Pizza "salvadora", bares y boliches en crisis y consumo apagado: en qué gastan los que no se van de vacaciones

El disfrute del verano se ve opacado por el frío de bolsillos flacos y no alcanza ni para salir a comer afuera de casa. Radiografía de un consumo agotado por la crisis y el rebusque de la pizzería y el bodegón. 

16 de enero, 2026 | 18.28

En una temporada de verano cruzada por el bajo consumo y el fraccionamiento extremo de los días destinados al relajo, la alternativa para huir de la rutina es salir de casa. Sin embargo, comer y tomar fuera del hogar nunca fue tan caro como ahora. En los comercios se habla de una caída del 20% respecto a 2023, mientras que los consumidores se las ingenian para sentarse a disfrutar al ritmo de pizzerías y bodegones que siguen ganando terreno como los comercios que mejor se acomodan a la depresión económica generada por el gobierno de Javier Milei.

De acuerdo a un informe de la consultora Infodash, los precios del rubro restaurantes y comidas fuera del hogar avanzaron 42,5% en 2025, muy por encima del 31,5% anual que marcó la inflación. En términos reales, este último rubro se posicionó 33,7% por encima del ascenso del nivel general de precios acumulado desde 2019. Las cifras hablan por su cuenta y son la razón del cambio de patrón de consumo en los últimos años.

En diálogo con El Destape, distintas voces del sector señalaron que las pizzas y comidas abundantes que sirven en bodegones son los rubros que más terreno ganaron desde que Javier Milei es presidente. El hecho de que se puedan compartir convierten a estas comidas como las predilectas por los bolsillos flacos. A contramano, pierden mercado los platos y tragos individuales.

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Aún así, el comportamiento incluso en estos negocios es diferente al de años anteriores: los comensales piden mozzarella, estiran la gaseosa y evitan el postre, como signo de austeridad. Mejor usar el dinero disponible tomar un helado luego, un producto clásico que luce inmune a la crisis económica. Según datos de la Asociación de Fabricantes Artesanales de Helados y Afines, el consumo promedio anual per cápita de 2023 fue de 6,9 kilos, en 2024 creció a 7,3 kilos y en 2025 se mantuvo en ese rango.

Francisco Miranda, directivo de la Cámara de Cafés y Bares de la Asociación de Hoteles Restaurantes Confiterías y Cafés, afirmó que es "coherente" el desempeño de pizzerías y bodegones en un "periodo de recesión económica". Al mismo tiempo, remarcó que "el corredor turístico la sigue pasando mal y es el de peor balance", producto de un dólar que "no favorece".

"En los barrios terminó un poco mejor el año pero el repunte que esperábamos no llegó. Actualmente estamos entre un 15% y 20% abajo del cierre de 2023. Esperamos que haya una recuperación y que la reforma laboral y tributaria puedan mover la economía de las pymes", consignó Miranda.

Bares y boliches devastados

Un panorama más sombrío ofreció el titular de la Cámara Empresaria de Discotecas y Bares de la provincia de Buenos Aires, Carlos López, quien sostuvo que "la realidad es que el sector está devastado en todos los sentidos".

"Estamos en una situación económica muy complicada, muy compleja. La situación económica, el aumento de los alquileres, el aumento de los servicios y la bajante del consumo hace que no se pueda sostener una situación comercial, que es lo que está pasando en toda la fábrica, en todos los comercios", analizó López. Según estadísticas de la Cámara, desde octubre a la fecha cerraron 45 comercios aproximadamente.

Respecto a la temporada, consideró que "está bajísima", porque "no hay gente, la gente no sale a veranear, y hay poca gente que está consumiendo". El empresario reveló que "muchos eventos que están programados en diferentes lugares de la Costa Atlántica se están empezando a bajar", y señaló que "discotecas que normalmente trabajaban a tope casi todos los días en años anteriores empezaron a mermar".

"El panorama es muy malo y no es lo que se percibe. Si hay gente en la playa, el consumo de la salida nocturna y de la actividad de entretenimiento en nuestra actividad bajó más del 60%, por lo tanto hay muchos lugares que no van a poder ni siquiera pagar los compromisos que tomaron", expresó López.

Cuánto cuesta salir a tomar algo en enero 2026

Este medio realizó un relevamiento sobre el menú de cinco franquicias de bares que pueden encontrarse en cualquiera que componen las localidades del Área Metropolitana de Buenos Aires: Blest, Patagonia, Cervelar, Baum y Temple. 

Solo el precio de comer una hamburguesa y tomar dos pintas de cerveza supera los 30 mil pesos en promedio. Este ejemplo descarta cualquier otra opción de consumo, que en preferencia siempre suelen ser mayores y más caras. Con foco en la población jóven, ¿qué salarios pueden hacer frente a estos valores tras la primera semana luego de cobrar el sueldo?

Cuánto cuesta salir a tomar algo en un bar

En Temple, las pintas de cerveza van de entre los $ 6.800 y los $ 8.000, mientras la birra de litro va de entre $ 12 mil y $ casi 15 mil. El gin tonic se vende a un promedio de $ 10.000, la misma medida de Fernet Branca con Coca-Cola a $ 9.200, y el Campari con tónica o naranja a idéntico precio.

Según la carta, un sándwich de lomo con provolone, rúcula, morrón rojo, morrón verde y acompañado con papas fritas cuesta $ 32.000. Una empanada de carne se vende a $ 3.840, una hamburguesa "cheese burger" sin papas cuesta $ 10.500, mientras que la más cara sale $ 17.900. En tanto, una pizza oscila entre $ 15.100 y $ 22.250.

En la franquicia Patagonia, el costo de las pintas de cerveza va de entre $ 7.200 y $ 7.500, mientras que un trago de gin tonic se vende entre $ 8.500 y $ 9.300.

Al revisar la carta se puede hallar lo siguiente:

  • Promo burger de cordero + media pinta: $ 15.000
  • Dos empanadas + media pinta: $ 10.000
  • Hamburguesas entre $ 14.500 y $ 17.000
  • Sándwich de bondiola: $ 17.500
  • Pizzas entre $ 15.000 y $ 18.000

Por su parte, la oferta alcohólica en Baum incluye cervezas de entre $ 5.200 a $ 9.600, el Aperol a $ 9.100, Campari a $ 8.800, el Fernet Branca con Coca-Cola a $ 7.400 y el mojito a $ 9.100. En cuanto a los gastronómico, una empanada vale $ 3.300, una porción de tequeños $ 14.000, un plato de rabas con dip de alioli de rúcula y gajos de limón $ 22.500, las albóndigas con barbacoa $ 14.400, una porción de papas con cheddar y panceta $ 16.100, y las pizzas grandes en un rango que va de entre $ 19.000 a $ 25.000. En tanto, las hamburguesas se consiguen entre $ 16.000 y $ 11.900.

En Cervelar, los precios no son muy distintos. Esta es la paleta de oferta en comida y bebida:

  • Tres empanadas: $ 9.900
  • Provoleta: $ 16.600
  • Papas fritas clásicas: $ 9.900
  • Rabas: $ 18.500
  • Hamburguesa más barata: $ 12.900
  • Hamburguesa más cara: $ 21.400
  • Pizza de mozzarella: $ 18.500
  • Pizza de jamón y morrones: $ 20.800
  • La cerveza va de $ 4.700 a $ 6.800
  • El vaso de Fernet con Coca-Cola: $ 6.800

Por último, en la cervecería Blest las pintas oscilan entre los $ 6.300 y $ 6.900, el Fernet cuesta $ 6.700 y el Gin Tonic $ 7.400. En el terreno comestible, las papas fritas clásicas cuestan $ 12.800, las rabas $ 19.200, las hamburguesas van de $ 15.200 a $ 17.500, un sándwich de bondiola desmechada $ 16.800, y las pizzas grandes van de los $ 19.500 hasta los $ 25.000.

Las voces, los números, las estadísticas. El combo muestra una penumbra económica que no pareciera tomarse vacaciones en la temporada de verano y no proyecta dar respiro a lo largo de 2026.