El Banco Central compró este jueves casi 450 millones de dólares en reservas, la segunda mayor cifra del año. Pero eso no cambia la tendencia general de los últimos meses. Aunque la entidad monetaria adquiere mucho, logra acumular poco, porque la mayoría de esas divisas se van en los deberes de pago de la deuda, además de en la creciente compra minorista y el turismo emisivo.
En concreto, el BCRA sumó hoy 447 millones de dólares, una cifra que, en lo que va de 2026, solo quedó abajo de la compra de 458 millones de dólares del 10 de abril pasado. De este modo, alcanzó reservas brutas por un total de 48.511 millones de dólares, el máximo desde 2019.
Además, así lleva comprados este año algo más de 9.600 millones de dólares, por lo que, en casi cinco meses, ya casi cumplió con la meta mínima para todo el año, pautada en la adquisición de 10.000 millones de dólares, según los objetivos que la propia entidad se puso a fines de diciembre.
La tendencia supone un giro respecto a la segunda mitad de 2025, cuando, empecinado en no comprar reservas por encima del piso de las bandas cambiarias, el Banco Central apenas incrementó sus reservas brutas entre junio y diciembre.
Sin embargo, por debajo hay otra realidad, que esencialmente no cambió respecto al año pasado: de esos 9.600 millones de dólares comprados en lo que va del 2026, el BCRA solo logró acumular poco más de 2.500 millones de dólares. Tres de cada cuatro dólares se le escurren de las manos.
Las necesidades de pago de la deuda
Lo que ocurre, fundamentalmente, es que buena parte de esas divisas se van en las necesidades de pago de la deuda soberana, que este año asciende a unos 8.800 millones de dólares, buena parte tomada por el gobierno de Mauricio Macri del cual el propio Luis Caputo formó parte.
De ese total, casi la mitad, unos 4.200 millones de dólares, vencerán en un mes y medio, el 9 de julio próximo. En otras palabras, la necesidad de abastecerse de dólares por parte del Tesoro es apremiante, por lo que este organismo dependiente directamente del Ministerio de Economía termina demandando buena parte de las compras de la entidad que dirige Santiago Bausili.
"El Banco Central viene comprando dólares en el mercado, pero después utiliza esos dólares para venderle al Tesoro y que el Tesoro pague" a los acreedores, lo describió Juan Manuel Truffa, socio de la consultora Outlier. "Esa es la razón por la que acumula menos. El Tesoro está financiándose fuertemente en el mercado internacional, le demanda dólares al Banco Central para hacer pagos, y esas operaciones son las que le van sacando al Banco Central los dólares", agregó.
Esta dinámica se debe a que el Gobierno no puede financiarse en los mercados internacionales para renovar la deuda, dado que el riesgo país sigue oscilando los 500 puntos porque los inversores no confían en la capacidad de repago de Argentina.
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El problema se ve reflejado en la falta de mejoras claras en las notas crediticias de las calificadoras de riesgo: la única suba fue la de Fitch a inicios de este mes, de CCC+ a B-, aún lejos del mínimo necesario para que el país pase a ser considerado de inversión segura, algo de lo que el propio Javier Milei se quejó este jueves.
No es un capricho de la calificadora. La misma Fitch advirtió que Argentina todavía tiene vencimientos muy abultados, una inflación relativamente alta y un crecimiento desigual entre los diversos sectores, todos factores que afectan su capacidad de acumulación de divisas.
Así, el financiamiento local, incluso con licitaciones como la de esta semana, en la que los el Tesoro consiguió unos 550 millones de dólares, no es suficiente para afrontar todos los pagos de los próximos meses.
La compra de dólar ahorro, el turismo y el courier
Pero, además del pago de la deuda, hay también otros factores que influyen en la sangría de dólares que compra el Banco Central. Uno es la creciente compra de dólar ahorro por parte de personas físicas.
Según datos del informe de Evolución del Mercado de Cambios del propio BCRA, solo en marzo pasado (último dato disponible) las personas físicas atesoraron 2.470 millones de dólares, y en el primer trimestre de 2026 atesoraron 8.168 millones de dólares. Casi cuatro veces más que los 2.200 millones de dólares atesorados en el mismo período de 2025, cuando todavía regía el cepo a personas humanas.
La tendencia se ve favorecida no solo por el dólar oficial planchado, que se mantiene en alrededor de 1.400 pesos desde principio de año, sino también por la baja de las tasas de interés de los plazos fijos de entre 3 y 6 puntos que se vio entre marzo y abril.
Otro factor importante es el turismo emisivo. Aunque se redujo en términos interanuales durante el primer trimestre, según datos del Indec, todavía sigue superando con comodidad al turismo receptivo. Es decir, el déficit turístico continúa de la mano del atraso cambiario. Esto se tradujo en un egreso neto de 393 millones de dólares en "viajes y pasajes" solo en marzo, especificó el BCRA, en una cifra que se repite mes tras mes.
Hay un último elemento que también influye. Se trata del aumento del correo courier, impulsado por el dólar barato y la apertura comercial, que favorece la inundación de productos de Temu, Shein y otras gigantes chinas del e-commerce. En abril último, este ítem pasó a duplicar su peso en las importaciones argentinas, y, aunque todavía resulta marginal, se disparó un 126% interanual, precisó el Indec.
En definitiva, la balanza comercial argentina sigue siendo positiva, gracias al superávit energético, al buen momento del agro y, también, al desplome de las importaciones de bienes de capital y sus accesorios. Ni siquiera eso alcanza para hacer frente a la abultadísima deuda argentina. El mercado lo sabe y el Banco Central lo sufre.
