El desplome del salario real se consolida como uno de los principales pilares de la crisis económica y, en paralelo, ya van nueves meses seguidos con el empleo formal cayendo. Actualmente, la remuneración mínima se posicona por debajo de los valores registrados durante la mega crisis del 2001.
La inflación sigue siendo el principal factor detrás de la pérdida del poder adquisitivo. Según datos recientes analizados por la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, tanto los salarios del sector público como del privado quedaron rezagados frente a la suba de precios de enero. En términos reales, el salario público acumula una caída cercana al 18% desde fines de 2023, mientras que el privado retrocedió más de 2%.
El deterioro es aún más profundo en el salario mínimo, que perdió un 39% de su poder de compra desde noviembre de 2023, reflejando el impacto directo de la crisis económica en los ingresos más bajos.
Un piso histórico para el salario mínimo
Uno de los datos más preocupantes es el nivel actual del salario mínimo en términos reales. Hoy se ubica por debajo de los valores registrados antes de la crisis de 2001, lo que evidencia la magnitud del retroceso. Además, si se compara con su punto máximo en 2011, el salario mínimo perdió cerca del 66% de su valor real. Esto implica que actualmente representa apenas un tercio de aquel nivel.
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Este proceso se aceleró especialmente entre diciembre de 2023 y enero de 2024, cuando la inflación generó caídas abruptas en los ingresos, que luego no lograron recuperarse de forma sostenida.
Empleo en baja: otra señal de la crisis
El deterioro de los salarios se da en paralelo a un mercado laboral debilitado. El empleo formal acumula nueve meses consecutivos de caída, con una pérdida de más de 200.000 puestos de trabajo desde noviembre de 2023.
Los sectores más afectados son la industria y el comercio, que concentran gran parte de la contracción. Incluso actividades como la minería registran retrocesos prolongados, con 19 meses consecutivos de caída. Además, la reducción del empleo no distingue tamaño de empresa: tanto grandes compañías como pymes ajustaron sus plantillas en un contexto de menor dinamismo económico.
Desigualdad sectorial y regional
El impacto de la crisis económica no es homogéneo. Algunas provincias muestran caídas más pronunciadas en el empleo, mientras otras registran leves mejoras. Sin embargo, el balance general es negativo: la mayoría de las jurisdicciones presenta retrocesos, lo que refuerza la idea de un problema extendido a nivel nacional.
En este contexto, el informe advirtió que la combinación de inflación alta, salarios rezagados y empleo en baja configura un escenario complejo para la recuperación. A corto plazo, el panorama no muestra señales claras de mejora. Aunque la inflación podría moderarse, el nivel de precios alcanzado sigue siendo elevado, lo que dificulta una recomposición rápida de los salarios.
