Desde esta semana volvió a aumentar el boleto de colectivos y trenes en el Área Metropolitana de Pasajeros (AMBA). Sin embargo, el dato más contundente no es la suba puntual sino el hecho de que desde diciembre de 2023 las tarifas del transporte público aumentaron hasta 1700%, mientras los salarios crecieron apenas entre 100% y 300%. De este modo, en solo dos años, este gasto habitual pasó a convertirse en una carga cada vez más difícil de sostener para millones de trabajadores y jubilados: las tarifas subieron entre tres y doce veces más que los ingresos.
Así las cosas hoy la población que se traslada en el AMBA destina entre el 10% y el 12% de sus ingresos solo para viajar al trabajo y la situación se agrava en algunos sectores, como docentes universitarios o trabajadores con salarios mínimos, para quienes el peso del transporte ya se multiplicó hasta seis veces. El encarecimiento del boleto, además, ocurre en paralelo a un fuerte recorte de subsidios y al deterioro generalizado del sistema. Menos frecuencias, reducción de recorridos, más tiempo de espera y caída de pasajeros describen el escenario actual del transporte metropolitano. Solo en colectivos, la cantidad de usuarios cayó un 21% en un año y las empresas redujeron hasta un 30% las frecuencias en medio de la suba del gasoil y la falta de actualización de costos.
La crisis ya no impacta solo en el bolsillo. Viajar mal -o directamente no poder viajar- condiciona la búsqueda de empleo, la organización familiar y los tiempos de cuidado. También genera efectos más amplios: más autos y motos en circulación, más congestión urbana y miles de horas laborales perdidas en traslados cada vez más largos y costosos.
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Boletos más caros y salarios por el piso
Desde esta semana, la Secretaría de Transporte de la Nación dispuso un incremento del 2% para el boleto mínimo de colectivos en AMBA (el porcentaje de aumento es mayor en los tramos siguientes) y del 18% en el caso de los trenes. La medida, que establece un esquema de subas escalonadas hasta septiembre, impacta de lleno en un sistema de transporte público de pasajeros que mueve todos los días a unas 10 millones de personas.
El nuevo cuadro tarifario debe analizarse a la luz de lo que viene ocurriendo con el transporte desde diciembre de 2023, inicio de la gestión de Javier Milei. En concreto, desde entonces las tarifas se dispararon muy por encima de los ingresos de quienes lo usan, el Estado redujo drásticamente su aporte y la calidad del servicio se deterioró en todos sus indicadores.
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Por un lado, los datos del sector evidencian un fuerte aumento en los boletos que paga la población: en poco más de dos años, las tarifas de transporte público en el AMBA aumentaron entre 1.000 y 1.700%. En otras palabras, esto quiere decir que un trabajador paga hoy 17 veces más que en diciembre de 2023, mientras su ingreso creció apenas 4 veces, en el mejor de los casos.
Si se miran los valores de la tarifa mínima abonados con SUBE registrada (sin tarifa social) se detecta que el Subte se incrementó 1.668%; el Colectivo de la Provincia de Buenos Aires (0–3 km) 1.576%, el Colectivo de jurisdicción nacional (0–3 km) 1.246%, y el Tren (sección 1) creció 989%, de acuerdo con un informe presentado por el Centro de Estudios Derecho al Futuro (CEDAF).
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A la par, mientras la población paga más tarifas en el transporte público, el Estado recortó los subsidios: entre el primer bimestre del 2026 e igual lapso del 2023 retrocedieron 49% en términos reales (considerando el efecto de la inflación). Solo entre este año y 2025, el recorte fue del 27%. De esta manera, el Estado transfiere hoy al sistema apenas la mitad de lo que destinaba hace tres años.
En esa línea, un tercer elemento tiene que ver con el deterioro del poder adquisitivo de los ingresos de la población. A diferencia de la suba tarifaria, los salarios apenas crecieron entre un 130% y 298%: los del sector registrado (INDEC) aumentaron en torno al 240% desde noviembre de 2023, la mediana del SIPA acumuló un 270% de suba y el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVyM) apenas alcanzó un 145% de aumento. Por su lado, la jubilación mínima con bono subió un 260% y la AUH aumentó un 700% -significativo en términos absolutos, pero muy por debajo del 989% mínimo de suba tarifaria-. Entre los principales sectores de actividad, Construcción creció 298%, Comercio 234% y Docentes universitarios solo 130%.
La conclusión es clara: las tarifas subieron entre 3 y 12 veces más que los ingresos. “Se trata de un desfinanciamiento deliberado de un servicio público esencial, cuyo costo fue trasladado íntegramente a los sectores que menos pueden absorberlo”, señalaron desde el CEDAF.
El peso en el bolsillo
Actualmente las y los trabajadores destinan entre el 10 y 12% del ingreso a viajar. Ello queda en evidencia con un ejemplo concreto: si se toma un traslado hacia el lugar de trabajo que incluya tren Roca (sección 2) más colectivo nacional -ida y vuelta- en 20 días hábiles, utilizando la SUBE registrada, el gasto mensual llega a $34.193.
Con ese monto se aprecia que un trabajador estatal, un metalúrgico o un trabajador de la construcción pasó de destinar a fines del 2023 el 1% de su salario al transporte diario a destinar el 4% en abril de este año. En el caso de un empleado de comercio, este aumento fue del 1% al 3%, mientras que en docentes universitarios pasó de representar el 1% al 6% del salario.
Dicho de otra manera, si antes los estatales nacionales podían adquirir 5.828 boletos ahora solo llegan a 1.090 (-81%), en Comercio la caída fue de 7.642 a 1.713 boletos (-78%), en Construcción de 4.172 a 1.112 (-73%) y en los Metalúrgicos de 4.752 a 1.190 (-75%). La situación de los docentes universitarios es la más crítica entre los trabajadores formales ya que pasaron de 5.935 a 893 boletos, un retroceso del 85%.
El informe al que accedió este medio subrayó, a su vez, la realidad aún más severa para sectores vulnerables. Los titulares de la AUH destinan hoy el 11% de su ingreso mensual al transporte, frente al 6% de diciembre de 2023. Pasaron de poder adquirir 883 a 434 boletos (-51%). Por su parte, los jubilados de la mínima pasaron de destinar el 0,8% al 3,4%, lo que en términos relativos representa cuadruplicar su carga de transporte en solo dos años (podían adquirir 6.868 boletos pero ese número cayó a 1.430). Por último, en el caso de quienes cobran el salario mínimo de referencia, pasaron de destinar a transporte el 2% a necesitar el 10% del ingreso.
En los casos que los recorridos incluyen tomar más de un colectivo (colectivo nacional y colectivo CABA) el gasto se incrementa considerablemente, a tal punto de que los titulares de la AUH destinan hoy el 21% de su ingreso mensual a transporte.
Caída sostenida de pasajeros
Cada vez menos personas viajan en el transporte que circula por el AMBA. En el caso de los colectivos, según el informe de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (Aaeta), entre abril de 2025 y el mismo mes de 2026 hubo 21% menos de venta de pasajes de lunes a viernes en las líneas que circulan por todo el AMBA. Este número también se vio reflejado en el nivel de frecuencias que bajó un 19%.
Respecto del subte de la Ciudad de Buenos Aires, en 2025 transportó apenas el 59% del volumen de pasajeros que había registrado en 2019. Pero más allá de la comparación con los niveles prepandemia, lo más preocupante es que la tendencia continúa siendo descendente: ese año el subte también transportó menos pasajeros que en 2024, que ya había marcado una baja respecto a 2023, de acuerdo con un relevamiento del Centro de Estudios Metropolitanos (CEM). Según advirtieron, esta caída sostenida convierte al subte en el sistema de transporte público de peor recuperación relativa de la región. ya que "mientras otras ciudades del mundo vuelven a acercarse a sus niveles de uso anteriores al COVID-19, en Buenos Aires la demanda sigue cayendo".
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Por último, en trenes, según datos de la Comisión Nacional de Transporte (CNRT), la cantidad de pasajeros que viajaron en trenes de AMBA en el primer trimestre de este año cayó 14,4% respecto de igual lapso del 2025 que, vale recordar, ya había caído 10,2% contra el año previo.
