti y Schoor, los precios de importación se ubicaron en torno a los 265 dólares para el inicio de este año (373.000 pesos). En su tienda online, el lavarropas más económico con promoción (25%) tiene un precio de 749.000 pesos (619 mil pesos sin impuestos nacionales), mientras que se pueden encontrar heladeras (con promoción del 12%) desde 849.000. La rentabilidad bruta asciende al 100%.
Por su parte, la planta tercerizada de producción de la marca Adidas, que pertenece al Grupo Dass, cerró el año pasado su planta ubicada en Coronel Suárez, con el despido de 360 obreros industriales. Ese año, la empresa importó cerca de 9 millones de pares de calzado, frente a menos de 2 millones en 2023. En términos de montos importados, pasó de 33 millones de dólares en 2023 a 140 millones de dólares en 2025.
El segmento de mayor peso en las importaciones de calzado corresponde a las zapatillas casuales, con un costo de importación que ronda los 19 dólares por unidad (cerca de 27.000 pesos). En la tienda oficial online de la marca el precio de venta al público del calzado más económico dentro de este segmento se ubica en torno a los 100.000 pesos. La ganancia bruta es del 270%.
BlackRock te vende comida importada
La importación de comida también forma parte del mundo financiero transnacional. En el caso de la firma Mondelez, cuyos inversores institucionales son Vanguard, BlackRock, JP Morgan, entre otros, en 2025 incrementó las importaciones de bienes terminados al 25% cuando dos años antes solo el 16% de sus importaciones en Argentina eran bienes finales.
Dentro de las marcas importadas más importantes se encuentran las galletitas Club Social (6 unidades) y las tabletas de chocolates Milka (55 gramos), cuyos precios de importación se ubican en los 0,37 dólares (521 pesos) y 0,46 dólares (648 pesos), respectivamente.
El precio al consumidor en supermercados de las galletitas Club Social se sitúa en torno a los 2164 pesos (sin impuestos), mientras que las tabletas de chocolate Milka de 55 gramos alcanzan los 4247 pesos (sin impuestos). En este último caso, el salto de la rentabilidad (que debe repartirse también con el distribuidor) es del 570%.
Se van a morder su propia cola
“En un contexto general de regresión productiva y deterioro en la distribución del ingreso, se manifiesta un impacto negativo sobre la demanda interna. Las empresas analizadas, mayormente orientadas al mercado interno, se desenvuelven dentro de estas restricciones. Si bien la apertura importadora puede generar, en el corto plazo, un aumento de la rentabilidad empresarial –al reducir costos mediante la importación de bienes finales que luego se comercializan a precios elevados–, esta dinámica presenta límites inherentes”, puede leerse en el informe del IPyPP.
La priorización de la comercialización de bienes importados por sobre la producción nacional, con la consecuente destrucción de empleo e ingresos, termina erosionando la propia demanda que sostiene sus negocios. En este sentido, el actual sendero de políticas y estrategias empresariales conduce a la contracción del mercado interno, sesgándolo en forma creciente hacia segmentos de ingresos altos y medio-altos.
Quieren un “mercado VIP”. El resto, afuera.
