Mientras la inflación no para de subir y los gastos fijos de los hogares se agrandan a un ritmo acelerado, el Gobierno revalidó el congelamiento del bono destinado a jubilados que permanece fijo en $ 70.000 desde marzo de 2024, sin actualizaciones. De esta forma, en el trimestre febrero-abril, las jubilaciones que incluyen este bono se ubican un 18,8% por debajo del nivel registrado en el último tramo del gobierno anterior.
De acuerdo a estimaciones del Centro de Economía Política (CEPA), si se analizan los haberes sin bono, la caída es menor, del 2,9%. Este tipo de comparación trimestral resulta más precisa por la forma en que se actualizaba la fórmula previa.
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Si se ajusta la jubilación mínima sin bono por inflación, tomando como referencia la canasta de consumo actualizada a los parámetros 2017/18, la pérdida de poder adquisitivo frente al último trimestre de 2023 alcanza el 12,1%.
Bono congelado para los jubilados
Este lunes, el Gobierno confirmó que el bono de $ 70.000 continuará vigente en abril, por lo que el congelamiento también implica una pérdida significativa en términos reales. Según el CEPA, si se hubiera actualizado con el mismo criterio que el haber jubilatorio, debería ubicarse en $ 198.015. Esto significa que quienes cobran la mínima dejan de percibir unos $ 128.015 mensuales.
Con la última actualización, el haber mínimo superará los $ 450.000 en abril, considerando el ajuste correspondiente a la inflación de febrero, que fue del 2,9%. En los fundamentos del decreto, el Ejecutivo cuestionó la fórmula de movilidad jubilatoria anterior, al señalar que no contemplaba adecuadamente la inflación y generaba un desfase entre la evolución de la economía y los ingresos de los jubilados.
En ese marco, el Gobierno sostuvo que fue necesario implementar bonos y ayudas extraordinarias para compensar la pérdida de ingresos, especialmente en los sectores de menores recursos. El decreto también aclara que el bono tiene carácter extraordinario, no está sujeto a descuentos y no se computa para otros conceptos. Además, en el caso de pensiones con múltiples beneficiarios, se considera un único titular para la asignación del beneficio.
Por último, especificó que el bono será percibido por jubilados del sistema contributivo, beneficiarios de la Pensión Universal para el Adulto Mayor y titulares de pensiones no contributivas, incluyendo aquellas por invalidez, vejez o madres de siete hijos o más.
MÁS INFO
Además de las jubilaciones, el salario mínimo también está hundido por Milei: peor que 2001
Un reporte de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, el poder adquisitivo del salario mínimo, vital y móvil se redujo durante febrero de 2026 un 2%. Ello se suma a las reducciones de los siete meses previos: enero (-1%), diciembre (-0,9%), noviembre (-0,5%), octubre (-2,3%), septiembre (- 2%), agosto (-0,5%) y julio (-0,5%).
En todos estos meses, los incrementos del salario mínimo nominal resultaron inferiores a la variación de precios, una brecha que se profundizó particularmente en septiembre y octubre, cuando el salario mínimo permaneció constante en $ 322.200.
En diciembre de 2023, cuando Javier Milei llegó a la presidencia, se inició un extenso proceso de merma del valor real del salario cuando se contrajo 15% de la mano de la aceleración inflacionaria, seguido por una caída aún mayor, del 17%, en enero de 2024. Esta tendencia se interrumpió momentáneamente en algunos meses posteriores cuando el incremento nominal acompañó o superó la inflación. Sin embargo, más allá de ciertas alzas en algunos meses puntuales, entre noviembre de 2023 y febrero de 2026 el salario mínimo real acumuló una caída de casi 38%, mientras que la caída en 2025 fue de 9%.
Esta contracción, junto con la tendencia decreciente de los años anteriores, lleva a que el salario mínimo en términos reales de febrero de 2026 se ubique en un valor inferior al de 2001, antes del colapso de la convertibilidad. Asimismo, implica una erosión del 65% respecto del valor máximo de la serie, en septiembre de 2011, de forma tal que representa apenas un tercio del mismo.
Entre el piso salarial hundido que establece el Gobierno y la parálisis del bono, La Libertad Avanza se asegura de mantener a raya los ingresos populares como ancla de una inflación que no logra controlar.
